Wednesday 24 de July de 2024
NATURALEZA | 21-03-2024 07:00

Es argentino y el fotógrafo más joven de National Geographic: Nico Marín concientiza desde sus imágenes

Fue elegido el mejor fotógrafo de naturaleza de 2023 por las Naciones Unidas. Tiene 24 años y una pasión contagiosa por la preservación que comparte a través de todo lo que hace.
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Patricia Daniele
Patricia Daniele

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Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Luna teen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Perfil.com y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele

"Cuando era niño veía con mi papá los documentales de National Geographic y de Animal Planet, pero con un interés muy lejano. Los veíamos con admiración. Ahora siento que ese Nico que estaba en el sillón mirando la tele traspasó la pantalla y está viendo tiburones en vivo; soy yo el que lo vive”, así arranca la conversación Nico Marín, el fotógrafo argentino más joven de la National Geographic, que pasó el último verano en barco, recorriendo y fotografiando las Islas Malvinas y la Antártida. Antes se consagró como el mejor fotógrafo de naturaleza para las Naciones Unidas. Es que, sumado a sus hermosas fotos, tan expresivas (las mismas que ilustran esta nota y son apenas una muestra del trabajo que está realizando a los 24 años), vienen con una cuota de activismo, de compartir la importancia de no ser invasivos con la naturaleza y de preservar.

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Pero también es cierto que el hombre de hoy, de chico le tenía miedo al mar porque se imaginaba “que venían tiburones a la costa de Mar del Plata, donde la familia tenía una casa; era lo desconocido”. Llegaron los 18 para Nico, momento de plantearse qué hacer con su vida. Fue cuando dejó las competencias en tenis amateur (“jugaba torneos en los Estados Unidos pero sabía que no todos llegan a hacerlo profesionalmente”) y reconoció que ese no sería su futuro. Ahí fue cuando sintió “miedo por primera vez en mi vida, me paralizó. Así que dejé el tenis y me empecé a anotar en cursos de fotografía, cine, arte y redacción, aunque no sabía muy bien qué hacer. Trabajaba como redactor creativo en una agencia y vi que la escuela en la que estudié estaba buscando un fotógrafo submarino para hacer tomas de la vida marina y los arrecifes de coral en Cozumel. Me seleccionaron y ahí empezó mi historia en el mundo de la fotografía submarina. Tenía 19 años y la gente lo comenzó a notar de una manera increíble. Además, empezás a entender qué es lo que estás viendo y esa mirada capaz que es de amor. Más genuina, más conectada con la naturaleza y el activismo, que fue lo último que me llegó para poder formar parte de lo que estoy viendo. Y también me di cuenta de que, haciendo fotografía submarina, estamos volando, somos como la ballena que vuela en el agua. Me gusta perder la gravedad del cuerpo, sentirme como en la luna, pero en nuestro planeta. Y descubrí que era mi sueño cuando empecé a conectarlo con la ciencia y darme cuenta de que estaba cumpliendo una misión de generar un impacto positivo en las personas. Más genuina, más conectada con la naturaleza y no tan distante. La fotografía sirve para llamar la atención y la ciencia para entender qué es lo que se está viendo. Ahora puedo formar parte de lo que estoy viendo, ver cómo afecta una problemática determinada al ecosistema entero del océano. Y en vez de ser un mero espectador, convertirme también en parte de la solución. No lo hago sólo por diversión, lo hago por una misión. Y cada vez me sentía más cómodo con eso. Más allá de que me encanta, obviamente, por encima del goce descubrí que puedo generar impacto positivo en lo demás”.

Historia reciente e inspiración

¿Y cómo empezó todo? “Mi primera expedición fue documentar cómo se alimenta el tiburón ballena en Isla Mujeres. Fue un 15 de septiembre de 2019,  no me olvido más porque era el día de mi cumpleaños y justo me tocó ver por primera vez a un animal tan grande como un tiburón de 12 metros, el equivalente a un edificio de cinco pisos. Es una de mis fotos favoritas y la primera”, evoca hoy en medio de una travesía. 

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“Lo que más me inspira día a día –reflexiona- claramente es el hecho de no saber qué va a pasar. La mente es como una montaña rusa que va subiendo cada vez más. Siempre digo que la expedición que viene es la mejor, doña. Seis meses atrás te podría haber dicho que era el viaje al Polo Norte, no podía creer que estaba parado ahí. Después me eligieron como uno de los 100 jóvenes líderes del mundo y di algunas conferencias en Panamá; me seleccionaron como embajador de las Naciones Unidas… Y cada vez me dije: ‘¿Qué mejor?’. La verdad es que me dejo llevar cada día más por la energía. Aprendo mucho y me motiva la seguridad de que lo que venga será algo increíble. Es el factor sorpresa agrandado por mil. Estaba preparado para pasar la Navidad con mi familia en la Argentina y me seleccionaron con un reconocimiento internacional en Londres como ¡el mejor fotógrafo de naturaleza del mundo 2023! Y después me invitaron a navegar por las Islas Malvinas, recreando el viaje de Charles Darwin. Así que pasé Navidad y Año Nuevo en las Malvinas, 55 días navegando a bordo de una embarcación holandesa de 107 años, para replicar esa epopeya, y fotografiarla”, se emociona Nico. 

Un año lleno de proyectos

Y este fotógrafo tan joven que no pierde el entusiasmo agrega: “En este 2024 planeo moverme más hacia la Argentina, con la esperanza de llevar para allá todo lo que aprendo a lo largo del mundo. Quiero exponer también mi etapa de artista: hago música hablando de la conservación de los océanos. Bueno, es un proyecto que me tiene muy inspirado porque va a ser una nueva etapa para mí, un desafío gigante. Estoy dispuesto a tomarlo porque también siento que tiene mucho flow y un mensaje que quizás trascienda en el tiempo. Mi mensaje para los jóvenes es que no pierdan la capacidad de soñar; si hay algo que los mueve aunque vivan incomodidades en el medio, pero es algo que el corazón les dice que es lo que realmente les gusta, tienen que seguilo aunque no les dé dinero. Porque la pasión no necesariamente encaja con el mundo en el que vivimos. No es que nací dije: ‘Quiero hacer fotógrafo submarino’. Fui haciendo, fui probando en jornadas diferentes. No es que no probé el brócoli porque me parecía feo de entrada y capaz que después terminó siendo el mejor plato de mi vida. Creo que con las carreras y con la manera de vivir pasa lo mismo: hay que ir probando, no negarse a nada, para poder abrir el espectro y después, a la hora de cerrarlo te va a ser más fácil elegir lo que más te gusta”.

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Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Luna teen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Perfil.com y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele

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