Miércoles 21 de febrero de 2024
PESCA | 18-07-2023 18:30

Crece la atracción por la pesca de carpas en el sur

La erradicación de la especie es imposible, pero fomentar su pesca puede equilibrar los ámbitos de la región. Con ese eslógan, se presentaron los amigos de Carpeando Neuquén, quienes militan para derribar mitos instalados sobre este pez.
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Desde hace algunos años, un grupo de pescadores de la zona del Alto Valle empezó a fomentar la pesca de carpas en la región, al tiempo que su crecimiento desmesurado sobre el resto, encendía alarmas en todo el mundo. El río Limay, un emblema para los trucheros, fue uno de los destinos más visitados por Nicolás Barros, uno de los referentes en la zona que, no sólo las pesca con cebos, sino que lo hace con mosca. Realizan encuentros como torneos en búsqueda de esta especie, peticionan a las autoridades, enseñan a pescarla y militan constantemente en redes para derribar mitos que se han ido instalando desde hace tiempo. 

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A decir verdad, la lucha por imponer esta pesca es una batalla que se inicia cuesta arriba para la barra de Carpeando Neuquén, y esas adversidades, hacen aún más firme su trabajo. Según cuenta la historia, aunque hay diversas hipótesis de cómo se introdujeron en los ríos Neuquén y Limay, muchos señalan que ingresaron en los canales de riego de Río Negro con el fin de que se comiesen las algas. “Para esa tarea tendrían que haber puesto la especie híbrida, que no se reproduce. Pero se equivocaron y pusieron la criolla, que una vez que empieza a reproducirse no la podes parar”, señalo Barros, director de la Asociación Carpeando Neuquén que presentó un proyecto para que la especie pudiera pescarse todo el año, y sin embargo, aunque hasta ahora ese pedido no fue aprobado, se logró que en el sector Limay Inferior (desde Arroyito hasta la Confluencia de los Ríos) la pesca de carpa se extienda hasta fines de junio, un mes más que lo que pasa con el resto de los ríos y especies.

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No sólo se apuesta por su pesca, también se quiere fortalecer el valor gastronómico de esta especie. En torno a esto, hay que mencionar que en Asia como en España, la carpa se consume mucho, mientras que, en Argentina, el pescador se rehúsa a incorporarla a su dieta, a pesar de que es un pez rico en proteínas, hierro y fósforo. La razón, según señala Barros, se debe a una glándula que tiene a lo largo de todo el cuerpo, que concentra el sabor amargo, y sino se la sabe trabajar en la cocina, puede convertirla en un plato poco apetecible. 

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En distintos ríos de la zona, la variedad y la calidad está asegurada. Hay ejemplares que pueden pesar hasta quince kilos, y se ven desde la carpa criolla, como las Koi, esas multicolores que llaman la atención a más de un aficionado. No fue el caso en el último torneo, donde el ganador logró una pieza de 5.430 kg, la mayor de las capturadas por el más de un centenar de cañofilos presentes. Allí, el frío jugó una mala pasada, sabedores que las carpas se quedan aletargadas en el fondo.

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Barros no sólo pesca carpas, alguna vez logró una trucha récord en el Mari Menuco, una arco iris de más de 15 kilos. Y entre los que se atoran al escuchar sobre la pesca en el Limay de esta especie, están los mosqueros y los seguidores de las truchas. Adjudican a la carpa varios problemas, principalmente el cambio de color de algunos ámbitos, principalmente por el filtrado, el barrido del fondo y su acción moviendo el suelo.  Se dice que es una depredadora, aunque desde Carpeando opinan diferente. “Tiene dientes faríngeos y ella va absorbiendo el fondo y filtrando, ingresa lo comestible y lo tritura con los dientes traseros. Lo que no le sirve lo filtra por las branquias. Al alimentarse de esta manera puede que coma huevos de otras especies. No es que vaya de manera directa a los huevos, pero cuando filtra los ingiere”, explicó Nicolás Barros quién da cursos para iniciarse con la pesca de carpas con mosca. 

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Con harinados y equipos livianos, la carpa es una atracción, pero pescarla con mosca, es una de las grandes propuestas. A diferencia de las truchas y demás especies de agua dulce, las carpas tienen una peculiaridad muy grande, se conjuga la pesca con la cacería. Son peces mucho más sensibles que, al menor ruido o vibración, saldrán despavoridas huyendo del lugar donde se encontraban.  Eso genera que se deba recorrer el ámbito muy sigiloso, camuflados en algún caso y accionar la pesca con mucha atención.  

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Amadas por unos, odiadas por otros. Sin dudas, se puede estar de un lado u otro de la vereda, pero, como dicen desde Carpeando Neuquén, erradicar la especie es imposible, fomentar su pesca puede equilibrar los ámbitos de la región. Y vaya si tienen razón. 

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Jorge Virgilio

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