Sábado 24 de febrero de 2024
PESCA | 12-11-2023 10:00

Taruchas en los desbordes del río Corriente

La oferta pesquera de este popular sitio correntino excede a las especies tradicionales. Esta vez fuimos por sus magníficas tarariras.
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Los micros de patente de Uruguay y Brasil se multiplican en las cabañas más prestigiosas de Esquina, lo que muestra a las claras que la fama de este popular pesquero correntino trasciende fronteras. Vienen, claro, por las especies tradicionales que se buscan en las salidas guiadas: dorados, surubíes y bogas. Pero la riqueza íctica de la región está lejos de agotarse en esas especies, que no siempre acuden a la cita. Esta vez, fuimos por un clásico bonaerense que está faltando en la pampa húmeda a caballo de la atroz sequía que dejó nocaut o grogui a muchísimos espejos de agua de Buenos Aires. Hablo de las tarariras, que en el Litoral dicen “presente” aunque pocos van por ellas.

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Los escenarios donde fuimos a buscarlas, a pocos kilómetros de Esquina, son bien distintos a las lagunas tradicionales y a los cauces del Delta o del Río de la Plata. En los desbordes del río Corriente las playitas son de arena y el agua quieta se transparenta, lo que le permite al pescador no sólo ver claramente las estructuras y manchones de vegetación sumergida donde suponemos la presencia de tarariras, sino también observar el ataque a los señuelos como si fueran truchas en un lago del sur. Eso, claro, cuando no nos sorprenden debajo de nuestros pies al momento que estamos por levantar el señuelo del agua, sensación de sorpresa que conoce bien todo pescador taruchero que se precie.

Una invitación especial

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Tras la convocatoria a Esquina para presentar mi libro de cuentos en la Feria del Libro local, me contacté con un viejo amigo de aventuras “ultralivianas” (UL) en Buenos Aires, Facundo Pujol, que hace unos años cambió de vida y se radicó en Esquina. Amante como este escriba del spinning UL, le propuse aprovechar la tarde previa del evento para compartir un rato de nuestra pasión por el spinning ultraliviano buscando pequeñas especies en la costanera local. Pero ya en la estación de micro y esperando partir a Esquina, me cambia los planes con una feliz noticia que llegó vía whatsapp: “Encontré las tarariras bien activas. ¿Vamos por ellas?”. Por supuesto acepté el convite, lamentando no haber hecho previsiones para esta pesca, pero sabía que mi anfitrión no me iba a desamparar en materia de equipos y artificiales. Se sumó a la partida el guía Esteban, de Teby Excursiones, quien puso toda la logística para salir a buscar tarariras por desbordes del río Corriente, y sumó a su hijo Mateo, pescador callado pero efectivo que tuvo sus momentos de lucimiento.

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Los equipos

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En esta jornada practicamos baitcast, con equipos de 6” y 8-17 lb (1 lb = 0,453 kg) con reel de perfil bajo tipo 200 o 201 (según recojamos con derecha o zurda) cargados con multifilamento rematado en leader de fluorocarbon (invisible en el agua, sin peso y atado sin esmerilón, directamente del multi al fluoro) con un snap de medio giro, quita y pon o “colita de chancho” –como le llaman los lugareños– que facilita la constante renovación de los señuelos.

Arrancamos río abajo por el Corriente, testeando zanjones previos al que antes había relevado Facundo. A principios de temporada, claro, las tarariras arrancan perezosas por la tarde, cuando calienta el agua, especialmente si las buscamos con artificiales. Por eso en los primeros intentos no sólo no logramos moverlas, sino que nos llamó la atención la ausencia de doradillos y dientudos paraguayos que siempre suelen estar presentes en esos arroyos y desbordes.

Mejor por la tarde

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Pero a eso de las 15 empezaron a activarse. Primero, erráticas, evidenciaron su presencia con ataques tardíos, centímetros detrás del señuelo que acababa de pasarles por encima. Luego, acertando, pero en principio con tarariras de tamaños modestos, que no pasaban el kilo, pero que divertían con sus recurrentes ataques hasta dar con la rana o la goma que les pasaba una y otra vez por sus cuevas.

La cosa se puso buena después de las 16. La jornada, pesada y calurosa, con amago de lluvia que no descargó, era ideal para esta pesca. Y empezaron a moverse las grandes. Al punto en que podíamos predecir los piques, tomar los recaudos para filmar ataques y estallar en carcajadas cuando las cosas empezaban a darse  tal como pensábamos.

Estos riachos no tienen más de 40 metros entre orillas y muchas veces pasábamos el tiro hasta que el artificial cayera en la playa de enfrente, haciéndolo entrar al agua como si fuera un batracio real y ni bien ingresaban, en el primer metro ya eran atacados.

Gomas sí, crancks no

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Señuelos tipo antienganche, en formato gusano con cola simple o doble, o ranas con frente para poppear fueron ideales. Los cranks esta vez no resultaron útiles ya que hay mucha vegetación y no pudieron manejarse correctamente. Sí anduvieron las cucharas con pescadito de goma, trabajadas con la punta de caña bien elevada copiando los accidentes del terreno (es decir, recogiendo a punta de caña alta ante un manchón de vegetación hundida y dejándola caer un poco ante un pozo o terreno despejado) y –ocasionalmente– algunos paseantes, aunque en el principio de temporada cumplen más la función de irritar peces que de concretar capturas, porque la tararira erra mucho en el ataque (a diferencia de trabajar una rana de goma lentamente, por ejemplo, que le facilita dar en el blanco). Como siempre, conviene no clavar de inmediato y esperar un par de segundos a que la taru se acomode el artificial en la boca, para luego sí pincharlas. Los portes del final de jornada, incluso con varios dobletes y tarariras de 2 a 3 kilos, sorprendieron incluso a mis anfitriones correntinos que no esperaban encontrar a los cocodrilos tan activos.

También en fly cast

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Al otro día, mientras salí con el guía Esteban a hacer una excursión tradicional, en lancha y con la promesa de asadito a las llamas en la isla (ver recuadro), Facundo volvió por las tarariras junto a su novia, Belén, que demostró ser una gran pescadora. Esta vez, sabiéndolas activas, llevó un equipo de fly cast. Y pudo comprobar que también en esta técnica y usando moscas tipo ratón, las tarariras estaban tomando en superficie de la mejor manera.

Claro está que debemos tener cuidado con la vegetación que rodea a estos ámbitos a la hora de castear, pues hay árboles, plantas con espinas y yuyos altos que complican las cosas, pero apelando al roll cast y a ratas con antienganches que deslicen bien por zonas con vegetación acuática, podremos disfrutar la pesca de tarariras también en fly.

Así las cosas, podemos decir que todo lo que sigue es para mejor en el río Corriente y sus más dilectos rincones tarucheros. Un noviembre que promete marcas térmicas bravas ya tendrá activa a la especie desde la mañana, por lo que la diversión taruchera será de jornada completa. Vaya y disfrute de la pesca con artificiales de tarariras, con la técnica que más le guste. Ellas, las que faltan por Buenos Aires, lo van a estar esperando en Corrientes para salir de lo habitual.

SEQUINA: MUCHO MÁS QUE BUENOS PIQUES

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  • Esquina es mucho más que pesca deportiva. Sin duda, la oferta turística, gastronómica, cultural y de paseos naturales que ofrece la región le abren al visitante un abanico de opciones por descubrir para disfrutar una ciudad muy rica en propuestas. En su renovada costanera, ya de por sí una postal para aprovechar una mateada mirando el río, podemos tomar lanchas municipales, cómodas y techadas, para hacer un paseo por el río Corriente y el Paraná, y disfrutar de los más bellos paisajes, la avifauna y el relax a bordo. La noche ofrece discotecas, el casino (ubicado frente al puerto) y bares con música en vivo. Y, de acuerdo a la fecha del año, podemos vivir su Feria del Libro (septiembre) o la fiesta de la tortita carasucia (octubre). 
  • Un imperdible es la visita al Museo de Esquina Dr. Martínez Rolón, restaurado hace apenas un año y con un sector maradoniano y buena parte de la rica historia local, con recuerdos del combate de Costa Brava (1842) donde se enfrentaron Giuseppe Garibaldi con el Almirante Brown. También hay que visitar la iglesia de la patrona local, Santa Rita de Casia (que dio nombre a la localidad pues su nombre antiguo era Santa Rita de la Esquina del río Corriente). Hay cabalgatas, un city tour guiado, la ruta de los murales y una fuerte impronta de turismo rural, más allá de las clásicas posadas para pescadores con servicio all inclusive tanto en el agua como en tierra. De cara al verano, dos eventos convocan turistas de todo el país: Esquina es sede de la Fiesta del Carnaval (sábados de enero y de febrero) y del torneo de pesca del Pacú en el marco de la Fiesta Nacional del Pacú los días 17, 18 y 19 de febrero.

MAPA DE LA ZONA

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  • Cómo llegar: los micros desde Buenos Aires parten de Retiro en la franja de 19 a 22. Nos deja en Esquina a primera hora del día siguiente, por lo que el viaje durmiendo se hace corto.
  • Guía de pesca: Esteban Masine, titular de Teby Excursiones, organiza salidas de una lancha (2 a 4 pescadores) o grupos grandes sumando varias embarcaciones. Trabaja con tres posadas distintas, provee carnada y señuelos en caso de ser necesario, comida (asado a las llamas con bebidas en la isla), equipos de pesca y combustible. Opcional: avistaje de aves desde embarcación y campamentos. Tel. para reservas: (03777) 228822.  Instagram: @tebyexcursiones

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Wilmar Merino

Wilmar Merino

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