Viernes 30 de septiembre de 2022
PESCA | 13-03-2022 19:00

Mar Chiquita: lisas y corvinas en fly cast

Guías mosqueros están encontrando las claves de las figuritas difíciles de la laguna costera, que suman una oferta de calidad al lenguado, otro clásico de la pesca con mosca.
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Todo pescador mosquero soñó alguna vez con sentir una lisa peleando del otro lado de la línea. Pero las chicas supercaprichosas, tan difíciles de pescar hasta con cebos naturales, se hacían imposibles en otras técnicas con artificiales. Pero eso está cambiando: consagrados guías de la albufera de Mar Chiquita le están encontrando la vuelta a la especie y los patrones adecuados para que pescarlas en fly sea un sueño posible.

El guía de pesca Christian Di Paolo, conocido popularmente como El Tuba, viene trabajando desde hace unos años en salidas guiadas al lenguado, junto a otro eximio pescador local mosquero, Nadir Dupuy. En esas aventuras, como capturas ocasionales, empezaron a lograr otras especies que no eran el target principal, pero que empezaron a tentarse con artificiales destinados a los chatos. Hablamos de las lisas y las corvinas negras.

“Como cada tanto nos pasaba que pescábamos lisas en las moscas de lenguado, nos propusimos como desafío en la temporada pasada apostar a esta pesca difícil pero no imposible, ya que se hace en otros lugares del mundo, probando en diferentes zonas de la laguna, con distintos cardúmenes y testeando diferentes moscas”.

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De la casualidad al éxito

“No tuvimos resultados de entrada, pese a trabajar lugares llenos de lisas en esas salidas específicas en las que fuimos a buscarlas. Pero, sin embargo, en nuestras guiadas al lenguado, llevando pescadores mosqueros con los que usamos moscas de 12 a 13 cm, solíamos pescar alguna lisa ocasional que se tiraba a los streamers lenguaderos. Empezamos a ver que las lisas en su comportamiento seguían los streamers y este año arrancamos firmes en la idea de pescarlas con mosca y empezamos a testear distintos patrones. En una salida tuvimos dos piques y no pudimos clavar ninguna.

Volvimos a insistir en enero en algunas ocasiones y, en una salida que hicimos al pejerrey, pescando exclusivamente con mosca, una lisa se le tiró a una scud. Eso nos abrió la cabeza con respecto a qué mosca buscar.

“Junto a Nadir volvimos a salir a la lisa sin clientes y, en un día tormentoso, en dos horas tuvimos nuevos piques que nos permitieron clavar seis lisas. Cuatro de ellas se soltaron y dos las pudimos filmar y sacar. Y todos los piques se dieron en una sola caña, la que tenía la mosca ganadora, una San Juan Worm de color rojo. Nos volvimos exultantes y con el panorama más acotado para seguir buscando las moscas más adecuadas.

Esto recién empieza y hay que seguir investigando mucho. Los piques son violentos, con llevadas muy firmes, y las peleas son impresionantes. No hemos tenido chances de sacar alguna de más de dos kilos, apenas pescamos lisas chicas, sin embargo nos sirvió para comprobar eso que dicen los mosqueros siempre: que la lisa es el bonefish argentino”, cuenta El Tuba haciendo un racconto del camino recorrido entre los comienzos frustrantes y los primeros intentos exitosos. Respecto de las zonas donde buscarlas, las lisas están presentes en toda la laguna, por lo que hallarlas con embarcaciones planas es sencillo, dado que evidencian sus movimientos en superficie. Es cuestión de bajarse a caminar con el agua a la rodilla, tirar al montón, strippear y rogar que tomen.

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Pura potencia

Con respecto a la corvina negra, la otra figurita difícil de la laguna, aquí tampoco es posible hacer salidas específicas, dado que el régimen de la laguna, con entrada de agua marina por la boca, es totalmente impredecible. Lo que sí es factible es tener un equipo preparado de caña 8 y tippet grueso, para –en caso de verlas– no perder la pasada y hacerle unos tiros.

“Las vemos ocasionalmente en las salidas a pescar lenguados. Cuando entran los cardúmenes de corvinas negras, muchas veces las vemos, en otras las escuchamos y a veces no las vemos ni escuchamos, pero directamente atacan los streamers que usamos para lenguados. Esto nos sorprende porque nos agarra poco preparados para pelear peces de 8 a 13 kilos. A diferencia de las lisas, el pique de corvina no es tan violento, pero la pelea es titánica con vaciadas de backing del carretel de mosca y paseos por la laguna acompañando al pez durante más de media hora para poder agotarlo, siendo muy frecuente perder la batalla por cortes y lograr el pescado afuera en pocas oportunidades”, cuenta el guía.

“La corvina entra cuando tenemos mareas grandes y los cardúmenes son variables, a veces son muy grandes y a veces entran en pequeños grupos. Ahora estamos probando atar moscas tipo cangrejo, que serían parte de su dieta natural. Con éstas no tuvimos éxito todavía, pero así son estas pescas, estamos en etapas experimentales, probando que cosas van”, reseña Dupuy, quien suele buscar corvinas negras entre Punta Ondina y Punta Pejerrey.

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Pesca con yapa

La yapa a estas dos figuritas difíciles es que la albufera –a quienes los biólogos como Mariano Castro prefieren llamar laguna costera– guarda más sorpresas al pescador mosquero. Así, en la búsqueda de estos dos objetivos difíciles se prenden corvinas rubias, pejerreyes de mar chiquita (un híbrido endémico de esta zona) y también saracas, un pez muy rabioso de pique más que interesante. Una buena cuota de suerte y un copo grande para asegurar las capturas harán que usted, querido lector, pueda convertirse pronto en uno de los pioneros de esta pesca que está en pañales y es todo futuro por descubrir.

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Wilmar Merino

Wilmar Merino

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