19-10-2018 18:23 | PESCA

Lluvia de pejerreyes en la laguna La Soraida

Este ámbito de Santa Fe ofrece flechas de plata en calidad y cantidad. Claves para disfrutar de una salida a puro pique.

Con un clima más estable que precede a la primavera, fuimos en busca de pejerreyes a un ámbito muy prometedor, la laguna La Soraida, donde además podemos practicar distintas modalidades de pesca.

Unos 368 kilómetros nos separaban desde Capital Federal por la RN 7. Nos alojamos en un amplio hotel con todas las comodidades para la familia. A la mañana siguiente nos pasaron a buscar Hernán y Alejandro, nuestros guías para la jornada.

Transitamos los 15 km que nos separaban del espejo por un camino de tierra que en los días de lluvia dificulta el acceso, salvo que contemos con un vehículo 4x4. Una vez en el pesquero Rovea, esperamos en el muelle a que nos bajaran la embarcación. El día se presentaba muy ventoso, con ráfagas que llegaban a los 40 km/h, lo que ya nos llevaba a pensar en alguna parte de la laguna que brindara reparo. Fuera de eso, todo estaba muy bien organizado. Los boteros daban salida por orden de llegada y un tractor guiaba el traslado de las embarcaciones hasta el canal de acceso.

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Comenzamos a navegar con rumbo norte para poder repararnos en la costa contraria al embarcadero, el viento y las olas se hacían sentir mucho, por lo que la idea era refugiarnos y garetear de norte a sur en la zona denominada La Escuelita y los Bajos de los Corralitos. Una vez que pudimos cuadrar la embarcación, comenzamos con el armado de los equipos.

Para esta salida utilizamos cañas de 4,20 m, ree-les con multifilamento del 0,12 y nylon del 0,26; líneas de tres boyas con anzuelos N° 1/0 y brazoladas de entre 15 y 60 cm, debido a que el pez se encontraba comiendo hasta el mediodía en las brazoladas más bajas pero después cambia, cuando el sol empieza a calentar el agua. Por último, encarnamos los aparejos con mojarras vivas.

Los piques no llegaron de inmediato. Teníamos que estar muy atentos a las boyas que, a medida que se alejaban de la embarcación, se volvían más difíciles de ver entre las olas. Finalmente, los toques empezaron a llegar de forma muy sutil, la clave era dejarlos comer hasta concretar la clavada. En ciertos momentos podíamos apreciar el cardumen de pejerreyes comiendo en superficie y jugando con los aparejos.

Sacamos piezas muy robustas, que rondaron entre 600 g y un kilo. La primera pasada gareteando resultó muy exitosa. Después decidimos probar en modalidad anclado, así que fuimos a un juncal raleado cerca de la costa sur, donde conseguimos más reparo. Ingresamos botando la embarcación para tratar de hacer el menor ruido posible. Fue impresionante ver la cantidad de pejerreyes que se desplazaban. Sin perder más tiempo, anclamos y líneas al agua con tiros cortos. Los piques se dieron uno tras otro con ejemplares de 35 a 45 cm. Muy buena calidad de piezas sanas y vigorosas.

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Piques garantizados

 

También podemos utilizar la modalidad de vadeo para acercarnos a alguna de las costas elegidas por los guías y pasar a practicar flycast; no fue nuestro caso, pero nos comentaron que están tomando muy bien las moscas.

Para el mediodía la pesca ya era todo un éxito, por lo que decidimos hacer un último garete mientras volvíamos al lugar de la primera pasada, que tantos buenos resultados nos había dado. El viento disminuyó notablemente y los resultados no defraudaron. Con piezas destacadas, Hernán Fiorentini y Alejandro Brondo concretaron dobletes, mientras que Nicolás Albanese sacó flechas que superaron los 900 g.

La forma del pique es la siguiente: comen muy remisos y dan toquecitos suaves. Lo aconsejable es usar línea tramposa y boyas súper livianas (de madera balsa o poliuretano) y no apurarse a concretar el pique, sino dejarlo que coma bien y que lleve. Ese es el momento en que vamos a tener la satisfacción de ver en nuestro aparejo a estas robustas flechas.

Con mucho viento no hay pique. Lo ideal es buscar a los pejes con una suave brisa. Las aguas son limpias, de color marrón oscuro, por lo que se aconseja usar boyas blancas o combinadas con naranja, rojo o verde limón. Si pescamos con sol de frente, emplear boyas negras con la panza blanca. Algo para destacar es que el filete de dientudo es una carnada que rinde muy bien pero que no se consigue en la laguna, por lo que hay que llevar por nuestra cuenta.

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Al servicio del pescador

 

Por su parte, en el espejo también hay otras especies, como bagres, carpas y tarariras de buen porte, aunque por el momento no están firmes al tomar los cebos.

La pesca se realiza sábados, domingos y feriados, y rinde muy bien en verano. El lugar no posee botes en alquiler, se cobra un canon de $ 50 por persona al ingresar al pesquero, ofrece servicios de guía en cómodas embarcaciones y también permite botar las propias.

El ámbito es agreste pero se está trabajando en su infraestructura. Cuenta con 7.000 hectáreas y una profundidad máxima de cinco metros, posee bajada y rampa para embarcaciones. También se puede acampar si se llevan los elementos necesarios ($ 200 por carpa/noche). Hay baños químicos y la casilla de los guías cuenta con luz eléctrica. En el lugar se venden mojarras vivas para carnada y hay servicio de fileteado.

Los que no están interesados en pescar, pueden disfrutar de una salida outdoor ideal para toda la familia. Además, en el pueblo encontraremos distintos atractivos turísticos para visitar, y muchas cosas más para la temporada de verano que se avecina.

Por: Marcelo Albanese

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