Domingo 9 de mayo de 2021
PESCA | 13-04-2020 14:30

Los ríos de la Argentina entraron en terapia intensiva

La bajante de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay afecta pesca, turismo, transporte y riego. Origen y solución. El canciller Felipe Solá tratará el tema con Brasil.
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La cuarentena comenzó hace exactamente 24 días. Esa fecha, el viernes 20 de marzo de 2020, según los datos de la Prefectura Naval Argentina, el registro hidrométrico del río Iguazú, en Misiones, marcaba 9,7 m de altura; el del Paraná en Ita Ibaté, Corrientes, 1,82 m; el de Goya, 2,26 m; La Paz reportaba 2,26 m; Rosario, 1,88 m; y Campana, 0,50 m. Al lunes 13 de abril esos registros, en el mismo orden, marcan: 0, 0, 1,48, 1,30, 0,78 y 0, respectivamente. Una rápida interpretación sin demasiados cálculos aritméticos muestran que el río Iguazú bajó casi 10 m y el Paraná a la altura de La Paz, Entre Ríos, el 50 %. 

Video con las gráficas que muestran la marcada bajante de varios puertos.
 

Lo peor es que nada indica que esto vaya a mejorar en el corto plazo, por eso el tema fue tratado por el canciller Felipe Solá ante los diputados que conforman la Comisión de Relaciones Exteriores, donde manifestó que “en base al tratado tripartito de año 79 entre Argentina, Brasil y Paraguay se va a reunir, este fin de semana, una comisión de técnicos para tratar el tema”. Pero de antemano hizo referencia a que parte del problema es causado por la sequía a falta de lluvias en el estado brasileño de Paraná y en otros lugares, a lo que se suma el cierre de compuertas de represas en Brasil.

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Ello no solo trae aparejado “cacería” de peces en clara violación de la cuarentena obligatoria instituida por el Gobierno Nacional para frenar la pandemia del Coronavirus, como ya publicamos en varias notas, sino un problema que afecta a los puertos y a los productores encuentran disminución de agua para regar y navegar. En el puerto de Zárate, el río llegó a tener 0,1 metros de profundidad el lunes 6 de abril, lo que significó una disminución de casi dos metros en un fin de semana. La preocupación de los productores, por lo tanto, es premonitoria: si los barcos de transporte no pueden moverse por falta de agua, se profundizará aún más la la crisis económica y comercial que ya se está viviendo por la cuarentena.

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El origen de este problema nace en la zona del cordón montañoso brasileño de Serra do Mar, que está atravesando una sequía que provoca que la poca cantidad de agua que desemboca en los ríos sea aprovechada por las seis represas hidroeléctricas brasileras (Foz de Areia, Salto Segredo, Salto Santiago, Salto Osorio, Salto Caxias y Baixo Iguazú) ubicadas en el río Iguazú (que desemboca en el río Paraná), las que cerraron sus compuertas e imposibilitaron que el agua circule.

La bajada del caudal es de tal magnitud que provocó que las Cataratas del Iguazú se encuentren casi secas, acarreando no solo consecuencias al turismo cuando se levante la cuarentena, sino también a la flora y fauna de la zona, y a los productores de la zona misionera que no pueden regar sus cosechas.

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Marcelo Ferro

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