Monday 22 de April de 2024
PESCA | 12-07-2023 15:15

Tips para que una línea de flote pesque muchos pejerreyes

Un buen aparejo es la clave para que una salida de pesca sea exitosa. Detalles a tener en cuenta para que las chances de fracasar sean las mínimas.
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Hoy nos vamos a referir específicamente a las líneas de boyas para pescar pejerrey, armadas de la forma tradicional o tramposas. Sin dar exactitud en largos de aparejos y otros detalles, compartiremos una serie de consejos para mejorar las expectativas de pique.

La madre, el nylon donde se montan las boyas, puede variar de acuerdo al ámbito que vamos a pescar, puede ser un 0,35 mm como norma general, que nos servirá en casi todas las lagunas, pero si pensamos en los matungos de Madariaga, quizás convenga ir por un 0,40 mm, para asegurarnos no tener problemas ante un doblete o un matungo fuera de lo común. Algunos suelen usar de color, que no está mal, ya que nos hará más sencillo desenredar en caso de alguna complicación, madre, por un lado, brazolada por otro. Un detalle, la boya debe correr bien en el nylon, bien suelta, nunca pegarse al mismo. 

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Un punto clave es la separación de las boyas, que lo ideal es que sea de la mayor longitud que la caña nos permita. Si nos encontramos con un día ventosa, con las boyas trabajando en las olas y con distancias estrechas entre una y otra, advertiremos como la línea se tensa y trabaja mal, llegando hasta levantar las brazoladas, cosa que no sucede cuando las distancias son importantes, al menos 1,30 m. Eso si, el largo de la madre no debe superar el largo de la caña, y lo ideal, es que la última boya llegue a la misma altura del porta reel.

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Un punto importante son los nudos, si hacemos fijos, hay que saber que la resistencia del nylon cae notoriamente, aunque los humedezcamos antes de cerrar. Serían más seguros los corredizos, con un hilo especial tipo de zapatero o backing, cuidando no excederse en el apriete para que no pierda la función original, la de correr. Siempre, cortar al ras, son una máquina de pegárseles de todo si les dejamos sobrantes. 

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Ahora bien, vamos por las brazoladas. Estas, dependiendo el aparejo, pueden tener un rotor o una boya yo-yo. La comodidad de esta última es que nos brinda la posibilidad de ir acortando o alargando las mismas. No excederse en el tamaño de esta trampa es muy importante, debe acompañar en el tamaño a la boya que tenemos al lado, pero no ser una resistencia para el pez. Una yo-yo 15 mm puede ser ideal, pero a veces, se puede achicar hasta 8 mm o subir hasta 18 mm. En el caso del anzuelo, aunque cada pescador tiene su librito, la norma general es que se debe atar loco, permitiendo que con el movimiento de agua la carnada se mueva con mayor naturalidad.

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Aunque en la madre se puede poner un nylon más común, donde no se negocia la calidad es en el caso de la brazolada. Es importante usar nylon blando y sin memoria, como puede ser Amnesia, pero en el caso de no tener, más en tiempos de costos altos, hay nylon de costos accesibles que cumplen esa condición. Los anzuelos se deben atar con un monofilamento que no debe ser muy fino, ya que se enredaría, siendo lo ideal las medidas que van del 0,28 a 0,33 mm, siempre teniendo en cuenta los portes que predominan en el ámbito, ya, que como decíamos, si tenemos muchos de kilo, lo mejor es reforzarse. El tema de la baja memoria es para que cuando lo saquemos de la tabla o de la yo-yo, para alargar brazoladas, con una leve presión vuelva a su condición original y no sea un rulo debajo del agua. 

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Para el final, dejo el punto del pilotín, muy amado por la mayoría de los pescadores clásicos de pejerrey, aunque no es mi caso. Es preferible atar directamente el nylon o multifilamento que viene del reel en un micro esmerillón que será el que inicie la línea. Si se usa pilotin, no está mal, pero la navegación del aparejo no es la ideal, y estamos sumando otro objeto más al aparejo, que siempre, cuanto menos tenga de anexos, mejor es. Lo que nunca se debe hacer, es utilizar un mosquetón con esmerillón, ya que, a la latente posibilidad de enredarse con el puntero de la caña, se suma que le damos peso de gusto a la unión. 

En la pesca, dos más dos no es cuatro, y cuando parece que tenemos una pesca asegurada, la cosa no es así. Por ello, cuanto mejor hagamos las cosas, más chances tenemos de tener éxito. 

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Jorge Virgilio

Jorge Virgilio

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