viernes 28 de febrero de 2020
21-01-2017 08:45 | PESCA

Berisso explota de bogas

A pocos kilómetros de Capital Federal, este verdadero multipesquero propone al pescador varios planes de especies y técnicas en un mismo ámbito. Ver galería de imágenes

La propuesta de visitar Berisso nuevamente tuvo como gatillo un condimento extra a las habituales bondades que siempre nos propone este cercano y rendidor pesquero: el arribo de un cardumen de manduvas, especie poco frecuente en gran número de ejemplares en el estuario rioplatense. Pero, como siempre, en Berisso uno propone y el río dispone. Así que hay que estar preparados para saber cambiar. Y el premio fue grande, pues terminamos logrando un interesante abanico de las especies más deportivas del estuario, cobradas en distintas técnicas.

Joaquín Hasaín, joven pero experimentado guía de la zona, venía publicando en sus redes sociales interesantes pescas de manduvas en cantidad, y quisimos ir a pescarlas con señuelos y cebos naturales. Así las cosas, cuadramos la visita pero nos encontramos el día elegido con un río totalmente crecido por una sudestada que tapaba los palos de los malecones, referencia ineludible donde íbamos a hacer intentos con señuelos. Así que nos limitamos a pescarlas solo con carnada natural. Para ello perdimos media horita cobrando bagres amarillos y mojarrones que servirían de carnadas para esta especie de boca ancha y gran combatividad a la hora de la pelea, pese a sus pequeños portes (rara vez pasan los 2,5 kilos). Una vez munido de los cebos adecuados en los canales interiores del puerto platense, previo rol en Prefectura partimos en la trucker hacia el lado norte de los malecones, pescando desde afuera de los mismos a unos 70 metros de las piedras. Armamos cañas de 2,40 m de acción rápida con reeles rotativos cargados indistintamente con multi o nailon, y el aparejo consistió en un plomo pasante, perla y leader de 30 libras rematado con un anzuelo 9/0 donde encarnamos las citadas mojarras y bagres.

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Los primeros piques no fueron de la especie esperada: metimos enormes bagres blancos y patíes de 2 a 3 kilos. Al rato cambiamos de sector, cruzamos las dos líneas de malecones hacia la parte sur, anclamos y pescamos en bajante dejando derivar las líneas hacia el sur, a unos 50 metros de los malecones. Los piques fueron inmediatos: junto a Charly Geier, compañero de esta salida, cobrábamos de a dobletes y tripletes de manduvas, cuando el guía clavaba al unísono. El bagre amarillo entero resultó la mejor carnada, llamándonos la atención el modo de engullir este cebo enorme por parte de peces muy voraces.

Habiendo comprobado la abundancia de esta especie (de apariciones cíclicas y grandes períodos de ausencia en el estuario) con unos 15 ejemplares, decidimos probar suerte con los ultraliviano en los canales interiores (ver recuadro aparte). De más está decir que nos prometimos volver en un día de mejores condiciones climáticas por las bogas de este gran pesquero.

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El turno de las damas del río

Pero si hablamos de verano y de Berisso, las reinas de la temporada son las importantes bogas de sus malecones. Como el año pasado, las grandes damas del río hicieron su aparición en cantidad y calidad, entregando ejemplares de 2 a 4 kilos. Esta vez esperamos una jornada calurosa para hacer el relevamiento y contamos con un invitado de lujo: Leo Yacaré Mayer, recién llegado de Croacia, donde obtuvo junto al equipo argentino de tenis la Copa Davis, y con ganas de pescar antes del arribo al mundo de su primer hijo.

Y en esta segunda jornada, si bien el tiempo acompañó, el viento intenso nos tuvo a río revuelto dificultando las maniobras de anclado y de ceba con maíz de las piedras elegidas. No obstante, le pusimos empeño y allí fueron nuestras líneas al agua, consistentes en un plomo tipo palito uruguayo, de 90 g, y una sola brazolada elevada a 50 cm del fondo con un anzuelo tipo Chinu 5 y dos granitos de maíz embebido en esencia de vainilla por cebo.

Muñeca de tenista

Tras unas cuantas capturas menores, Mayer se despachó con una carpa de unos 5 kg, y al rato la ceba hizo efecto y un gran cardumen de bogas se instaló en las piedras que veníamos trabajando. Con cañas de 2,10 a 2,40 m de tip fino para que marcasen bien el pique y evitaran desgarros en la boca blanda de las bogas, comenzamos a pelear con luchadores ejemplares de 2 a 4 kg, que buscan zafar entre las piedras y palos de los malecones, y cuando bucean debajo de la lancha en su pelea frenética por salir del anzuelo.

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El copo no dio respiro a nuestro guía, que nos asistió permanentemente pues mientras fotografiábamos la captura de alguien, otro ya estaba peleando con otra boga. Tras una mañana a pura acción el viento se puso intenso y decidimos dejar esta pesca y hacer unos minutos de bait en los canales interiores del abandonado puerto platense, cobrando muchos doradillos y pirá pitás. Sin dudas, Berisso ofrece al pescador un verdadero

“menú a la carta” del cual es difícil resistirse.

Nota completa publicada en revista Weekend 532, enero 2017.

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Etiquetas: Pesca Bogas Berisso Mayer Leo Mayer
Wilmar Merino

Wilmar Merino

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