Martes 11 de mayo de 2021
NATURALEZA | 04-11-2020 22:00

Isla Martín Garcia y Magdalena: cuando lo agreste y la historia se dan la mano

Ubicadas en sobre la costa de la provincia de Buenos Aires, ambas localidades cuentan con una variada flora y fauna como, así también, con mucha historia que invitan no solo a conocerlos sino a desarrollar todo tipo de emprendimientos.
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Sin duda alguna, una de las mejores maneras de disfrutar de la Naturaleza es conocer y aprender a cuidar la fauna y la flora autóctona de cada regiòn en particular, como así también visitar parques, bañados, deltas y ríos. Precisamente, en la provincia de Buenos Aires existen dos lugares muy fáciles de llegar que cuentan con todos estos requisitos: la Isla Martín García y el partido de Magdalena.

En el primero de los casos, el archipiélago está ubicado a tan solo 40 kilómetros de la costa del norte bonaerense y se erige como un verdadero paraíso terrenal en el que, además de su variada y rica fauna y flora, cuenta con numerosos atractivos culturales que llaman poderosamente la atención de los visitantes.

Uno de ellos es la legendaria prisión Isla Martín García, una vieja cárcel que funcionó entre 1755 y 1962, donde, entre tantas otras personalidades, estuvieron detenidos nada menos que tres Presidentes argentinos: Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi y Juan Domingo Perón.

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Con una población que no supera las 200 personas, a lo largo de sus 168 hectáreas, Martín García es la única frontera seca entre Argentina y Uruguay.  Además, para orgullo de los lugareños, el 7 de abril de 1998 fue declarada Reserva Natural de uso múltiple.por el gobierno de la provincia de Buenos Aires.

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Flora, fauna y producción

Los biomas que predominan en el lugar son el bosque en galería en la que abundan el ceibo, el laurel criollo, el espinal o monte seco con sus espinillos, los cardones, los lapachillos y las playas con juncales.

Su rica fauna está conformada por más de 250 especies de aves, entre las que sobresalen picaflores, gavilanes, crespines, teros, horneros, biguás, garzas, chimangos, cotorras, cardenales, sietecolores, caburés y lechuzas. Por su parte, en cuanto a su fauna, los visitantes también pueden observar lagartos, lagartijas, yararás, tortugas acuáticas, nutrias y, ocasionalmente, yacarés y carpinchos.

Ese mágico entorno llevó, entre tantas otras personas a Facundo Balardo Martínez a mudarse, hace ocho años, a Martín García con la idea de desarrollar un emprendimiento agroecológico que hoy es su gran orgullo. “Vivir aquí es una experiencia muy linda que conecta el cuerpo con el ritmo de las estaciones y el río por eso empecé a cultivar verduras y hortalizas, con la idea de difundir métodos de producción más amigables con el medioambiente”, comenta.

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Para poder hacer realidad su sueño, Martínez restauró una vieja vivienda en la creó una huerta de 200 metros cuadrados. “Los bioinsumos fabricados con plantas del lugar y la siembra de aromáticas ahuyentan a los organismos que traen las pestes”, explica el emprendedor que, ahora, sueña con poder convertirse en el abastecedor de insumos frutihortícolas de la isla ya que, según afirma, los habitantes del lugar se quedan “sin verduras, frutas y hortalizas cuando el transporte no puede llegar por cuestiones climáticas”.

Muy parecido es el caso de Mabel La Torre, productora de conservas cuyo ingreso principal si bien depende del turismo, también tiene sus clientes residentes dentro de la isla.  “Mis padres siempre estuvieron acá, yo me vine cuando tenía 17 años, pero después me fui a la ciudad de Buenos Aires, iba y venía. Hace tres años decidí mudarme con mi hija y empezamos a trabajar en el comedor Solís hasta que armé mi propio proyecto. Tuve mucho éxito y ahora me dedico a elaborar mermeladas, dulces y escabeches artesanales. Con mi hija vivimos en un paraíso”, asegura.

Un santuario ecológico entre la ruta 11 y el Río de la Plata

Integrante de la Reserva de Biósfera UNESCO Parque Costero del Sur y distante a tan solo 18 km. de la urbe de la localidad bonaerense de Magdalena, la estancia “El Destino”  cuenta con 500 hectáreas dedicadas exclusivamente a la investigación y a la educación del medio ambiente. La mágica mezcla entre el agreste y la historia del lugar cautivan a los turistas que se animan a recorrerla entre mágicos senderos a través de los que se accede a la costa del Río de la Plata-

A la posibilidad de desarrollar actividades deportivas como el training, el trekking, el running y el ciclismo hay que sumarles el avistaje de flora con ejemplares de tala, coronillo, sombra de toro, molle, ceibo, espinilla, álamo y acacias, Mientras que su amplia fauna permite el fàcil avistaje de ciervos axis, jabalíes, carpinchos, zorros, liebres, diversidad de aves y de la mariposa Bandera Argentina, digna representante de la fauna local.

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Las cerca de 2.000 hectáreas que pertenecieron a la familia de Marcos Miguens fueron compradas, en 1928, por el ingeniero agrónomo Ricardo Pearson, quien, como primera medida, decidió parquizar uno de los jardines del lugar al estilo francés.  Amante de la naturaleza, a mediados del siglo XX destinó 500 hectáreas de su establecimiento para construir un refugio en el cual, tras fallecer su esposa, creó la  Fundación Homenaje para “contribuir a la defensa, protección y desarrollo de las especies”, señala Claudia Gómez, encargada del departamento de Orientación al Turismo y del Archivo Histórico de la mencionada institución.

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Otro de los lugares imposibles de dejar de visitar en la reserva es el Museo de la Memoria que con sus más de 1.000 piezas antiguas, maquinarias, herramientas y carruajes de época dan testimonio fiel de la historia  no solo de la estancia sino de la ciudad.

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