Lunes 26 de octubre de 2020
NATURALEZA | 14-10-2020 19:40

El demonio de Tasmania regresó a Australia continental después de 3.000 años

Hasta el momento, 26 ejemplares de este voraz marsupial carnívoro que está en serio peligro de extinción lograron ser reinsertados en un bosque del país donde habían desaparecido misteriosamente hace más tres milenios.
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Han pasado nada menos que 3.000 años desde que un ejemplar del Demonio de Tasmania, el marsupial carnívoro de mayor tamaño, fue visto por última vez paseando por los bosques de Australia continental. Pero, ahora, gracias a una tenaz iniciativa de reintroducción, han logrado reinsertar 26 de estos marsupiales que están en serio peligro de extinción.

Este es el resultado de más de 10 años de investigaciones que han llevado a cabo conjuntamente tres organizaciones no gubernamentales, Aussie Ark, WildArk y Global Wildlife Conservation, quienes estuvieron a cargo de la selección de los ejemplares más preparados para asegurar el futuro de la especie en libertad.

Con esta medida, se espera que estos marsupiales jueguen un papel fundamental como depredadores en el ecosistema, ayudando a equilibrar las poblaciones de otros animales como los gatos silvestres y los zorros.

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Entre los encargados de liberar a los demonios de Tasmania en un santuario de vida silvestre ubicado en Nueva Gales del Sur, estuvo la pareja de actores conformada por Chris Hemsworth y Elsa Pataky.

¿Por qué estaba extinto el Demonio de Tasmania?

Si bien aún hoy todavía no se tiene precisión exacta sobre los motivos del porqué la especie desapareció de Australia hace milenios, los especialistas creen que es muy probable que se debiera a las acciones humanas, cuando los cazadores mataron a la mayor parte de la megafauna del continente y los demonios se quedaron sin nada que comer.

Estos marsupiales, que tienen el tamaño aproximado de un perro pequeño, son famosos por sus fuertes mandíbulas que les permiten reducir grandes cadáveres a migajas en cuestión de unos pocos minutos.

Pero en la década de 1990, la especie se vio fuertemente afectada por un cáncer de boca mortal y altamente contagioso llamado Enfermedad del Tumor Facial del Diablo (DFTD) que provocó que su única población silvestre que vivía en la isla de Tasmania, quedara reducida a tan solo 25.000 ejemplares.

“Hemos trabajado durante más de una década para llegar a este esperanzador momento. Pese a su reputación temible, los demonios de Tasmania no suponen ninguna amenaza para los humanos ni para la agricultura”, afirmó Tim Faulkner, titular de AussieArk, una organización sin fines de lucro que junto con Glolbal Wildlife Conservation y con WildArk vienen trabajando en la organización de la liberación de los animales criados en cautividad en una zona vallada de 400 hectáreas llamada Refugio de Fauna de Barrington, ubicada al norte del Parque Nacional Cumbres Barrington, en Australia oriental.

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La tarea de reintroducir estos diablillos voraces a Australia continental comenzó a principios de marzo con la liberación de 15 ejemplares para lo cual los científicos emplearon collares de rastreo por radio para vigilar a los ejemplares liberados a la vez que colocaron varios cadáveres de canguros para que se alimentaran y se adaptaran a su nuevo hogar.

Después de que todos los demonios mostraron señales de prosperidad, los científicos decidieron liberar  a otros 11 ejemplares y, ahora, los animales están prácticamente solos. “Son libres. Están ahí fuera. Tenemos algunos medios básicos para vigilarlos. Pero básicamente ahora depende de que los demonios hagan lo suyo”, agregó Faulkner.

Si todo resulta como los especialistas lo tienen planeado, el próximo paso será reinsertar a otros 40 demonios de Tasmania en el mismo bosque protegido a lo largo de los dos próximos años.

Pero no serán los únicos ya que, en los próximos seis meses el equipo comandado por Faulkner tiene pensado liberar otras especies autóctonas amenazadas en el mismo hábitat, como los quoles orientales, los ualabíes cola cepillo de las rocas y los bandicuts de nariz larga y los marrones meridionales, como también los canguros rata de hocico largo y los canguros rata rojizos.

Todos estos pequeños mamíferos son cruciales para mantener el medio ambiente limpio y sano mediante la dispersión de semillas y reducir la intensidad de los incendios forestales al escarbar entre la hojarasca y acelerar su descomposición.

“La verdad es que todo se reduce a estos pequeños ingenieros terrestres del ecosistema que revuelven la hojarasca. Un solo bandicut puede llegar a revolver  una cantidad de tierra equivalente al peso de un elefante cada año. Por eso, si todo sale bien, hay otras 150.000 hectáreas de terrenos protegidos para expandir las reintroducciones. Creo que, con el paso del tiempo, veremos que el demonio se convertirá en una parte normal de la Australia continental. Estaba aquí hace 3.000 años. Eso es un abrir y cerrar de ojos ecológico”, concluyó.

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