lunes 24 de febrero de 2020
05-12-2019 12:37 | BIKE

Claves para pedalear en la altura

Si pensamos adentrarnos en la montaña con la bicicleta, hay varios aspectos importantes a considerar, que van desde la altitud hasta la hidratación y el equipo que carguemos. Ver galería de imágenes

Desde nuestra experiencia, alentamos a que si las ganas de pedalear en la altura están, hay que animarse sin más vueltas. Cuando hablamos de altura sobre el nivel del mar nos referimos a montañas, subidas eternas, falta de aire, malestares, paisajes increíbles y, sobre todo, lentitud, paciencia, respeto y humildad. Porque aprender a sobrellevar algunos miedos no significa convertirnos en unos maniáticos irresponsables, sino todo lo contrario. Para perder el miedo a la altura es indispensable conocerla, entender cuáles pueden ser los posibles riesgos reales y situaciones con las que nos podemos encontrar, pero –ante todo– tener la humildad necesaria para comprender que en esos lugares uno es un simple invitado y las reglas no las ponemos nosotros. Esto significa que para realizar alguna travesía en altura no hay que ser un deportista de élite, ni un eximio aventurero, solo hace falta obtener conocimiento previo, estar mínimamente entrenado con la bicicleta y tener ganas de hacerlo.

Qué tener en cuenta

La mayoría de la veces, viajar en bicicleta no lleva gran planificación previa, simplemente se elige un destino y luego el trayecto va sucediendo y armándose día a día. Pero en este caso, pedalear en altura por lugares inhóspitos o poco transitados sí requiere de una planificación, porque determinadas cuestiones a tener en cuenta cambian bastante y es muy importante poder contar con alguna información previa antes de comenzar el viaje.

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  • Época del año: de esto pueden depender posibles tormentas eléctricas, granizo, desmoronamientos, caudal de ríos a cruzar, nevadas, etc. Cada montaña tiene sus particularidades y clima, por eso es bueno saber cuál es el mejor momento para recorrerla. Esto no significa que sea imposible de realizar en otra época que no sea la ideal, pero sí es muy importante estar preparados para lo que nos pueda tocar.
  • Altitud: saber cual es el desnivel a transitar en cada etapa puede ayudarnos a calcular tiempos de pedaleo, los cuales aunque nunca lleguen a ser exactos, nos darán una idea de cómo programar el día de ascenso, cuál será el objetivo y hasta dónde vamos a subir para acampar tranquilos y, de ser posible, cercanos a una fuente de agua.
  • Hidratación: en altura es fundamental, ya el cuerpo necesita más líquido de lo habitual y el no ingerir la cantidad necesaria puede llevarnos a una rápida deshidratación y a una muy mala experiencia. Es importante consumir líquido antes de que el organismo lo pida y tomar el doble que en un trayecto normal en el llano. Si bien en montaña habitualmente existe el agua de deshielo, no siempre está a mano o a la vista, por eso cuanta mayor información podamos obtener sobre posibles cursos hídricos en el camino, menor será la preocupación por conseguirla.
  • Equipo: en altura la temperatura desciende de 5 a 10 °C cada 1.000 metros de ascenso y las tormentas siempre pueden sorprendernos. Por eso es bueno contar con un equipo que pueda cubrir estas situaciones y nos evite un posible problema o pasar un mal momento. Algunos ejemplos de equipamiento necesario: carpa 4 estaciones, campera y pantalón impermeables, bolsa de dormir y campera de abrigo (de pluma o sintética para bajas temperaturas), interiores y medias térmicos, guantes y gorro de abrigo, lentes de sol categoría 3 o 4.

Soroche o apunamiento

Este es un tema que a muchos asusta en forma desmedida, y aunque realmente no hay que temerle, es sumamente necesario saber de qué se trata y cómo prevenirlo. También es bueno tener en cuenta que la bici da la enorme ventaja de ir adaptándose a la altura lentamente, ya que se sube de manera paulatina, permitiendo que el cuerpo se acostumbre a las nuevas condiciones y no sufra el mal agudo de montaña (MAM).

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A partir de los 2.500 msnm la presión atmosférica y la del oxígeno van disminuyendo por la altura, por eso cuando ascendemos a niveles superiores de los 2.500 msnm nuestro organismo sufre algunos cambios y debe ir adaptándose al nuevo medio. A este proceso que se llama aclimatación, cada organismo responde de manera particular y tiene distintos ritmos de adaptación. Pero cuando esta aclimatación no llega a completarse de manera correcta, el cuerpo comienza a sufrir hipoxia (falta de oxígeno en la sangre) y entonces el mal agudo de montaña se hace presente, provocando distintos malestares y síntomas, como dolor de cabeza, mareos, fatiga, agotamiento físico, agitación, trastorno del sueño, trastornos digestivos, falta de apetito, náuseas o vómitos.

Cuando se pedalea en altura es normal sentir fatiga, un leve dolor de cabeza y agitación al respirar. Pero cuando estos síntomas se tornan demasiado fuertes o aumentan de forma considerable, ¡lo único que queda es bajar! Tan solo con descender unos cientos de metros, los malestares van a ir disminuyendo hasta desaparecer por completo. Si, en cambio, no se le da la importancia necesaria y se sigue subiendo sin precauciones, a partir de los 4.000 m los síntomas pueden agravarse y, en casos extremos, poner en riesgo la salud.

Por: Marisol López

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Etiquetas: Bike Bicicleta Travesia Altura Montaña

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