Tuesday 16 de April de 2024
PESCA | 21-10-2023 10:00

Grandes panzones en los bancos de La Chiquita

A casi 800 km. de Capital Federal encontramos este balneario de playas extensas, grandes dunas y enormes pejerreyes que son la figurita difícil esta temporada en gran parte de la costa bonaerense.
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Ubicada en el partido de Villarino, al sur de la provincia de Buenos Aires, La Chiquita es un paraíso para el pescador, con playas vírgenes y una riqueza íctica que no se limita al pejerrey, ya que la corvina rubia que se captura allí tiene portes importantes y, además, ingresa en forma temprana en cardúmenes. Al promediar los meses de octubre a noviembre, el balneario también es renombrado por la pesca de cazones, tiburones y la chance del lenguado, otra especie que destaca a este pesquero.

En esta ocasión, desde los primeros días de septiembre corrió como reguero de pólvora la noticia de que los pejerreyes panzones estaban firmes en esta zona. El comentario motivó a que durante todo el mes muchos aficionados de la región se apostaran en estas playas. En nuestro caso, desde hacía muchos años no visitábamos el destino, por lo que nos pusimos en contacto con uno de los referentes en la zona, Cristian Navarro, quien semanalmente desde Viedma nos actualiza la información para el Mapa del Pique de nuestra web. El, a su vez, se contactó con Mauro Brilloni, de Bahía Amazonas, y ambos partieron rumbo a La Chiquita. Allí, Mauro brinda un completo servicio para los aficionados que se acercan a este destino y necesitan de la sapiencia de un lugareño para no fallar en los intentos costeros. 

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Para acceder al lugar ubicado a 160 km al sur de Bahía Blanca, tras pasar esta localidad se sigue por la RN 3, se supera Mayor Buratovich, y apenas dos kilómetros después, en el 781, encontramos el camino de ingreso a este calificado pesquero marítimo que tiene un acceso de tierra en muy buen estado, al menos en este momento. Son 65 km de huella consolidada que nos llevan hasta La Chiquita. El lugar es muy tranquilo, tiene una proveeduría denominada La Guarida, cabañas en alquiler y un camping muy cuidado, con luz, baños, agua potable y fogones.

Primeros lances

El primer día amaneció ventoso y con ráfagas importantes, mayores a los 35 km/h. Arrancamos con un buen desayuno para cargar las pilas de cara a una jornada larga, y enfilamos a la playa en búsqueda de la figurita difícil. Es importante mencionar que, para encontrar al panzón, la clave es pescar en los bancos de arena, que hay muchos y cambian constantemente por efectos del mar, lo que nos obliga a aprender a leer el agua o a valernos de un buen lugareño. Mauro en esta ocasión eligió un sector ubicado unos 2.000 m a la izquierda de la bajada.
No eran más de las ocho de la mañana cuando los aparejos ya estaban en el agua y poco pasó hasta que comenzó el show. Cañas varas o telescópicas de 4,20 a 4,50 m y líneas muy simples, tradicionales de fondo. Se arman sobre una madre de 0,60 mm, o a la misma salida del chicote, con tres anzuelos Nº 1/0 en bajadas de 0,50 mm de diámetro y 90 cm de longitud. Acompañan plomos del tipo satélite de 140 a 150 gramos y se encarna con anchoa, camarón y magrú, siempre cebando para mantener al cardumen a tiro de caña. 

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Los piques se dieron a no más de 20 m de nosotros con la marea bajando. Fue Mauro, nuestro anfitrión, quien logró las primeras capturas: un doblete de tamaño descomunal, con ejemplares que superaban largamente el kilo. Poco a poco fuimos llenando el balde gracias al magrú cortado en tiritas, un cebo muy atrayente y muy rendidor, al menos en esta jornada. Conformes con la labor, regresamos a descansar y recargar energías, pensando en lo que sería la siguiente jornada. En la noche, hubo tiempo para degustar con los lugareños de unas liebres al disco, bien acompañadas y disfrutando ese tercer tiempo que brinda la pesca deportiva y que está llena de camaradería. 
Al día siguiente, un lunes que amaneció frío y ventoso, el sol tampoco quería asomar, por lo que esperamos a salir un poco más tarde ya que la marea estaba todavía muy alta y, como ya dijimos, la pesca se viene dando con la bajamar. Los resultados fueron idénticos al día previo, con un pique que no fue tan abundante, pero que entregó unas cuantas capturas en media jornada de pesca, antes de emprender el retorno a nuestros lugares de origen.

Cuál es el mejor momento

Nos decían nuestros amigos que el pejerrey panzón ingresa a mediados de agosto a estas playas y mantiene su presencia firme hasta mitad o fines del mes de octubre, lo que deja la chance de ir por ellos una vez que esta nota esté en sus manos. Es clave, y no queremos ser reiterativos, encontrar los sitios donde está la especie, ya que no todos pescaban. Hay aficionados que se meten dentro del agua para ganar metros y distancia en los tiros, y no se dan cuenta de que a sólo 20 metros está el pique. Sin dudas, quienes lograron cierta cantidad de capturas eran los conocedores del lugar.  

A modo de cierre, resta decir que La Chiquita es un destino para pensar a lo grande, no tan conocido como otros pesqueros cercanos, pero con una muy buenos ejemplares, lo que lo convierte en una tentadora opción para este mes aniversario número 52 de revista Weekend.

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Jorge Virgilio

Jorge Virgilio

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