Miércoles 12 de mayo de 2021
NATURALEZA | 27-04-2021 13:37

¿Cómo es el plan para el manejo de la fauna silvestre ante al coronavirus?

Un grupo de investigadores del Conicet y del Senasa elaboró una estrategia que busca proteger tanto a los animales como a las personas en su relación en tiempos de pandemia. ¿En qué consiste?
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Frente al actual rebrote en los casos de coronavirus, un equipo de especialistas del Conicet, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (AGENCIA I+D+i), del Ministerio de Salud de la Nación, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) elaboró un documento con una serie de lineamientos para el manejo y el cuidado de la fauna silvestre en tiempos de pandemia del coronavirus.  

“La idea es alertar sobre lo que podría ocurrir si nosotros, los seres humanos, que hoy somos el principal reservorio del virus que provoca la pandemia, les transmitiéramos este patógeno a los animales silvestres y se llegara a establecer un nuevo reservorio del SARS-CoV-2 en poblaciones de la fauna que habita los ambientes naturales”, explica Marcela Orozco, investigadora del CONICET en el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA, CONICET-UBA), y una de las principales responsables del trabajo.

“Para pensar estos lineamientos, partimos del enfoque conocido como una salud, que se basa en ver a la salud humana, animal y del entorno como un todo, y de forma transdisciplinaria. Un ejercicio que pusimos en práctica al elaborar este documento entre diferentes organismos públicos, aportando visiones desde distintas ópticas”, agrega.

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De acuerdo con el documento, en el marco de la actual pandemia se ha confirmado, tanto en entornos experimentales como en los naturales, la gran susceptibilidad de diferentes especies animales, tantos domésticos como silvestres a ser infectadas con el SARS-CoV-2. 

Más allá de los estudios que se realizaron a nivel de laboratorio  en los cuales se ha podido observar que, además de contraer el SARS-CoV-2 y mostrar síntomas, ciertas especies pueden transmitir el patógeno a otros individuos de su misma clase, también se han detectado varios casos de perros, gatos y mamíferos silvestres positivos de SARS-CoV-2, presumiblemente contagiados por seres humanos.

Puntualmente, en la Argentina, en el marco de los proyectos financiados por la convocatoria Ideas Proyecto COVID19 de la AGENCIA I+D+i, se ha detectado el SARS-CoV-2 en dos gatos y en cuatro perros, como así también en un puma que se encontraba en un centro de rescate de animales silvestres.

Según un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE), no existen pruebas de que los animales domésticos estén desempeñando un papel epidemiológico en la propagación de las infecciones humanas por SARS-CoV-2 ya que, hasta el momento, no se ha conocido ningún caso de infección por SARS-CoV-2 desde perros o gatos a los humanos.

Además, el documento propone regirse siempre por el principio de precaución, que indica que si una actividad genera dudas, se debe optar por la prevención, es decir, evitarla de forma precautoria. “Lo primero que debe hacer un investigador o cualquier persona que va a trabajar en entornos naturales es identificar el escenario de riesgo, de acuerdo a la actividad que va a desarrollar. Este  documento diferencia dos grandes escenarios: de alto riesgo y de bajo riesgo”, indica Orozco.

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Según la profesional, las actividades de alto riesgo son aquellas que implican toda clase de contacto con la fauna silvestre, tanto al aire libre como en espacios cerrados. En estos casos, frente al escenario pandémico, la recomendación de base es posponer toda tarea con mamíferos silvestres, salvo que sea considerada esencial.

Entre las excepciones están contemplados los rescates, las situaciones en las que se encuentre en serio peligro la salud de los animales o de las personas y las actividades de vigilancia epidemiológica de SARS CoV-2 en fauna. “Se trata de medidas de bioseguridad que tienden no solo a proteger al investigador de patógenos que la fauna silvestre pueda aportar, sino, también, a evitar contagiar a los animales”, explica la investigadora.

En cuanto a los escenarios de riesgo bajo, los mismos están compuestos por todas aquellas actividades que tienen lugar en ambientes naturales al aire libre que no suponen un contacto directo con la fauna silvestre, como, por ejemplo, las tareas de observación, los trabajos de investigación en la flora y en los suelos, los relevamientos con cámaras trampa  y las visitas turísticas a las áreas naturales.

“En estos casos las recomendaciones específicas consisten en mantener una distancia mínima de siete metros respecto de la fauna silvestre, no ofrecerles alimentos o bebidas a los animales, desinfectar todo equipo de trabajo que se utilice o permanezca en el campo, evitar todo tipo de contaminación humana del medio ambiente y siempre atenerse a lo indiquen las autoridades locales de Salud Pública”, indica Orozco.

Por último, la especialista reconoce que si bien la pandemia puso en evidencia algunas cosas que ya se sabían, hasta el momento no se les prestaba la atención debida. “Ya vimos las consecuencias de haber subestimado el rol de los humanos en la transmisión de enfermedades. El SARS-CoV-2 no es el primer ni el único patógeno que las personas podemos transmitirles a los animales”, concluye.

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