Lunes 2 de agosto de 2021
PESCA | 14-03-2021 14:00

Pesca de costa en Marisol: variada de sol a sol

Los intentos fueron con cebos naturales y a tiro de caña en las costas de Oriente. También lenguados con mosca en el mar y el río Quequén Salado, ubicado a 3 km de Tres Arroyos.
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Un solo día. Todo o nada puede pasar a lo largo de una jornada. Hay muchos iguales, similares, repetidos. Pero hay días especiales, únicos. Cuando mi buen amigo Ceferino Chapa Traverso me comentó que con Nahuel, su hijo, estaban pescando muy bien en el mar de las playas de Marisol y que habían encontrando interesantes alternativas a la variada costera capturando lenguados, corvinas y hasta grandes chuchos con mosca, imaginé que podíamos ser parte de esa experiencia y darla a conocer. Chapa, además de buen tipo y buen pescador, es un inquieto mosquero que no deja de observar e intentar cosas nuevas y además comparte generosamente sus conocimientos. 
Por distintas circunstancias contábamos con un solo día para jugarnos a hacer la pesca, así que la idea era aprovecharlo de sol a sol. Con Joaco, mi hijo, y Lucas, un amigo, partimos hacia Marisol con la idea de estar ahí a primera hora de la mañana. Marisol (o Balneario Oriente como figura en algunos mapas) queda a unos 68 km -y aproximadamente 1 hora de vehículo- de Tres Arroyos. 
Tal cual lo acordado, nos encontramos temprano en la casa especializada Punto Pesca de Alan Valladares, otro referente local de la actividad y gran conocedor de los secretos del agua salada. Y con el mar en creciente, y a punto de llegar a la pleamar, partimos en 4x4 por la playa a recorrer algunos puntos clave. Para el neófito parece todo igual, pero quien conoce bien va identificando bancos, canaletas, colores del agua, manchas de microplancton, movimiento de peces, bancos de almejas y distintos indicios que pueden significar lugares de buen pique.

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Con carnadas naturales y fly 

A unos 18 km por la playa, con el agua empezando a bajar, armamos equipos y desplegamos estrategias bien diferentes. Joaco y Lucas se dedicarían a pescar con carnadas naturales y con Chapa intentaríamos en fly cast (mosca). Los chicos usaron equipos compuestos por varas de 3,90 a 4,50 m, con reeles frontales grandes para la pesca de variada de mar, con nailon monofilamento del 0,26 a 0,35 mm, con un chicote de salida cónico (para que soporte la mayor fricción y no se corte al momento del primer impulso del lanzamiento), terminados en aparejos de un solo anzuelo 3/0 a 5/0 y plomadas tipo satélite con aletas o plomadas con destrabe y con encarnes de camarón y anchoíta, carnadas que no fallan tanto para la variada embarcada cómo de costa. Eso sí, para que perduren conviene asegurarlas al anzuelo con unas cuantas vueltas de hilo elástico. Y para el pejerrey, una vara de 3,50 m y un reel frontal un poco más chico con aparejo de medio fondo (con plomada para lanzar pero con boya elevadora) de tres anzuelos de pejerrey N° 2 y camarón de carnada.
Para la pesca con mosca buscando lenguados, Chapa optó por una vara de potencia #4 bien rápida, y entre los chicos y yo utilizamos de #6, #7 y #8, aunque lo recomendable para quienes se inician en esta pesca es no bajar de un #6. La idea de utilizar equipos más potentes se basa en variables como la de vencer el viento de costa, en la dificultad para lanzar una mosca voluminosa o que se prenda algún lenguado de mayor tamaño. En la mayoría de las condiciones de pesca no hacen falta tiros extremadamente largos ni precisos, por lo que no es necesario ser un mosquero demasiado experimentado y, de todas maneras, al estar despejado el mar y sin obstáculos, se puede pelear un gran pez con una vara #4 o #6 por un buen rato, sin riesgo de corte por enganche. 
Los reeles deben ser aptos para agua salada y estar cargados con líneas de flote y líderes no demasiado largos (del orden de los 4 a 5 pies) y, para que baje un poco más la mosca, en sectores más hondos se puede agregar un polyleader –un tramo de hundimiento que se adiciona a la punta de la línea de flote– o también se pueden utilizar líneas de punta de hundmiento o sinking tip. Terminando el conjunto en un tippet de fluorocarbono de 0,35 a 0,40 de diámetro. La mordida del lenguado es de dientes agudos, pero no es necesario el cable de acero. 

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Cambios de profundidad

Los resultados con carnada fueron: lanzando a la segunda canaleta, corvinas rubias con preferencia en los encarnes de camarón y algunos bagres de mar indistintamente con ambos encarnes. Y en la primera canaleta, pejerreyes con el aparejo de medio fondo, con encarnes de camarón no demasiado voluminosos ya que el escardón tiene boca pequeña. Con la mosca solo prendimos un lenguado chico en un desplayado y observamos dos más, que merced a la claridad del agua, vimos moverse en su clásica disparada levantando arena del fondo. Sobre los bancos de almejas en los que Chapa y Nahuel habían capturado chuchos y corvinas en días anteriores, no tuvimos suerte en esta oportunidad por lo que resolvimos hacer un alto al mediodía para almorzar y probar por la tarde en la boca del río Quequén Salado, en el primer tramo de su curso y en el mar. 
Sin perder mucho tiempo, enganchamos la lancha a la chata y bajamos al río Quequén Salado solo con las cañas de mosca. El tramo final del río, antes de su desembocadura en el mar, está despejado de bancos y veriles de arena; da para caminarlo y pescar vadeando. El sector de la boca, por la época del año, tenía mucha actividad y presencia humana. Así que optamos por fondear la embarcación en un tramo del río un poco más alejado de la desembocadura. La estrategia es la de ir caminado con el agua a media pierna e identificando los cambios de profundidad para sondear con las moscas tanto la parte más honda como el veril y el desplayado cercano. Estos cambios de profundidad en un río hacen que las aguas se aceleren, se desordenen, se generen algunas pequeñas turbulencias y los peces y organismos menores pierdan estabilidad o sean arrastrados, oportunidad para las especies cazadoras como el lenguado, que suelen apostarse en esos puntos para obtener el sustento. El agua dulce no les va nada mal a estos peces planos, así que ingresan al río sin problemas y suelen remontarlo bastante aprovechando las mareas altas.

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Cómo es la técnica

La estrategia de ataque del lenguado es apostado en el fondo, quieto y mimetizado con la arena y los sedimentos, atento a lo que pase nadando por encima de su radio de cacería. Generalmente se trata de sectores de poca profundidad, de entre un metro y 40 cm de agua. Con los dos ojos hacia arriba, atento, ataca a su presa a la pasada con un violento despegue del fondo. 
La dieta habitual de estos cazadores de acecho en el río está compuesta principalmente por peces: pequeños pejerreyes, dientudos, mojarras. Esto nos da la pauta de qué patrones de moscas usar. Lo ideal es que imiten en tamaño, silueta y color a lo que están esperando ver. Los estrímeres grandes –atados en anzuelos para agua salada en tamaños 1/0 a 3/0– de materiales sintéticos como Craft Fur, son muy efectivos y además cargan poca agua facilitando los lances. 
Moscas de cabeza de silicona o resina UV como la Surf Candy funcionan muy bien. A menudo, las traga enteras de un bocado con su boca protráctil, pero también las puede morder por el medio con los dientes afilados y luego engullirlas en un segundo movimiento. Por eso a veces las moscas con el anzuelo retraído o con dos anzuelos son muy efectivas con esta especie. La Oriental, un patrón diseñado por Chapa con anzuelo retraído en craft fur y flashabou chartreuse fotoluminiscente, es una mosca muy efectiva y clavadora, que tiene muy buen perfil gracias a que está confeccionada con la técnica de dubbing loop en lugar del atado tradicional en mechones. Esto le da mejor silueta y más cuerpo a la hora de querer imitar un pequeño pez. Otra estrategia que rinde bien es atar dos moscas en tándem con 40 o 50 cm de separación, a veces complica un poco para lanzar pero aumenta las chances de obtener la presa y rinde.   

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La tarde transcurrió serena, como el río, que a medida que se fue llenando de agua, con la marea in crescendo, nos fue regalando en los veriles y en los bajos buenos piques de lenguados medianos, combativos, de los que se resisten con embates y saltos fuera del agua, aún después de la puesta de sol. Una pesca que, cuando se la va descifrando, es una delicia. 
Todo puede pasar en un día y si tuviéramos que elegir solo uno, no sería de los grises, monocordes y rutinarios, sería uno lleno de experiencias, emociones, aprendizajes. Seguramente también, sería en buena compañía y haciendo lo que nos apasiona. Como esta gran jornada de pesca en las generosas aguas de Marisol. 

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  • Ubicación:  Marisol, queda en el partido de Coronel Dorrego -a 570 km de Buenos Aires- y a 68 km de Tres Arroyos. Sigue siendo un gran destino para los que gustan de la variada de mar desde la costa. La gran proliferación de almejas y otras especies hace que los peces se arrimen a la orilla aumentando las chances del pescador.
  • Servicios:  Punto Pesca de Alan Valladares, casa de pesca y venta de carnada: Tel.: (02983) 493960, Cel: (02983) 444219. Facebook: Punto Pesca. 

Corvinas y chuchos

Además de lenguados con mosca, se pueden capturar pejerreyes, corvinas, chuchos, pescadillas, palometas, lisas y anchoas. En fly cast, muchas de estas especies, habituales en la pesca con carnada, cobran gran magnitud deportiva. Chapa y Nahuel encontraron que sobre los bancos de almejas, casi en pleamar, en la plea y en el comienzo de la bajante es el momento para dar con corvinas y chuchos a tiro de mosca. Corvinas de hasta 4 kg y grandes chuchos -uno pesó arriba de 22 kg-. El 90 % de los piques fue con la mosca La Oriental y otros con La Carnadita, también un estrímer de buena silueta. Todos los datos y tips vertidos son para pescar más y mejor, no para matar más. Recomendamos la devolución de las especies o al menos solo retener lo que se consumirá en el día. Chapa además colabora en la marcación de lenguados con el biólogo Pedro Fernández Iriarte

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Alejandro Inzaurraga

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