Martes 4 de octubre de 2022
INFORMATIVO | 24-08-2022 12:42

La fauna y flora del río Negro están en peligro por el avance de especies invasoras

Así lo afirma el licenciado en Ciencias Biológicas de la Universidad del Sur, Cristian Pérez, quien lleva años investigando este fenómeno que tiene en vilo a uno de los cursos de agua más importantes de la Argentina.
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Los más de 635 kilómetros de longitud que tiene el río Negro están siendo cada vez más afectados por la introducción de nuevas especies de crustáceos, peces y de plantas que ponen en serio peligro a los ejemplares nativos, como el pez puyen chico (Galaxias maculatus) y la almeja patagónica (Anodontites puelchanus), según afirmó el licenciado en Ciencias Biológicas de la Universidad del Sur, Cristian Pérez, en una nota publicada en el diario Rio Negro.

“Hay que diferenciar entre especies exóticas, que vienen de otro continente o hemisferio -como ocurre con el pez carpa-, y los traslocados, ya que estos últimos son especies autóctonas de alguna otra parte de nuestro país que fueron traídas a un área donde no estaban”, explicó, quien actualmente se desempeña en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT) de Puerto Madryn, Chubut.

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 “Si bien existe la creencia que la carpa controla la vegetación acuática, esa creencia es falsa ya que, hoy, es el principal depredador de los peces autóctonos, como la perca y la trucha patagónica”, señaló el especialista en anfibios y reptiles.

Mientras entre los años 1995 y 1999 fueron encontradas dos tipos de mojarras originarias de las costas de los ríos Paraná y de la Plata - el Cheirodon interruptus y el Corydoras paleatus-, en 2008 se detectó el primer ejemplar de un Astyanax pampa, otro pez cuya distribución geográfica solo llegaba, hasta entonces, al límite con La Pampa.

“Si bien se cree que todas estas especies fueron introducidas por medio de la pesca deportiva, al utilizar bolsas de carnada viva, también podría haber sido producto de liberaciones de acuarios particulares”, advirtió Pérez.

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En tanto, en el año 2016 se registraron las primeras y pequeñas formaciones esporádicas de lentejones de agua - Limnobium laevigatum-, una planta flotante acuática que, si bien es oriunda de América, hasta entonces nunca había sido encontrada en la Patagonia argentina.

“Su gran adaptabilidad le permitió desarrollarse en el clima árido de la Patagonia Norte y su proliferación podría producir efectos tan nocivos como los producidos por los camalotes, ya que pueden aumentar los niveles de sulfuro de azufre en el agua. lo que afectaría severamente el equilibrio de los ecosistemas”, indicó Pérez.

Por su parte, la almeja asiática -(Corbicula fluminea)-, que, ya está avanzando aguas arriba del río Negro transportada en los intestinos de los peces o por adherencia a las patas de las aves acuáticas, ingresó a la Argentina allá por las décadas de los ´60 y ‘70- en Río Negro se detectó recién en los ´90-, proveniente o bien a través del agua de las balsas de los barcos, o, bien, por la liberación de especímenes vivos que eran usados por los tripulantes para alimentarse.

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“Esta almeja genera grandes bancos que mueven el fondo natural del río y les impide a otras especies desarrollarse. Como el caso de la almeja patagónica, cuya población se ha reducido notablemente desde su llegada a esta zona”, expresó el especialista.

Cuando mueren, generan grandes áreas de conchillas que se degradan y alteran la composición química del agua. Estos parámetros inciden directamente sobre el resto de la flora y de la fauna autóctona”, concluyó Pérez.

 

 

 

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