lunes 16 de diciembre de 2019
12-11-2019 17:36 | TURISMO

Siguiendo los pasos de Darwin en Puerto Deseado

El sector en que el naturalista evaluó a las "aves que no vuelan" se mantiene tal como lo vio en 1833. Hoy se recorre en excusión con o sin pernocte. Ver galería de imágenes

En su expedición a bordo del HMS Beagle, en la Navidad de 1833, el naturalista inglés Charles Darwin supo acampar en la desolada ría de Puerto Deseado. Su paso por este lugar quedó eternizado en minuciosos apuntes diarios y en precisos dibujos en láminas. Actualmente, es retomado en excursiones muy demandadas por visitantes que se emocionan al conocer la riqueza paisajística del lugar y volver sobre los pasos de aquel científico que revolucionó la historia con la teoría de la evolución y su investigación sobre el origen de las especies.

El llamado “Campamento de Darwin” está ubicado hacia el sur de la ciudad de Puerto Deseado, a una hora y media de viaje en camioneta; unos 42 kilómetros ría adentro. Para llegar, hay que tomar inicialmente la Ruta Nacional 281, por un tramo de aproximadamente 20 kilómetros hasta un desvío hacia el suroeste por la Ruta Provincial 47, que es de ripio. Tras atravesar la ría por un puente, 20 kilómetros de camino llevan a una estancia del siglo XIX y que es abastecida actualmente con energías renovables. La excursión brinda la oportunidad de contrastar vívidamente los apuntes del naturalista inglés con un paisaje desolado, en el que hay elementos de la naturaleza que perviven siglo y medio después, tal como fueron descriptos.

Los turistas pueden optar entre dos modalidades de excursión: una de día completo y otra de pernocte, que se extiende a tres días y dos noches. En cualquier caso, se trabaja con contingentes reducidos para prevenir la erosión de la riqueza arqueológica y geológica del lugar; y para que la experiencia íntima con todos los elementos que componen este conjunto, no sufra alteraciones producto de urgencias ni condicionamientos externos.

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El naturalista en la zona

En el diario de viaje de Charles Darwin hay un capítulo dedicado exclusivamente a su estadía en Puerto Deseado, “la Galápagos Patagónica”, en la Navidad de 1833. Con sorpresa, el naturalista supo considerar a este lugar como el más alejado del mundo, una grieta de rocas en medio de la inmensa llanura.  El estudioso se asombró con restos fósiles encontrados en este lugar, que lo llevaron a indagar sobre la extinción de las especies y sus causas. Y también tomó nota de las aves que no vuelan y, a partir de su observación del ñandú, el pingüino y el pato vapor, profundizó su análisis sobre la adaptación al entorno. 

El viaje del Beagle duró unos cinco años, entre 1831 y 1836. Partió desde Plymouth, en Inglaterra, y pasó por Cabo Verde, en la costa occidental africana; cruzó el Océano Atlántico para recalar en Bahía y Rio de Janeiro, en Brasil, y en Montevideo, Uruguay. Puerto Deseado fue una de las escalas de su paso por la Argentina. Su viaje arribó a las costas del Océano Pacífico por Tierra del Fuego y escaló la costa occidental de Sudamérica, antes de llegar a Australia en el tramo de vuelta que lo depositaría nuevamente en Inglaterra.

El mirador desde el cual Darwin supo dar rienda suelta a su contemplación y su análisis, casi dos siglos después perdura como un atractivo único para quienes gustan de llenar de imposibles sus miradas. La Ría Deseado es la más extensa de Sudamérica, con una longitud de cerca de 50 kilómetros. A diario, cada seis horas y quince minutos, sufre pleamares y bajamares que modelan y remodelan su cauce. Su sector navegable llega a tener, en su parte más ancha, unos dos kilómetros. Sin embargo, a la altura del “Campamento de Darwin”, 45 kilómetros ría adentro, el hilo de agua no supera los 30 metros. Cuando hay marea alta, la ría llega a tener tres metros de profundidad, pero cuando la marea es baja, puede no superar los 20 a 30 centímetros.

La geografía alrededor de la ría presenta gigantes cañadones, desde los cuales las postales son de una inmensidad inigualable. En dos pequeñas cuevas se hallaron pinturas rupestres de manos pintadas en negativo, pisadas de puma, espejos de agua y rastros de ñandúes. Según investigaciones de la Universidad de La Plata, estos registros datan de cuatro mil a siete mil años de antigüedad.

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Darwin, penetró la Ría Deseado más de 40 kilómetros, permaneció durante una semana y realizó sus observaciones en elevaciones que hoy llevan, precisamente el nombre de “Miradores de Darwin”. Es imposible no conmoverse al comparar la lámina del dibujante que acompañaba al naturalista inglés, Conrad Martens, con el inexorable paisaje de los cañadones alrededor de la ría: tan desolado como abrazador. Sorprendentemente, el dibujo es tan preciso y la erosión ha sido tan mínima, que el visitante puede sentir que está parado en el lugar preciso en el que aquél tomó el lápiz para inmortalizar la postal.

Cómo llegar a Puerto Deseado

Avión: Aeropuerto Comodoro Rivadavia (directo desde Buenos Aires, Córdoba, Neuquén, Trelew, Ushuaia, Mendoza). Desde allí en Bus hasta Puerto Deseado (4:30 horas de duración).

Bus: hasta Comodoro Rivadavia directo desde diferentes puntos del país. Desde allí en Bus hasta Puerto Deseado (4:30 horas de duración).

Automóvil: por Ruta Nacional N°3 hasta la altura de Jaramillo, luego en dirección sudoeste por Ruta Provincial N°281.

Fotos: Jean Pichon y Pablo Godoy, gentileza Subsecretaría de Turismo Municipal, turismo.puertodeseado@gmail.com, www.turismo.deseado.gob.ar

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Galería de imágenes

Etiquetas: Charles Darwin Puerto Deseado Patagonia Argentina Santa Cruz Ría De Puerto Deseado Campamento De Darwin Turismo Avistaje Fauna Flora Paisaje

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