viernes 19 de julio de 2019
02-07-2019 13:59 | TURISMO

Las actividades en Innsbruck están a la vuelta de la esquina

El Tejado Dorado, los cafés, las arcadas centenarias y el Museo Estatal del Tirol -que alberga las siete colecciones del Ferdinandeum- son algunos de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Ver galería de imágenes

A primera vista, uno se desplaza a través de una ciudad algo polvorienta, que cultiva sus atractivos y los comercializa para los numerosos turistas de todo el mundo. Sin embargo, al observar más de cerca, también se pueden ver a muchos jóvenes sentados en los cafés conversando animadamente.

Innsbruck es un sueño para los estudiantes -asegura Monica Nadegger, que está haciendo su doctorado en la Universidad de Innsbruck-. ¿Dónde es posible tomar el autobús e ir directamente a la pista de esquí en invierno después de asistir a clases? Durante el semestre de invierno, muchos estudiantes, además de libros o laptops, también llevan sus esquíes y snowboards a la facultad. Una vez finalizados los cursos, los jóvenes van inmediatamente a la montaña.
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En verano Innsbruck tiene el mismo valor recreativo, tanto a lo largo del río Inn como en las montañas alpinas que rodean la ciudad. El teleférico Nordkette sale desde el centro de convenciones y pasa a través de paisajes y senderos alpinos. Los funiculares están llenos a cualquier hora del día porque siempre hay algo para hacer en la montaña: senderismo, ciclismo, parapente o jogging.

”Aquí todo el mundo practica su deporte favorito y se alegra cuando sale a la naturaleza”, afirma Martin Beimler, un alemán que vino de Múnich a Innsbruck hace 11 años para estudiar economía y se quedó. ”Estamos tan acostumbrados a las distancias cortas que cuando algo está a cinco minutos en bicicleta ya nos parece lejos”, observa Nadegger. Un cuarto de hora ya es una eternidad, bromea. Muchos de los lugares de moda están situados en el centro de la ciudad o muy cerca.

Al finalizar sus estudios, Beimler y unos amigos comenzaron su propio negocio de comida mexicana: El Machete. “Me encantan los burritos, y los hacemos de todas las formas y tamaños”, dice. Pero eso no es todo. Durante mucho tiempo no había en Innsbruck bares o pubs que fueran de su gusto o el de sus amigos. Entonces decidieron abrir el Kater Noster. ”Es un poco más urbano, chic y acogedor”, asegura Beimler. En el sótano del bar siempre ocurre algo diferente: a veces se proyecta una película, otras hay una exposición de arte o un concierto, o se instala una tienda pop-up. Además inventaron su propia bebida: la ”Mula de Innsbruck”. “Lo hacemos con aguardiente de pino tirolés y bayas de jengibre”, explica.

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Estos sitios de encuentro son frecuentados sobre todo por la población local. “Antes Innsbruck era una ciudad muerta en el verano”, recuerda Beimler. Pero eso ha cambiado y durante la temporada cálida se celebran varios festivales de arte y música.

También para viajar con niños Innsbruck tiene varios atractivos. Se puede apreciar la ciudad desde una montaña o tomar el tren hasta el zoológico Alpenzoo. La torre de salto de esquí, que se ve desde todas partes, es muy conocida por los aficionados a los deportes de invierno.

No muy lejos, se encuentra el Museo de Tirol Panorama, que tiene un gigantesco mural circular de más de mil metros cuadrados. La obra muestra la lucha por la libertad tirolesa de 1809, cuando la población se rebeló contra la ocupación bávara.

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Etiquetas: Innsbruck Austria Europa Turismo Viajes

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