Martes 2 de marzo de 2021
PESCA | 02-04-2020 18:56

Donde hoy no hay agua, así pescábamos dorados y surubíes en 1979

Esta nota fue realizada hace 40 años por el querido “Rafa” Guglielmi. Había dorados más grandes que ahora, pero tampoco abundaban. Lo que sí, los equipos eran muy distintos.
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Isla del Cerrito: un balcón al Paraná

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Nota publicada en revista Weekend N° 85, octubre 1979, página 66.

Esta es, sin duda, una nota de especial valor para quienes en el curso de las semanas venideras concurran a la zona chaqueña. Como lo podrá apreciar el lector, se hizo un amplio análisis de la pesca variada, que incluyó además al dorado y al surubí. Las observaciones que se efectuaron en Valencia -por primera vez-, en la desembocadura del Río Paraguay, en el Correntoso y como en la reserva del dorado, en la Isla del Cerrito, han de permitir la obtención de diversos elementos informativos que facilitarán y orientarán a los pescadores deportivos. Las notas gráficas que ilustran el trabajo resultarán, asimlsmo, en extremo signlflcatlvas y brlndarán un claro panorama del sector recorrido. 

Por RAFAEL ROBERTO GUGLIELMI

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TRANSCURRIDAS las primeras horas de nuestro arribo a tierra chaqueña, comenzaron los preparativos para las tareas de relevamiento. El objetivo estuvo dividido en dos aspectos. Por un lado, el reconocimiento topográfico y pesquero de nuevos lugares -al menos para nuestras páginas-, y por otro, la evaluación estrictamente piscatoria de ámbitos ya trabajados.

En el primero de los aspectos se incluyó Ia zona de Valencia, Paraná abajo de Resistencia. Alli, lo que podríamos denominar “accidentes geográficos” ideales para la pesca. se dan en abundancia y variedad. La existencia de numerosas correderas, desplayados, veriles, pozones, zonas profundas y semi profundas de aguas rápidas, desembocaduras de arroyos, además de los diferentes efectos que produce en la correntada el caprichoso perfil de los islotes. En definitiva, un compendio de circunstancias sumamente aptas que la convierten en interesante pesquero. Este juicio fue ratificado por los baquianos consultados durante las prácticas.

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El itinerario seguido en el Valencia fue el siguiente: se partió desde el Club Náutico de Resistencia, sobre el río Negro hasta el riacho Antequera. Luego de un breve rodeo por zonas bajas se llegó al Paraná, tocando las piedras próximas a la arrocera de la isla Valencia. Posteriormente se continuó bordeando la margen chaqueña hasta los desplayados de Empedrado -sobre el lado opuesto-, atravesando la embocadura del Soto, riacho Avance y La Hormiga.

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La tarea específicamente piscatoria contó con condiciones meteorológicas y nivel de agua buenos, pero escaso tiempo, especialmente para intentar la pesca variada en todas sus manifestaciones, incluyendo el dorado y el surubí. Las modalidades utilizadas fueron: trolling, spinning y carnada natural a la espera y a camalote.

La cosecha fue magra, pero las razones deben atribuirse al poco tiempo disponible para trabajar cada sector como corresponde -se quiso recorrer el ámbito en su totalidad-, y no a las condiciones del pesquero que se mostró bondadoso con otras embarcaciones, según pudimos comprobar en nuestro relevamiento.

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EL BAJO PARAGUAY

Concluida la primera etapa, el equipo de Week End partió rumbo a |o que sería su base de operaciones para el resto de la estada: la isla del Cerrito. Este puntal de la pesca en suelo Chaqueño nos permitió orientar nuestras incursiones por el río Paraguay, Correntoso, y la zona de reserva. La tarea en el Paraguay comprendió varias áreas: desembocadura, arroyos Yacaré y Piri, río Ancho y su afluente, el Tatané.

En líneas generales se continuó con el mismo tipo de práctica, es decir, variada en distintas modalidades; y los resultados si bien no fueron óptimos, en la variedad, cantidad y tamaño de las piezas cobradas, evidenció una sensible mejoría. Fue así como en spinning y con carnada natural a la espera -desde embarcación-, se levantaron moncholos, palometas, surubíes y algunos chafalotes de pequeño porte. Es oportuno acotar que las condiciones del ámbito habían variado con respecto a la experiencia anterior. Hasta entonces el río estaba en bajante pero aún se mantenía en un nivel superior a los riachos que por ese motivo se veían frenados en su desagüe. Indudablemente, en estas condiciones y con el agravante del mal tiempo, el intento de ia variada era poco aconsejable. De ahí que se decidió sobre la marcha desplazarnos hacia el Paraná en su zona de reserva (desde el Cerrito hasta el Jardín), para buscar el dorado en trolling. Para ello recurrimos a los servicios de dos nuevos guías (Veloso y Gregow), profundos conocedores del lugar y del secreto de sus piedras.


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Los resultados variaron notablemente, lo que confirma el excepcional momento que está pasando esa zona, para la captura del dorado, desde hace un par de meses. Se sacaron varios ejemplares de buen peso, con el sorpresivo aditamento de surubíes de singular magnitud y Io que es más llamativo, pescados en trolling con señuelo. Fuimos testigos en la oportunidad de dos capturas para la anécdota: un surubí de 50 kilos aproximadamente, exhibido orgullosamente por el Chaqueño Carlos Cufia; y uno de 80, del mendocino José Pegorano (Ver Sucesos). La aparición de estos ejemplares tiene su explicación. La prematura y gran crecida que experimentó el río Paraguay en sus nacientes, una zona poco trajinada por los pescadores y por lo tanto cómoda para el desarrollo de las especies, arrastró a algunos de estos “fuera de serie” que, al decir de varios lugareños, no fueron los únicos. Además, y por las mismas razones, se vieron varias bogas que superaban los 6 kilos, al igual que patíes de más de 15 kilos.


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EI último punto de este reconocimiento fue el río Correntoso en su desembocadura. Con creciente, lluvia y viento, las perspectivas no eran muy alentadoras, pero bastó ver a un pescador paraguayo que con línea en mano y zoquetes de sábalo había capturado cuatro dorados y perdido a tres, para iniciar nuestras prácticas. No nos equivocamos, con carnada natural se cobraron varios dorados medianos y bogas que superaban los.3,5 kilos. o Pese a esa buena cosecha, se decidió cambiar la modalidad y zona, para cumplir con las exigencias de todo reconocimiento. Trabajando a camalote se derivó desde La Horqueta hasta Itapirú (Paraguay), pero con resultado negativo. Deducimos, y los hechos nos dieron la razón, que la ausencia de dorados -que sí estaban en la salida- se debió a que el repunte recién había comenzado y estos aún no tenían el caudal suficiente para internarse río adentro en busca de nuevo sustento.

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Por último, se intentó una nueva pasada (en trolling) por la zona de reserva en el Paraná, pero esta vez con resultados más pobres. No obstante, y para dar una idea acabada del excelente momento que está atravesando el área tratada, cabe destacar que unos días antes, en dos concursos disputados en El Cerrito y Paso de Ia Patria, se cobraron más de 50 dorados en cada uno. Un panorama alentador como para no dejar pasar la oportunidad.

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