Domingo 27 de septiembre de 2020
TURISMO | 04-08-2020 17:14

Siete lugares de España con pocos turistas

¿Querés visitar la madre patria y a la vez escaparle a los lugares multitudinarios? Entonces te recomendamos estos hermosos destinos para que disfrutes del país a tus anchas.
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España es uno de los destinos turísticos más famosos a nivel mundial. Sin embargo, para quienes prefieran evitar las populares pero siempre abigarradas playas españolas y sitios turísticos clásicos, hay otros lugares que visitar
en este país pensando en envitar multitudes en tiempos post coronavirus. Aquí, siete propuestas:

Canarias: La Gomera. Sea invierno o verano, las Islas Canarias son uno de los destinos preferidos de España por su clima agradable. Pero quien quiera evitar las masas de turistas de Tenerife o Gran Canaria, puede encontrar dos buenas alternativas en las dos islas más pequeñas, La Gomera y El Hierro.

La primera es ideal para practicar senderismo. En comparación con otras, no se trata de una isla muy visitada. Cuenta con un paisaje de bosques nubosos prehistóricos, quebradas profundas, mesetas místicas y valles de lava. Esta isla volcánica apenas cuenta con playas que valga la pena nombrar, pero es algo así como uno de los paraísos más codiciados para hacer senderismo en Las Canarias. En el verde norte, un circuito lleva a Vallehermoso, un hermoso valle, como indica su nombre. Las quebradas y los palmares en el Valle Gran Rey, en el sudoeste, son igual de impactantes. En el parque nacional Garajonay, el bosque de laureles más grande de Europa, es poco frecuente encontrarse con otros senderistas. 

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Más tranquila aún es la isla vecina de El Hierro. Allí viven sólo 6.000 personas. Este es el destino ideal para quien busca un poco de paz, incluso en la temporada alta de verano. En promedio, unos 25.000 visitantes al año pasean por la más pequeña de las Islas Canarias. Por eso, los mismos lugareños llaman a su isla ”la olvidada”. Es una reserva de la biósfera. Los caminantes encuentran aquí paisajes volcánicos y bosques como de cuento de hadas.

Uno de los Caminos de Santiago más solitarios: después de las limitaciones que pesaron durante mucho tiempo debido al coronavirus, hacer senderismo vuelve a ser una opción codiciada. Uno de los destinos favoritos son los senderos del Camino de Santiago. Pero para no estar marchando con tantos peregrinos a la vez -sobre todo pensando en los albergues-, se puede optar por el Camino Primitivo. Este camino transcurre a lo largo de unos 300 kilómetros por la boscosa Asturias y las verdes colinas de Galicia. En el norte de España no es sólo uno de los más antiguos senderos del Camino de Santiago, es también uno de los más solitarios que lleva a la tumba del apóstol Santiago.

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El año pasado, 15.715 peregrinos eligieron este camino, sólo el 4,5 % de todas las personas que hacen el Camino de Santiago, de los cuales la mayoría van por el tramo francés. Esto tiene un motivo: el Camino Primitivo es también uno de los más difíciles. Sin embargo, la experiencia de caminar por la naturaleza, casi sin cruzarse con personas, es abrumadora. Incluso es posible toparse con lobos a lo largo del recorrido.

Las amplias playas atlánticas de Andalucía con vista a África: no siempre hay que irse a las montañas para poder disfrutar de unas vacaciones sin estar rodeado de gente. En España también hay playas maravillosas no tan atestadas para descubrir, aunque éstas no suelen encontrarse en la Costa del Sol malagueña. La provincia andaluza de Cádiz, en cambio, ofrece playas amplias y sobre todo más solitarias. Sobre el Atlántico entre Cádiz, la ciudad costera más antigua de España, y Tarifa, el punto más al sur del territorio continental europeo, se encuentra uno de los paisajes costeros quizá más vírgenes de España.

Las playas kilométricas y los paisajes de dunas bajo protección se ven interrumpidos solo cada tanto por blancos pueblos costeros como Conil de la Frontera, Los Caños de Meca y Zahara de los Atunes, en los cuales se concentra el turismo. Los restaurantes de atún en Zahara son famosos en toda España. Al igual que la playa de arena de ocho kilómetros, donde en el verano también toman sol muchos locales.

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La Playa de Bolonia, con su duna de 30 metros por la que se puede caminar y la ciudad romana Baelo Claudia, es otro de los destinos preferidos. Pero su playa es tan amplia que los visitantes se reparten bien incluso en temporada alta. Desde la duna se tiene una hermosa vista sobre las montañas del arrecife marroquí. La costa atlántica del sur de España también es elegida por los kitesurfers por su viento. Por lo general se los puede observar en las playas de Punta Paloma, Tarifa y Valdevaqueros.

Siguiendo los rastros de Don Quijote por los páramos de La Mancha: Pocos turistas conocen Castilla-La Mancha. Un destino no tan conocido que sin embargo tiene mucho para ofrecer desde lo paisajístico y lo culinario: pueblos como adormecidos, molinos de viento históricos, castillos feudales, rebaños de ovejas, toros negros, viñedos y la amplia llanura de la central La Mancha.

Aquí ambientó Miguel de Cervantes su mundialmente famosa novela sobre el Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza. Siguiendo los rastros de este triste hidalgo se pueden conocer pueblos y pequeñas ciudades
medievales como Toledo, Almagro o Villanueva de los Infantes. O el parque natural Las Tablas de Daimiel. Cuando se observan sobre la colina los doce molinos de viento históricos de Consuegra, se piensa de inmediato en los supuestos gigantes contra los que luchó en vano Don Quijote con su lanza.

Quizá Cervantes también se inspiró en los molinos de viento que se encuentran no muy lejos de allí, por encima de la localidad Campo de Criptana. Pocos kilómetros más allá se encuentran los viñedos de Toboso, el hogar de Dulcinea, la mujer venerada por Don Quijote y en cuyo honor lleva a cabo sus actos heroicos. Más allá de que Don Quijote no sea más que producto de la fantasía de un escritor, cuando se recorren los páramos casi desiertos de La Mancha es posible creer, en algún momento, que este realmente existió. Sobre todo después de haber tomado mucho vino. Y este está por todas partes. Castilla-La Mancha es la zona de viñedos más grande del mundo. Y su famoso queso manchego sabe delicioso con una copita de este vino.

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Comer en la solitaria tierra de las trufas: la provincia de Teruel, en el norte de España, se encuentra a sólo
una hora de automóvil de la ciudad mediterránea de Valencia
. Sin embargo, es uno de los destinos turísticos menos conocidos de España. Sorprendente, ya que la región cuenta con pueblos encantadores, viejos castillos, hermosos senderos para caminar e incluso dinosaurios fosilizados.

Los turistas encuentran aquí mucha calma y cierto aislamiento. En casi ninguna parte de España viven menos personas que aquí: nueve por metro cuadrado. Por lo general, pocos turistas llegan al interior de la región de Aragón. Es raro ver extranjeros por allí. Y los que llegan lo hacen atraídos por una delicia: las trufas. La provincia es la mayor zona de cultivo de trufas del mundo, lo cual por otro lado pocos saben. Este hongo gourmet se cultiva aquí en más de 10.000 hectáreas. 

Entre noviembre y marzo se cosechan hasta 40 toneladas de la famosa trufa negra. Las agencias de turismo ofrecen buscarlas con perros truferos y los restaurantes menús especiales con trufas, entre los que no faltan delikatessen regionales como sopas de setas y el jamón de bellota de Teruel.

De visita en el hogar de los conquistadores de América: La región de Extremadura, en el suroeste de España, en la frontera con Portugal, también forma parte de las joyas turísticas desconocidas de España. Incluso la mayoría de los españoles observa este enorme mar boscoso apenas desde el auto, en su camino a las playas de Andalucía. Un error. Esta amplio paisaje de colinas no sólo está lleno de lugares vírgenes como el parque nacional Monfragüe o la Sierra de Guadalupe. Los pequeños pueblos y ciudades de la región merecen una visita. Fueron la cuna de muchos conquistadores que proveyeron a sus ciudades con ostentosas residencias nobles, iglesias, conventos y castillos. 

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Dos ejemplos son Cáceres o Jerez de los Caballeros, hogar del comerciante de esclavos Hernando de Sotos, que conquistó Panamá y Nicaragua. Trujillo, con su castillo y palacios nobles, es el bastión de los conquistadores por excelencia. Allí vivieron alguna vez Hernán Cortés y Francisco Pizarro, que conquistaron México y Perú para la corona española. O Francisco de Orellana, quien llegó al Amazonas. 

Las Baleares sin masas: ¿Mallorca es sinónimo de turismo de masas? Depende. Quien quiera evitar las playas tiene alternativas. Por ejemplo el sendero costero Camí de Cavalls, en Menorca. En este “camino de caballos” se
puede disfrutar de la calma y el relax incluso en temporada alta. El camino lleva por bosques de olivos, de encinos, por zonas húmedas, paisajes con dunas y golfos solitarios.

Por otra parte, las playas a las que no se puede acceder directamente con el auto suelen estar vacías. Incluso en algunas de las favoritas de Mallorca, como Es Trenc, en el sur, se pueden encontrar tramos vacíos si se camina durante 20 minutos alejándose de los estacionamientos. Lo mejor es adaptarse al ritmo español para las comidas. Al igual que los mallorquíes, los visitantes deberían ir a la playa recién por la tarde, cuando las temperaturas son más agradables y se fueron la mayoría de los turistas. Durante el día se puede hacer senderismo por el interior de la isla, dormir una siesta o visitar las islas menos concurridas como La Dragonera o La Cabrera.

¿Y por qué la visita obligada son siempre la ciudad vieja de Palma de Mallorca con su catedral? El antiguo barrio de pescadores de Santa Catalina es el nuevo hit de Palma, con sus tiendas de moda, sus bares de onda y su antiguo mercado.

dpa

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