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Carpas y truchas bajo el mismo cielo

En Neuquén un par de pesqueros espectaculares para estas especies tan preciadas. Galería de imágenes.

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Hasta hace poco, el Limay inferior era sólo una posta en el camino, que pasábamos con el acelerador a fondo con el pensamiento fijo en la cordillera. Afortunadamente pude abrir mis ojos, y gracias a nuevos amigos pescadores, cada vez estoy más deslumbrado con estas aguas olvidadas. Ningún otro sitio de la Patagonia ofrece tanto, en un espacio tan reducido: pesca ultradelicada de arco iris y pejerreyes patagónicos, marrones con streamers y enormes carpas en aguas cristalinas.

Uno de estos amigos es Gabriel Distilo, de Plottier. Un fanático que se inició con la mojarrera, pasó por todas las etapas de la pesca y hoy se apasiona con la mosca. Es uno de los fundadores de la Peña Ribera Libre, que sin fines de lucro reúne a muchos mosqueros del norte patagónico, ayudándolos a iniciarse y concientizándolos sobre el cuidado del ambiente. A Gabriel lo acompaña su esposa Liliana, gran atadora y una estoica pescadora que no la detiene dificultad alguna. Justamente esta historia se inicia con ellos, que desinteresadamente me abrieron las puertas de su hogar, y tomándose vacaciones adelantadas, tuvieron el enorme gesto de mostrarme sus pesqueros.

Arranque con pejerreyes

El primer día comenzó en la margen rionegrina del Limay Inferior, a la altura de Arroyito. Apenas bajado del avión nos fuimos crudos tras las carpas. Esos canales y lagunas, que el año pasado rebozaban de gigantes, lucían desolados y estériles. Después de unos 30 minutos sin ver un pez, decidimos ir por las truchas al río macho. Con 38 ºC el vadeo fue húmedo con prendas largas de secado rápido, que nos protegieran del sol. Algunas truchas se movían aquí y allá, pero tímidamente y sin continuidad. Caminando por el río, en un remanso con fondo de algas encontré un cardumen de pejerreyes patagónicos cebándose emergentes. A pesar de la sutileza del equipo Nº 3 no había forma de engañarlos, estaban realmente difíciles. Una y otra vez rechazaban las moscas, moviéndose o alejándose de la deriva de la línea. Enfervorizado por la dificultad, llevé el leader a 12 pies, tippet 5X, y recién al poner una larva de caddis Nº 14 se dignaron a tomar.

Nota publicada en la edición 498 de Weekend, marzo de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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