Tuesday 25 de June de 2024
PESCA | 04-11-2023 10:00

Dorados y surubíes en una particular jornada de pesca en Itá Ibaté 

El Paraná siempre nos depara alguna sorpresa, incluso puede asombrar a un guía de 80 años y más de 1.000 salidas al río. Por: Luis Ventimiglia. 
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El pasado miércoles 18, bien temprano, partieron hacia Itá Ibaté, en la provincia de Corrientes, un contingente de pescadores de la ciudad bonaerense de Chacabuco, en un grupo integrado por Aldo Nicola y su sobrino José, junto a Diego y Ezequiel Nay. Habían recibido el llamado de un veterano guía del lugar, Oscar Maciel. 

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Ávidos de pescar, el grupo llegó el mismo miércoles por la tarde y luego de descansar, al día siguiente se embarcaron en dos lanchas junto a otro guía muy conocido de la zona, Arturo Danchuk. Vaya si habría ansiedad, que a las seis y media de la mañana ya estaban haciendo trolling en las piedras del lugar. Según nos contaban, se inclinaron por esta modalidad por lo crecido que estaba el río, y fue acertado, ya que ni bien comenzaron, José logró el primer cachorrito de unos 5 kilos. 

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La sorpresa iba a llegar en la segunda pasada por las piedras, poco después de haber devuelto el primer pequeñín. Aldo sintió como que le sacaban la caña de la mano y anticipó, “este es grande”. Efectuó tres clavadas, al tiempo que Oscar empezó a seguir al cachorro, con Aldo tratando de subirlo a la superficie. La pelea duró unos 20 minutos de lucha, el gigante irrumpió a flor de agua, pero para estupor de todos: no estaba solo, cinco cachorros más chicos lo cortejaban para aparearse. Los asombrados pescadores sacaron fotos e hicieron un video, el cual se viralizó de inmediato en redes, mostrando el momento. Acercaron el surubí a la embarcación y los otros peces, llamativamente, seguían en todo momento allí, a tal punto que, nos relata Aldo, que de haber querido podrían haberlos agarrado con la mano. Luego de unas fotos y como estaban muy cerca de la orilla se acercaron para hacer la correcta devolución, logrando así la segunda gran alegría del día. Oscar, el guía de 80 años y con miles de salidas de pesca en su haber, aseguró nunca haber presenciado algo así, sólo, alguna vez una pareja de esa especie cortejándose, pero nunca un grupo tan grande de pretendientes.

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Luego de seguir troleando y de lograr varios dorados de entre tres y cuatro kilos, ya sentían que el viaje había valido la pena con todo lo vivido en esa mañana. Decidieron parar a almorzar en la costa, descansaron un rato, para luego volver a intentarlo de nuevo, en las últimas horas de la tarde. Aldo, quien en este viaje parecía estar tocado por la varita mágica, clavó otro cachorro de unos 30 kilos, el cual dio una pelea tal vez más grande que el primero, y cumplió el mismo rito: foto y devolución. En la otra lancha, los resultados fueron positivos también, con Diego pescando un cachorro que marcó doce kilos en la balanza. 

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El segundo día de actividad, se sumó al grupo el guía David Nuñez. Nuevamente, la suerte estaba del lado de un inspirado Aldo, quien acusó un pique en su caña y clava otro cachorro de unos 45 kilos, haciendo de este el viaje soñado por cualquier pescador. La constante de la jornada fueron los dorados, con una docena de capturas un poco más grandes que los del día anterior, con portes que iban de los 4 a 6 kilos. 

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Para el sábado, el clima jugaría una mala pasada, obligándolos a descansar, hasta que, a las 16 horas, disminuyó el agua y volvieron a intentar si la suerte estaba de su lado. Luego de un par de doradillos, esta vez Diego Naya clava un cachorro importante, que luego de unos 15 minutos de intensa lucha pudo subir a la embarcación. Iba a ser el último día de pesca, pero la buena racha los ilusionó a estirar un día más la estadía e ir por más buenas capturas. 

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El domingo, las condiciones del rio habían cambiado. Amaneció lleno de algas lo que imposibilitaba hacer trolling. Aunque lo intentaron varias veces, la realidad era que los señuelos, a los cinco minutos de lanzarlos, se llenaban de las molestas plantas impidiendo su correcto funcionamiento. El guía sugirió ir por los pacúes, la figurita que faltaba, y como no podía ser de otra manera, pudieron lograr un par de esta especie, que, sumados a algunos doradillos, marcaron el final del viaje y disponerse a emprender el largo regreso a Chacabuco.

Sin dudas, un viaje soñado por todo pescador al Alto Paraná. Muy buenos cachorros, mucho dorado chico, algunos pacúes y una camaradería típica de estas salidas. Para agendar, y volver. 

Servicios:

  • Guía Oscar Maciel. Tel.: (03781) 482388.
  • Guía Arturo Danchuk. Tel.: (03794) 699632.

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