Sábado 18 de septiembre de 2021
INFORMATIVO | 07-05-2021 10:16

Sorprendente: descubren la tumba más antigua de Africa

En su interior se encontraban los restos de un niño de nuestra especie, Homo sapiens, que habitó la Tierra hace miles de años. ¿Cuándo vivió y qué nombre le pusieron? Video.
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Un equipo de científicos internacionales ha descubierto el enterramiento humano más antiguo de la historia de África, cuna del Homo sapiens. Se trata de la tumba de un niño de unos tres años, que yacía en la entrada de la cueva de Panga ya Saidi, Kenia, en un enterramiento que, según estiman los especialistas, tuvo lugar hace aproximadamente unos 78.000 años.

Según la investigación publicada en la revista Nature, mediante el análisis de los sedimentos y la disposición de los huesos, el equipo de investigación demostró que el cuerpo del pequeño al que bautizaron Mtoto, que en la lengua swahili significa niño, había sido protegido con un sudario hecho de material perecedero, y que, probablemente, su diminuta cabecita había descansado sobre un objeto también de material perecedero.

En tanto, según los investigadores, los miembros de su comunidad doblaron las rodillas del niño hasta el pecho y lo colocaron sobre su lado derecho en el hoyo recién cavado, apoyando su cabeza sobre una almohada de apoyo. De esa manera, el lugar del entierro se mantuvo intacto durante miles de años.
 

Este descubrimiento proporciona una visión poco común de las prácticas funerarias que se practicaban en el mundo durante la Edad de Piedra Media, que ocurrió hace entre unos 25.000 a 280.000 años.

“Este entierro se suma a nuestra poblaciones humanas comprensión de la complejidad simbólica y conceptual en las”, explicó Patrick Faulkner, arqueólogo de la Universidad de Sydney, Australia, y uno de los principales autores del estudio del cual también formaron parte científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH, Jena) y de los Museos Nacionales de Kenia (MNK, Nairobi).  

“Además, este estudio contribuye con nuevos datos a nuestro conocimiento sobre cómo las poblaciones de la Edad de Piedra Media interactuaban con los muertos”, agregó Faulkner.

Las excavaciones en Panga ya Saidi comenzaron en 2010 y, al poco tiempo, los científicos se dieron cuenta de que el yacimiento podía ser fundamental para investigar el origen de la especie humana.

 “En cuanto visitamos Panga ya Saidi por primera vez, supimos que era especial porque el yacimiento es verdaderamente único. Las sucesivas temporadas de excavación en Panga ya Saidi lo sitúan como un yacimiento clave en la costa del este de África, con un registro extraordinario de 78.000 años de actividades culturales, tecnológicas y simbólicas", comentó, por su parte, Nicole Boivin, investigadora principal del proyecto de investigación original y directora del Departamento de Arqueología del MPI-SHH

Si bien los primeros restos óseos fueron hallados en 2013, recién en el año 2017, los científicos lograron descubrir la cavidad en la que se hallaba el cuerpo del niño sin vida: era un espacio circular ubicado a unos 3 metros por debajo del suelo actual de la cueva, rellena de sedimento y una acumulación de huesos frágiles y muy degradados.

Tras ser escayolado, el bloque fue llevado primero a Nairobi y más tarde a Burgos, para su excavación y análisis especializado en los laboratorios de Conservación y Restauración, Arqueometría, Cartografía Digital y Análisis 3D, y Microscopía y Microtomografía Computarizada del CENIEH.

Si bien no encontraron signos de ofrendas ni de ocre que eran muy  habituales en los enterramientos más recientes, la aparición de dos dientes hizo que los investigadores sospecharan que los restos podrían ser de un ser humano. 

Finalmente, el trabajo llevado a cabo por el Grupo de Antropología Dental del CENIEH les permitió confirmar que pertenecían a un niño humano de entre dos años y medio y tres años de edad. “Comenzaron a perfilarse partes del cráneo y la cara, con la articulación intacta de la mandíbula y algunos dientes cuya raíz aún no se había formado”, explicó la paleoantropóloga María Martinón-Torres, directora del CENIEH.

“La articulación de la columna vertebral y las costillas también se conservaba, e incluso se mantenía la curvatura de la caja torácica. Todo esto apuntaba a que se trataba de un enterramiento deliberado y que la descomposición del cuerpo había ocurrido en la misma cavidad en la que se habían hallado los huesos”, agregó.

“Esto confirma que, como se ha planteado a menudo en los últimos años, nuestra especie tiene unas raíces extremadamente antiguas y regionalmente diversas en el continente africano donde surgió”, concluyó.

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