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PESCA | 30-11-2016 17:50

Truchas: apertura de temporada

Pescamos algunos de los cauces más importantes de la provincia del Chubut durante los primeros días de la temporada. Cómo vienen los ámbitos.
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Arrancó una nueva temporada y con las ansias de recorrer el sur de nuestra Patagonia en aumento, iniciamos nuestro viaje vía aérea desde Buenos Aires hasta Puerto Madryn. Desde ahí nos separaban 800 km por vía terrestre hasta las cabañas La Estancia, en lago Vintter. Nos recibió Rubén Grier y su grupo de trabajo con una gran cena, donde nos anticipó cómo sería la ceremonia de apertura del nuevo ciclo truchero.

Al día siguiente desayunamos temprano y partimos rumbo al río Pico, distante a 40 km. Lo hicimos junto al guía Hugo López, quien nos acompañó durante los tres días de pesca. Luego de transitar la distancia disfrutando de los impresionantes paisajes que ofrece la Patagonia, iniciamos el ritual: fuimos armando los equipos, soñando con lograr despuntar el vicio en las aguas azules que nos rodeaban.

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Utilizamos cañas 6/7, reeles con frenos para cargar líneas shooting #4, otras de flote, leader corto de unos 2,1 m, tippet 3x y anzuelos N° 6/8/10. Las moscas que usamos y que rindieron muy bien en la mayoría de los ambientes fueron: Zonker, Chernobyl Ant y Woolly Bugger en distintos colores. Teniendo los equipos casi armados, comenzamos a ponernos parte de nuestra indumentaria, compuesta por waders y botas de vadeo, porque Hugo señaló que teníamos que vadear gran parte del río Pico (en algunos casos el agua helada nos llegó hasta la altura de la cintura).

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La pesca

Buscamos algunas correderas de agua, lugar donde Hugo nos comentó que podrían estar las arco iris y, con suerte, algunas marrones. Comenzamos con los primeros tiros, en esta ocasión utilizando línea de hundimiento en las que atamos moscas Zonker. Luego de varios intentos sin lograr concretar ningún pique, continuamos el recorrido de estos fantásticos paisajes naturales que nos deslumbraban a cada paso. Vadeamos un poco más y divisamos algunas arco iris y marrones a poca distancia. Sin demora pusimos las líneas en el agua nuevamente, tratando de ubicar la mosca justo al frente, tentándolas a que tomaran. Sin demasiada demora llegó el primer pique, con total voracidad. A tal punto que en cada salto sacaba el cuerpo completamente fuera del agua, seguido de una fuerte corrida que si nos encuentra desprevenidos nos puede llevar a perder el pique. ¿La clave? Mantener siempre la tensión entre la caña y la línea, nunca bajar la caña, y sólo soltarle línea cuando esa tensión sea demasiada como para cortar. Cuando la vimos cansada y derrotada, notamos que se trataba de una marrón. Hicimos las fotos correspondientes y luego la reanimamos para que vuelva a su hogar. Continuamos recorriendo el río hasta obtener dos piezas más, algo que nos dio un anticipo de cómo viene esta temporada, que sin lugar a dudas arrancó con todo esa primera mañana de pesca.

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Lanzamiento de temporada

La inauguración oficial tuvo lugar en la boca del río Corcovado, a las 11 horas del 1 de noviembre, momento en el que abrió la temporada en la mayoría de los ambientes patagónicos. En ese lugar se montó una carpa gigante para unas 200 personas, pronunciaron sus palabras las autoridades y se entregaron placas conmemoratorias. También se recordó a Hidrys Williams y Paulino Arias, los primeros guardapescas honorarios de la zona, así como a otros por su trayectoria en la pesca deportiva.

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Poco después disfrutamos de un almuerzo de camaradería, con un clima más que excepcional, donde compartimos anécdotas de todo tipo y anticipamos cómo vendría esta nueva temporada. Al terminar, algunas horas después del mediodía, continuamos la jornada de pesca en el río Corcovado, donde vadeamos algunas correntadas y conseguimos varias marrones de distinto porte, pero todas muy saludables.

Mantuvimos la modalidad, pescando con líneas de hudimiento, rotando las moscas entre Wolly Bugger y Zonker, con muy buenos resultados en ese ambiente. El sol cayó, dando por finalizada la primera jornada de pesca (el reglamento establece pescar sólo durante las horas de luz diurna). Guardamos los equipos y emprendimos el regreso a las cabañas.

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Rubén y su equipo nos esperaban en el complejo del lago Vintter con la cena lista y dispuestos a escuchar nuestra experiencia de esa emocionante primera jornada. Charlamos sobre las truchas, los impresionantes paisajes que pudimos apreciar y escuchamos con atención las ricas anécdotas que contaron estos experimentados pescadores, yendo a descansar con la esperanza de que al despertar viviríamos otro día de pesca.

Río Pico

Nos levantamos temprano y recorrimos varios kilómetros a través de caminos de ripio, a veces en plena montaña, para llegar a este caudaloso e imponente cauce. Continuamos con la modalidad de hundimiento, aunque las moscas favoritas serían las Wolly Bugger, debido a la correcta y sabia apreciación de nuestro guía.

Vadeamos en busca de los mejores pozones, hasta que mi compañero Raúl logró un excelente ejemplar de marrón. Desde ese momento los piques se dieron en forma ininterrumpida, incluso tuve la excelente captura de una arco iris, que tomó la mosca con increíble voracidad.

Hicimos una pausa para almorzar y entrada la tarde buscamos marrones en las correderas, con tanta suerte que en algunos momentos los tres estábamos recogiendo la línea con un pique. Disfrutamos mucho de aquella pesca con devolución y al terminar el día volvimos a La Loma Lodge, donde nos esperaba Atilio Viglione, con una exquisita cena y todo listo para descansar.

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Partimos temprano hacia la localidad de Corcovado, siempre en la provincia del Chubut. Allí cambiaríamos de modalidad para pasar a pescar en balsa, intentando con líneas de hundimiento pero también de flote. Nos esperaban Omar Ceballos y su familia en El Refugio del Pescador, un hermoso lugar donde nos pusieron al tanto de lo que íbamos a hacer.

Nos acercamos a la bajada del río donde nos aguardaba la balsa para emprender la salida curso abajo. Nos hicieron una pequeña introducción para conocer cómo lanzar y comenzamos con línea de hundimiento, atando moscas Wolly Bugger. Tiramos en lugares específicos, que bien supo identificar Omar gracias a toda su experiencia.

Las truchas comían justo ahí, debajo de las ramas. Fuimos probando hasta que después de unos 500 metros Raúl tuvo un interesante pique de muy buen porte. Poco después me vi favorecido con una arco iris, y así se repitieron los piques. Cambiamos de moscas varias veces, con muy buenos resultados, coronando un viaje que vale la pena, donde la pesca se funde con paisajes inigualables.

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Nota completa publicada en revista Weekend 531, diciembre 2016.

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Marcelo Ferro

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