jueves 27 de junio de 2019
14-10-2018 14:30 | PESCA

Los dorados se activan en Florencia

En el Paraná Medio, Santa Fe, con río bajo y aguas de buena transparencia, dimos con excelentes cardúmenes. Estilos, estrategias, equipos y técnicas para capturarlos en spinning y baitcast. Ver galería de imágenes

Algo se tensa como una cuerda, cada vez más, hasta límites insospechados. El gran pez parece inerte, estático, indolente. El dorado adulto se comporta con la parsimonia de un león en la sabana. Por más que esté rodeado de sábalos y otros forrajeros menores, ni se inquieta ni se inmuta. Mantiene una serenidad casi exasperante, como el rey de la selva africano rodeado de gacelas. Sin embargo, la cuerda se sigue tensando, el resorte de acero se comprime, el arco se sigue doblando. Esos momentos de tirantez son lapsos de espera, de quietud, de calma previa. De pronto un señuelo artificial, un pedazo de plástico con forma de pececito, pintado de color llamativo y movimiento histérico y vibrante, hace las veces de detonador y ocurre lo que pasa siempre que la tensión se transforma en energía. Se libera la furia toda junta. Estalla el frenesí de dentelladas, la explosión de agua y escamas, y todo se convierte en un pandemónium de locura y emoción a bordo.

Lele y Marcelo Rouvier nos habían anticipado que los buenos dorados estaban presentes y por eso habíamos decidido emprender este relevamiento, con la intención de medirnos frente a frente con estos notables predadores. Las estratégicas instalaciones del complejo de Excursiones Piracuá –casi en la boca del arroyo homónimo– serían nuestra base de operaciones y los hermanos Ale y Marcelo Juve, y Ricardo Benito, nuestros camaradas de pesca.

devolucion

Bait y spinning

En estilos como  baitcast y spinning comenzamos los intentos en la franja costera que va de las proximidades de la boca del San Lorenzo hasta el Laureltí, con equipos compuestos por varas de 6 a 6,6 pies de largo (1 pie = 30,48 cm) y de entre 8 y 17 libras (1 lb = 453,592 gramos) de resistencia y reeles de bajo perfil con alta relación de recuperación, importante en este tipo de pesca, cargados con hilo multifilamento del 0,22 a 0,24 para el baitcast y mismo calibre de hilo pero con reeles frontales medianos para el spinning. En ambas modalidades utilizamos los mismos señuelos artificiales de buena silueta, acción vibrante y rango de profundización de media agua, que van vinculados al sedal que viene del reel con un líder de acero multifilamento forrado de unos 25 cm y 20 a 30 libras para resistir las filosas mordidas del pez en lucha.

Toda la franja del Paraná Medio tiene buena presencia de dorados, ya que la especie permanece en toda la región por sus características de agua –climáticas y geográficas–, pero además los hay que están de paso. Es particularidad de los dorados llevar a cabo migraciones durante su vida.

tirando sobre la costa

Cuáles son

Dos son las más importantes, una río arriba con fines estrictamente reproductivos –de freza– y otra que es en busca de alimento, lo que se conoce cómo “migración trófica” y está regida por el seguimiento de los cardúmenes de forrajeros. La primera es más bien estacional y continua, y se cumple regularmente todos los años. La otra, en cambio, puede ser ocasional, ya que como el dorado va tras el alimento, puede darse o no. En esta oportunidad encontramos grandes cardúmenes de sábalos moviéndose y detrás de ellos, al acecho, los feroces carniceros.

gran ejemplar

Lances precisos

En la pesca con artificiales, es fundamental ser precisos en el lance, buscando ubicar los señuelos siempre pegados a los troncos, junto a las puntas o accidentes de la costa, o bien arrimados a la barranca donde pega la correntada, arriesgando al límite del enganche. Otra recomendación es la de actuar con suma cautela, procurando no alterar demasiado el pesquero con ruidos superfluos, manteniendo el motor fuera de borda apagado y evitando golpes en el casco de fibra. Un motor eléctrico auxiliar es casi indispensable hoy en día, para ir ubicando y manteniendo la lancha a distancia de lance en forma silenciosa, ir corrigiendo derivas y en caso de pesqueros bien puntuales, como una boca o un desagüe, poder aguantar la embarcación en ese lugar un tiempo más para concretar una prospección más intensiva del pesquero.

Ejempla peleador

Atacan los chicos

Una peculiaridad de los dorados es que los primeros en atacar no son los más grandes, esto se debe a que los de menor porte son más activos, más vehementes y se abalanzan primero. Pero los grandes muchas veces los siguen de cerca a ver si pueden arrebatarle el bocado. Casi como una jauría de perros donde un cachorro atrapa un buen bocado y los canes grandes lo persiguen hambrientos.

Cuando se actúa con equipos livianos y no se exige demasiado ni se apura al pez en lucha durante el combate, lo que interpreta el resto de los peces es que se trata de una situación de cacería y no una lucha por la supervivencia. Eso hace que se exciten, se estimulen y se activen los demás. Esta singularidad puede ser aprovechada por un segundo pescador a bordo. La idea es que lance cerca del pez en lucha –con la precaución de no enganchar el sedal del otro– y muy probablemente logre concretar un doblete, siendo que el segundo pez prendido suele ser mejor que el primero. Así nos pasó en más de uno de los dobletes logrados durante el día.

Sábalo

Sábalos

La presencia de nutridos cardúmenes de sábalos en las zonas poco profundas de bancos de arena nos impulsó a intentar también en esos sectores, para eso optamos por cambiar por señuelos subsuperficiales e incluso de flote, ya que la hondura de bancos y canaletas no superaba el metro o metro y medio. Sin embargo, salvo algún pequeño doradillo, los grandes no acudieron a la cita. Eso sí, fueron lugares y momentos de robar algunos sábalos gordos con los triples de los artificiales.

Algo a tener en cuenta es el momento del día. Suele ocurrir en esta época primaveral que de los dos crepúsculos de la jornada, el mejor sea el vespertino. Si bien la mañana también rinde, si la noche fue fresca, los peces –merced a un menor metabolismo por la baja temperatura– están algo menos activos al amanecer. Por el contrario, con la caída del sol la actividad de los dorados normalmente va in crescendo y todo lo que no ocurre durante gran parte de la jornada parece suceder en una hora. Para eso conviene administrar la voluntad y las ganas, reservando para esa última hora (la mágica) una buena cuota de energía.

En la boquita que se abrió no hace mucho –unos doscientos metros aguas abajo de la boca del San Lorenzo– pudimos vivir una verdadera fiesta del pique con el sol ya rojo y desapareciendo por el poniente, con excelentes capturas y más de un doblete. Buenos momentos compartidos con amigos que se transforman en inolvidables. Máxime cuando el principal protagonista es un pez de fama bien ganada, que no en vano se posiciona entre los más deportivos de agua dulce, con notables virtudes cómo la potencia descomunal de sus embates defensivos, la inclaudicable fiereza de su espíritu salvaje e indómito y el encanto de su estampa resplandeciente saltando y recortándose contra un encarnado cielo litoraleño.

Nota completa en Revista Weekend del mes Octubre de 2018 (edicion 553)

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Etiquetas: Dorados Pesca Paraná Santa Fe Gran Pesca
Alejandro Inzaurraga

Alejandro Inzaurraga

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