Así son los dorados de Concepción del Uruguay

Escapada a la zona de Entre Ríos, para realizar una entretenida pesca de doradillos. No abundaron los grandes pero los medianos proporcionaron satisfacción en cantidad.

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Con muchas ganas de disfrutar de una divertida pesca de dorados, fuimos recorriendo mentalmente distintas posibilidades y opciones en cuanto a pesqueros sobre el controvertido río Uruguay. Hay innumerables posibilidades de encontrar diferentes opciones naturales pero la idea era hallar un lindo lugar con posibilidad de pesca o, al menos, de una buena cantidad de piques. Tras meter varios pesqueros en la batidora mental, obtuvimos como resultado ir a Concepcion del Uruguay, un lugar perdido en el itinerario del pescador, pero que en los últimos tiempos ha rendido de manera continua y con algunas buenas capturas.

La ciudad de Concepción se ubica al oeste de la provincia de Entre Ríos, sobre la costa occidental del río Uruguay, y posee varios atractivos aparte de la pesca deportiva. Una vez allí podemos disfrutar de distintos complejos termales, visitar el Palacio San José, que fuera la primera edificación del país en tener agua corriente y hoy es el museo más visitado de la provincia; concurrir a la plaza Ramírez, a la isla Cambacuá y a varios balnearios con todos los servicios para disfrutar de un día de playa de río.

Selección de los equipos

Como la idea era pescar un solo día, llamamos a nuestro guía de cabecera para coordinar la salida. El viaje de 300 km fue muy placentero y útil para planificar nuestra estrategia, en la que utilizaríamos solamente señuelos con equipos de baitcasting y spinning. Para ello armaríamos cañas de bait de entre 1,80 y 2,10 m de largo, de 8-14 lb (1 lb = 453,592 gramos) y 10-17 lb de potencia, con reeles rotativos o de bajo perfil cargados con multifilamento de ocho hebras que le da un mejor accionar al señuelo y, por sobre todo, un buen registro de freno. Para spinning sólo llevamos cañas de 2,10 m de largo de entre 6-12 lb de potencia con reeles frontales cargados con multifilamento de 30 lb. El problema siempre surge al armar las cajas de señuelos, por eso tenemos que llevar todos, aunque después usemos solo dos o tres modelos.

La idea era encontrarnos bien temprano en la guardería para disfrutar el día completo y poder recorrer varios pesqueros que, en su gran mayoría, están sobre el río Uruguay y el canal secundario. Cargamos todos nuestros bártulos en una lancha con plataformas, ideal para realizar los casteos, y comenzamos a recorrer mientras Gabriel –nuestro guía– nos iba comentando lo que fue acoteciendo durante la semana. Luego de recorrer unos 40 minutos, hicimos la primera parada, un lugar con muchas piedras que requería de la pericia del guía para poder pescar con tranquilidad, sin golpear la embarcación ni enganchar los señuelos.

Parando el motor a cero y sólo utilizando el motor eléctrico, fuimos entrando en las correderas que se forman entre las piedras. Todos utilizamos diferentes tipo de señuelos pero se destacaban las bananitas curvas Voraz en colores flúo y un Bomber Wincheater de lomo azul. Los piques se dieron espaciadamente y fueron de porte chico.

Seguimos viaje aguas abajo y fuimos golpeando la costa argentina durante varios kilómetros. Este sector del río se caracteriza, salvo en lugares puntuales, por las pocas correderas que presenta. El agua corre muy suave sobre sus costas y los tiros deben ser precisos para lograr buenas capturas. El día transcurría con varios piques de doradillos de todos los tamaños, dándonos a entender que esa sería la pesca que obtendríamos durante la jornada.

De regreso hacia las piedras

Después de una larga pasada por la costa, levantamos todo y comenzamos a recorrer diferentes puntas de islas donde, con algunos troncos y arboles hundidos, se marcaban los lugares de mayor correntada de la zona. En un lugar que parecía el ideal, lamentablemente no pudimos hacer picar a ningún dorado, lo que nos llamó mucho la atención y nos hizo volver a cambiar de lugar. Navegando muy poquito nos cruzamos de orilla y comenzamos con los casteos sobre la costa, obteniendo algunos doraditos más. El día transcurría y la pesca, en cantidad, había sido bastante buena, aunque buscábamos algo mejor. Nuestra idea fija había quedado en ese sector de piedras y hacia allí volvimos emprendiendo el regreso a casa. Llegamos al lugar y, a la distancia, logramos ver los accidentes naturales propicios para la pesca del dorado. Volvimos al motor eléctrico para entrar en la zona y, arrojando aguas abajo nuestros señuelos, conseguimos pasar los engaños por los lugares justos, los que eran atacados por cantidad de doradillos. La verdad pasamos un día bárbaro entre amigos haciendo lo que nos gusta: pescar dorados con señuelos en un lugar muy cercano a Capital Federal. Sin duda, Concepción del Uruguay es un hermoso sitio en el que, además de pescar, vamos a conocer un lindo pedazo de historia. Vale la pena agendarlo. Es ideal para ir con chicos.

Nota completa en Revista Weekend del mes Octubre de 2018 (edicion 553)

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