Saturday 13 de April de 2024
AVENTURA | 16-08-2023 07:00

Travesía de 4 meses por el Artico para encontrar los restos de una expedición de 1845

El documental muestra la hazaña de Sir John Franklin en ese tiempo. Se llama Explorer: Lost in the Artic y se estrena el 25 de agosto en Disney +. Weekend fue el único medio argentino en hablar con el protagonista y director del cortometraje. El desafío para la mente de vivir cuatro meses de día. Galería de fotos tomadas por el protagonista.
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Patricia Daniele
Patricia Daniele

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Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Luna teen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Perfil.com y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele

Renan Ozturk es un fotógrafo y cineasta que vive para contar historias sobre la conexión con el mundo natural, a menudo en los entornos más difíciles de la Tierra. Y lo hace para National Geographic, buscando constantemente proyectos que lo emocionen, películas que tengan una fuerte identidad visual combinada con algún elemento humano convincente. Deportista activo (es alpinista y escalador), este 25 de agosto estrena en Disney + el documental que refleja su última aventura: Explorer: Lost in the Artic (Perdido en el Artico), un cortometraje en el que intentó seguir los pasos de Sir John Franklin en Groenlandia: en 1845 el Capitán partió de Inglaterra con dos barcos y 129 hombres para ser el primero en navegar por la nueva ruta comercial en la cima del mundo, el Paso del Noroeste. Pero las embarcaciones de esa expedición desaparecieron sin dejar rastro. 

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Renan Ozturk.


Así, junto a un acotado equipo de exploradores, el cineasta intentó resolver el misterio siguiendo la ruta que hizo Franklin y buscando su tumba. En el camino se encontraron las sepulturas de los primeros fallecidos, perfectamente conservados en el hielo. Fueron cuatro meses de travesía desde Maine, Estados Unidos, el velero de fibra de vidrio The Polar Sun y, junto a otros tres hombres, navegó a lo largo de 8.000 millas hasta Aslaska para luego recalar en un pequeño pueblo costero y seguir en cuatriciclos, con la asistencia de dos baqueanos, hasta el extremo norte de esa gran isla. 

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En una entrevista exclusiva (revista Weekend fue el único medio argentino que lo entrevistó) conversamos con Ozturk para conocer más detalles de la epopeya que vivió junto al capitán Mark Synnott, a Erik Howes y David Thoreson a lo largo de esos cuatro meses, desafiando el frío, los témpanos de hielo, el barro en tierra firme, las roturas de los cuatriciclos o dormir en tiendas de campaña aunque sea de día por hacer la travesía en verano: "Para nosotros, ir en barco fue la oportunidad de ver el Ártico de una manera muy diferente a simplemente volar allí, y estar involucrados en una historia tan significativa. En nuestro equipo de exploración en tierra tuvimos miembros nativos Inuit, de modo que estuvimos aprendiendo de ellos todo el tiempo. Para mí, más que resolver el misterio, se trató de ver lo que es el Ártico, que en este momento es donde se está viendo el cambio climático. Ahora con Mark estamos de regreso para continuar un poco más y llevar el velero por el resto de Alaska para pasar el próximo invierno. Fue un gran compromiso, y tengo que recordar que hay mucha gente ayudándonos, aunque la mayoría lo hicimos nosotros mismos, en nuestro propio barco. Y por ser de fibra de vidrio, sin casco de acero, hay mucho riesgo y mucha responsabilidad. Se volvió diferente a cualquier otra expedición y también mucho más difícil de documentar porque cada uno tuvo muchos trabajos. No sólo hice fotos y videos", explicó el representante de National Geographic.

4 meses de día

Para una travesía como de la que estamos hablando, cada expedicionario tiene que prepararse, pero según Renan es de "un tipo diferente de preparación: es más mental que física, porque en el Ártico en verano no oscurece. En un principio estuvimos cuidando de que ningún trozo de hielo averiara al velero. Es muy peligroso; éramos parte del barco, con horarios de vigilancia incluidos, mientras nos encargamos del rodaje del documental. Significa que no pudimos dormir durante todo ese tiempo, como cuando tenés un bebé y estás cuidándolo. También porque no oscurece nunca y siempre estás haciendo algo en el barco. Estar mentalmente preparado para eso fue el mayor desafío. Después de todo ese tiempo sin dormir, sin descansar, empezás a sentir que tu mente lentamente te juega una mala pasada,. Por eso esta actividad te tiene que gustar, además de intentar mantener la calma. Es un tipo diferente de resistencia que la física. Lo importante es estar en buena compañía para afrontarlo. Con Mark somos amigos de toda la vida. Fue mi mentor en la universidad y hemos escalado juntos en muchas expediciones. Nuestra motivación es hacer algo diferente y no lo mismo que los demás. Esto fue algo nuevo y no sabíamos cómo nos iba a ir. Por eso resultó una verdadera aventura, y parte de la motivación fue sacarnos de la zona de confort, probar algo distinto: vivir, sobrevivir y navegar en el velero, conectándolo a una historia significativa como el misterio de Franklin. Eso le dio otro sentido. En esos días, sin amistad ni aventura y emoción, no hubiera salido. Es un documental realmente maravilloso".

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Al preguntarle sobre la forma en que encaró la realización del documental, contó que trató "de crear la historia tanto como pude en papel antes de partir. Pero creo que es muy importante adaptarse y cambiar cuando estás en el campo, y siempre buscar cosas que sean diferentes e inesperadas. Y eso es bueno para la gente que está aprendiendo cómo contar historias documentales. No hay forma de que puedas escribir el guión, tienes que mantenerte curioso y abierto a cosas nuevas. Creo que es una combinación de como imaginar la historia, de cómo podría formarse un arco narrativo, pero también cambiarlo cuando no funciona". 

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En cuanto al equipamiento, siempre es difícil la selección "porque el tipo de equipo que usamos es muy similar al que se usa para filmar las grandes películas de Hollywood. Con la diferencia de que éramos solo dos personas en lugar de un montón, como en esas grandes producciones. Así que tratamos de hacer algo diferente cada vez porque creemos que es importante lograr el mejor trabajo que podamos y darle a estas historias una voz. Y eso se consigue con los propios paisajes, que para mí son un personaje más. Así que nos divertimos mucho usando nuevos drones, que lanzamos sin reducir la velocidad del barco y, para agarrarlos en el vuelo de regreso, diseñamos unos mangos impresos en 3D que nos permiten atraparlos fácilmente sin preocuparnos de cortarnos los dedos. Fue un viaje realmente interesante. Creo que en cada una de estas expediciones tratamos de llevar la tecnología lo más lejos que puedas para traer de vuelta la historia más poderosa. Nos gusta empujar los límites porque trae de vuelta una imagen más hermosa para la gente. A veces estás realmente mareado de tanto paisaje o las cosas son difíciles de fotografiar, entonces lo único que se puede hacer es sostener la cámara más pequeña y disparar. Incluso si es tu teléfono", finaliza Renan, agradeciendo el tiempo que le dedicamos para la entrevista, cuando en realidad los agradecimos somos nosotros de tener la oportunidad de conversar con un verdadero expedicionario de la National Geographic, esos que marcan el rumbo de la aventura.

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