jueves 2 de abril de 2020
16-01-2020 18:21 | AVENTURA

La increíble pasión de James Cameron por la exploración submarina

El famoso cineasta siempre se ha destacado por su interés por el océano. En 2012 se convirtió en el primer hombre en descender en solitario hasta el fondo del mar. Ver galería de imágenes

El 25 de marzo de 2012, el famoso director y productor cinematográfico James Cameron se convirtió en el primer ser humano en descender en solitario hasta el fondo del mar en el sumergible monoplaza, el Deepsea Challenger, una hazaña llena de grandes peligros para lo que es la exploración submarina.

"Ha sido la realización de un sueño de mi niñez, cuando la gente viajaba a la Luna, y Cousteau exploraba el océano. Eso es con lo que yo crecí, lo que marcó mi infancia", dijo James Cameron apenas se bajó del sumergible. “Estuve tres horas explorando un fondo donde se cree que hay 750.000 especies marinas que no han sido formalmente catalogadas por la ciencia. La nave está equipada con decenas de cámaras y pude grabar todo lo que encontré a mi paso”, agregaba.

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Todavía en la actualidad, el fondo del mar es un lugar menos visitado que el espacio. Llegar allí es una empresa muy compleja y llena de riesgos. Mientras que la historia nos muestra que a la superficie de la Luna llegaron 12 astronautas norteamericanos del proyecto Apolo, a la máxima profundidad del océano solo habían llegado hasta ese día del año 2012 dos hombres: Don Walsh, un teniente de la Marina de Estados Unidos, y el oceanógrafo suizo Jacques Piccard.

El 23 de enero de 1960, se sumergieron en el batiscafo Trieste hasta los 10.900 metros de profundidad, en un lugar llamado Fosa de las Marianas. La fosa tiene una longitud de 2.550 kilómetros y una anchura media de 70. Su punto más profundo es llamado Abismo Challenger. La tremenda presión en el fondo es de unas 1.072 atmósferas.

Ficción y realidad

Cameron siempre tuvo una gran fascinación por los naufragios, y en particular por el más épico de todos: el del RMS Titanic. “Cuando vi la película IMAX filmada con tomas reales de los restos del barco, decidí buscar fondos en Hollywood para pagar una expedición y hacer lo mismo. No me interesaba particularmente filmar la película, lo que verdaderamente quería era sumergirme y llegar hasta el Titanic”.

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Así, durante 1995 el equipo de filmación bajó 11 veces hasta los 3.821 metros de profundidad, donde estaba el casco del naufragio, pasando más tiempo en el barco que los pasajeros de 1912. Para llegar hasta ahí usaron los sumergibles Mir, diseñados por la Academia Rusa de Ciencias para alcanzar una profundidad máxima de 6.000 metros y con tres tripulantes a bordo. Varias de las escenas de la película se filmaron en su buque madre, el Akademik Mstislav Keldysh.

En 1998 Cameron creó la compañía Earthship Productions, con la que se dedicó a producir varios documentales filmados en las profundidades, primero del Atlántico Norte, como Expedition: Bismarck (2002), producida para Discovery Channel, donde descendió 4700 metros hasta los restos del acorazado alemán de la Segunda Guerra Mundial hundido en 1941. Después vino Ghosts of the Abyss (literalmente Fantasmas del Abismo, aunque en español se la conoció como Misterios del Titanic) en el 2003, un documental sobre el barco realizado para Walt Disney Pictures con la tecnología IMAX 3D. En la filmación se usaron los sumergibles Mir 1 y Mir 2 para 12 inmersiones, además sofisticados ROVS (Vehículos de Operación Remota), y cámaras de alta definición especialmente diseñadas.

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Luego llegaría Aliens of the Deep (Criaturas del Abismo) producida en el 2005 junto a Walden Media y Buena Vista Pictures. En el documental, James Cameron se une a científicos de la NASA y biólogos marinos rusos para explorar el Mid-Ocean Ridge, una cadena de montañas sumergidas que aloja algunas de las formas de vida más únicas del planeta, tan extrañas que parecen extraterrestres.

Cuando en el 2012 se cumplieron 100 años del hundimiento, Cameron produjo para NatGeo Titanic: The Final Word (La última palabra), un documental donde reúne a muchos de los expertos sobre el barco que hay en el mundo para investigar y resolver algunos misterios que aún subsistían.

En James Cameron: Voyage to the Bottom of the Earth (Viaje al centro de la Tierra), se retrata el épico descenso en solitario de marzo del 2012 hasta el fondo de la Fosa de las Marianas, en el nuevo sumergible Deepsea Challenger. Por primera vez, Cameron trabajó como Explorador Residente de National Geographic, un honor concedido a muy pocos aventureros del mundo.

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Etiquetas: James Cameron Oceano Mar Exploración Submarina
Federico Svec

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