Domingo 26 de junio de 2022
PESCA | 07-12-2016 16:06

Pesca fina en Aluminé

Lagos, ríos y arroyos de Neuquén proponen una oferta bien variada para el amante de las truchas, en especial de marrones y arco iris.
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Hace 4 décadas Jorge Donovan escribió un artículo titulado “El año de las secas y la ninfas”, que hoy es parte de la mitología mosquera. Surgió tras una temporada de aguas bajas y hacia hincapié de la pesca entomológica, casi de quirófano, que imponen estas condiciones. Hoy la historia se repite, con una nueva temporada que arrancó con los ríos sorprendentemente bajos. Según los valles, noviembre tenía niveles equivalentes a diciembre o inicios de enero, y con poca nieve acumulada en las cumbres. Que el clima está cambiando no es novedad, y como anticiparan paisanos amigos, “los vientos húmedos pasaron de largo y descargaron en la estepa”. Y como muestra de su saber tuvimos un invierno frío y seco en la cordillera, en contraste con las violentas tempestades del Alto Valle.

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En este contexto de pesca fina, Aluminé emerge como un destino de excepción, con una enorme cantidad de cursos de todos los tamaños y estructuras, en un radio de menos de 60 kilómetros. Allí podemos pasar una semana con una aventura distinta cada día. Y qué mejor que hacerlo de la mano de dos amigos como Raúl y Damián Comparada, que además de su simpleza y profesionalismo, están profundamente consustanciados con la región. Repitiendo como siempre apertura con Gabriel Distilo, fanático del lugar tras haber vivido 2 años.

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La primera jornada la dedicamos al Pulmari, al que no pescaba hacía años. Este curso nace en el lago Ñorquinco, engarza dos espejos pequeños (Pulmari y Los Giles) y desagota en el río Aluminé. Por su cambiante anatomía resulta el reflejo de los lagos que une, con algunas de las truchas más importantes de la zona.

El sitio elegido fue la Estrechura del Ñanco. Temprano y con el agua fría, inicié pescando al hilo (spanish nymphing) con un dropper de perdigones de tungsteno. Las dos primeras truchas generaron cortes casi instantáneos entre los enormes y llamativamente ásperos piedrones del fondo. Con una sola ninfa, para que la otra no enganche, y llevando el tippet a 3X, pudimos cobrar las primeras que rondaban el kilo. Justo al inicio de la Estrechura, nos encontramos con Raúl y Gabriel tratando de pescar unas enormes arco iris, alimentándose de insectos muertos pegoteados sobre un espeso colchón de espuma, girando en calesita de un profundo remanso.

Su posición les impedía colar un tiro correctamente, y con Damián en una suerte de pseudoescalada, bajamos por el risco hasta el nivel del agua. Primero con perdigones, y luego con Adams Parachutte Nº 16, pudimos clavar arco iris con largos que rozaron los 60 cm. Si hacerlas tomar resultaba difícil, ¡sacarlas con equipo liviano en semejante chorro de agua lo fue aún más!

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Un río singular

En la segunda jornada flotamos el Aluminé entre el pueblo y el Avispero. Muy cambiante y de caudal generoso, con considerables variaciones en sus técnicas de pesca, según los tramos o el momento de la temporada. Y en mi opinión, tal vez el mejor río grande para hacer pesca fina en toda la Patagonia.

Arrancamos con secas buscando buenas arco iris cebándose en aguas lentas y remansos, que aquí ofician como los principales concentradores de alimento. Tras un par de buenas arcos con secas Nº 16 y 18 anudadas a un tippet 4X, hubo que cambiar de estrategia por la llegada de un inclemente ventarrón. Con el mismo equipo, acortando el leader y llevando el tippet a un 2X, pescamos al golpe con streamers hacia la costa como si se tratase de dorados, bien dirigida a enfurecer truchas marrones. En mi caso elegí un streamer Big Fish, de pelo de zorro y abdomen perlado de 11 cm de largo. La jornada estuvo terrible, con ejemplares de hasta 2 kilos. A priori pensé que lo mejor se daría al filo del seco en correderas bajas, pero los piques más atractivos fueron en aguas muy profundas y casi muertas bajo los sauces. Muchas veces con el streamer apuntando hacia abajo durante la descolgada de la balsa… de locos.

Luego siguió el Calfiquitrá, uno de los cursos técnicamente más complejos, y con el que tenía una cuenta personal. Nace del cerro Colocco y desemboca en la cabecera oeste del lago Rucachoroi, conmovedoramente bello por sus centenarios bosques de pehuén. Elegimos su tramo inferior amplio, lento, profundo, barrancoso, subsidiado por muy buenos peces del lago.

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Estrategia

A pesar del inicio de temporada, las truchas estaban realmente difíciles. Inmovibles sobre el fondo por el agua fría, como en un juego de ajedrez, había que observarlas pacientemente hasta que se decidían a tomar en superficie. La técnica salvadora propuesta por Damián fueron leaders de 14 pies con tippets 5X y parachuttes en Nº 20. Así salieron varias arco iris de poco más de 1 kilo, sumamente peleadoras.

La despedida

Cerramos en el Malalco, un arroyo donde se conjugan los mejores atributos imaginables para la mosca. Un valle chamanístico de los más bellos y productivos que conozco, aguas de una anatomía privilegiada, cercana conexión con un lago que aporta grandes peces, y el cuidado de la comunidad Mapuche Lefiman con ideas sumamente claras. Y visitar al amigo Fabián Ñanco, que nos invitó a un pantagruélico cordero de los que él mismo cría. Al contrario de hace dos años, no hubo necesidad de cabalgar aguas arriba. Con el río “on fire”, realizamos la pesca en un radio de solo 500 m del vehículo. Un pozón en curva nos recibió con grandes arco iris cebándose de ninfas, que tomaron sin problema un Perdigon Hare’ Ear Nº 14. Lo que en principio parecía una piedra rojiza deformada por la corriente, terminó siendo un gran macho marrón jefe del pozón. Costó un poco más pero tomó el mismo perdigón pescado al hilo, milagrosamente no enredó en unos raigones sumergidos y terminó copeada por la hábil mano de Raúl. Junto a Damián, unos pools más arriba cobramos más arco iris y otra marrón análoga, mimetizada como tararira sobre un extenso colchón de gambarruza. Así cerraba un arranque inolvidable, que nos deja el sueño eterno de volver a lo que es la “Joya de la Corona” de la pesca fina en la provincia del Neuquén.

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La nota completa está publicada en Weekend 531, diciembre 2016.

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Diego Flores

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