Martes 19 de octubre de 2021
BIKE | 08-10-2021 14:00

Aventureros en dos ruedas: solo es cuestión de animarse

Cuál es el motivo por el que las personas se internan a través de caminos que no existen. Qué es necesario aprender. Apps y equipamiento recomendado para largarse a pedalear por lugares desconocidos.
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¿Qué pasa cuando las rutas y los caminos ya no son suficientes? ¿Cuando el internarse en lo más profundo de la naturaleza para explorar áreas remotas sin trazados o referencias evidentes se vuelve un mundo de infinitas y nuevas posibilidades? ¿Qué sucede cuando los viajes en bici comienzan a encontrar otras formas?
Con la enorme variedad de caminos y rutas de distintas dificultades y geografías que existen alrededor del mundo, tal vez la primera duda que se presente sea la de cuál es el sentido de iniciar un viaje fuera de ellos y con una bicicleta a cuestas, y tal vez entonces, podamos aprovechar para comenzar este relato sincerado que puede ser una de las preguntas que jamás podremos responder con absoluta lógica.
Si fuéramos montañistas, seguramente lo resumiríamos en la frase de Mallory: “¿Por qué subir montañas? Porque están ahí”, o utilizar increíbles historias de exploración como la carrera al polo para explicar lo que en algún punto del relato deja de ser razonable. Pero como no somos montañistas ni auténticos exploradores nos quedará simplemente el intento de contar nuestra propia experiencia. Para nosotros el proceso de pedalear fue tan natural que, al mirar hacia atrás cada elección y paso que fuimos dando nos conducen inevitablemente a la búsqueda profunda y trabajada de las zonas que recorremos. Porque realizar un recorrido de este estilo tiene mucho que ver con internarse íntegramente en los lugares por los que andamos, estudiando sus ríos, entendiendo sobre sus valles y quebradas, encontrando en los caminos que no existen la riqueza de un mundo virgen y asombroso por conocer.

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Significado

Pero entonces, ¿de qué trata una travesía en bici fuera de ruta? Trata sobre recorrer lugares donde aún no hay caminos, rutas o senderos trazados, para explorar y descubrir zonas aisladas o sin acceso para bicicletas, e ir buscando el equilibrio entre el pedalear cuando el terreno lo permite y caminar cargando la bici cuando la geografía se vuelve más difícil. Pero también trata sobre analizar mapas, buscar información, aprender a leer imágenes satelitales, relevar zonas caminando, entender sobre la geografía, el clima y la historia del lugar, minimizar riesgos, armarnos del equipo necesario para evitar posibles complicaciones, etc. Lo cual no significa que sea necesario ser un eximio aventurero para realizar un recorrido de este tipo, pero sí es importante ser conscientes de no quemar etapas y entender los conocimientos y herramientas que tenemos, para que el llegar a la búsqueda de este estilo de travesías sea un camino del cual disfrutar, aprender y experimentar con total responsabilidad y respeto por los lugares que recorremos.
Si hay algo de lo que somos extremadamente responsables desde siempre, es de tener los mayores cuidados y recaudos posibles para no involucrar ni preocupar a otros. Porque, aunque no todo el mundo sea consciente de lo que puede provocar por un simple capricho o relajo, el solo hecho de perderse o lastimarse en lugares aislados y de difícil acceso puede provocar una gran movilización de personas y recursos.
Pero no siempre para nosotros la idea de estar aislados durante varios días en medio de la naturaleza, sin tener un trazado certero por el que avanzar, fue parte de nuestras vidas. En el 2010, la primera vez que incursionamos en el montañismo, el solo hecho de llegar hasta Tolar Grande desde Salta en nuestro autito fue una gran aventura llena de dudas y miedos. Luego de ese viaje la cordillera nos atravesó definitivamente y de a poco vinieron otras montañas, las primeras cumbres y cientos de nuevas dudas y miedos superados. Después llegaron las bicis, la Ruta 40, los 43 cruces de los Andes y los viajes finalmente se volvieron cordillera y de a poco, muy de a poco, casi sin darnos cuenta, la montaña y la bici se fueron mezclando hasta volverse indispensables una de la otra. Hoy, después de mucho camino y experiencias, lo que alguna vez nos fue extraño y peligroso se volvió nuestro hogar, el lugar al que pertenecemos, donde más en paz y completos nos sentimos y del cual no dejamos nunca de aprender. Solo es cuestión de señalar alguna quebrada desconocida para que el entusiasmo nos conquiste el cuerpo y una nueva historia vuelva a comenzar.

Una búsqueda incesante

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¿Cómo damos nacimiento a una travesía de este estilo? Lo primero que vemos necesario explicar es que nuestras travesías nacen de lugares que fuimos conociendo previamente y con los que tenemos alguna relación. Lo que significa que una búsqueda nos lleva inmediatamente a otra y así sucesivamente. Por ejemplo, realizar los 43 pasos cordilleranos nos llevó a querer profundizar cada vez más en la cordillera; vivir en la Patagonia Austral, a sentir la necesidad de explorar sitios que llamaban nuestra atención y de los cuales no se sabía demasiado. Así es como le fuimos encontrando naturalidad y coherencia al camino que vamos generando, sin que tenga que ser el más difícil, el más extraño o el más lejano, sino simplemente el propio. Por eso prestar atención a nuestro alrededor, desde la historia que nos puede contar algún puestero, hasta una cima lejana en la que no habíamos reparado anteriormente, estar atentos y conectados con lo que nos está pasando y con los detalles que nos generan curiosidad, es siempre nuestra principal brújula para iniciar un nuevo proyecto o travesía.
También es importante entender que al día de hoy hay muy pocas zonas que no hayan sido  exploradas previamente y que contengan algún dato, historia o referencia de la cual poder enriquecernos. Y aunque a veces se sienta muy romántico eso de creerse pioneros o iniciadores de una idea, creemos que es mucho más importante darle valor y reconocimiento a los que verdaderamente lo fueron, para poner la historia en su lugar y poder seguir construyendo y aportando desde la nuestra.

Guías de Impresindibles

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  • Usamos bicis con horquilla rígida, actualmente tenemos dos Venzo Atix que son muy livianas y nos permiten cargarlas con facilidad cuando es necesario.
  • Viajamos en modalidad bikepacking, usamos bolsos Halawa pequeños que se adaptan a la geometría de la bici y nos dan la posibilidad de ir con muy poca carga y  maniobrar con más simpleza.
  • Llevamos mochilas grandes, de 60 litros, y en los tramos donde se hace imposible pedalear pasamos toda la carga a la mochila para poder levantar las bicis con más facilidad y sin lesionarnos.
  • Tenemos ruedas tubelizadas, ya que al no existir camino las posibilidades de pinchar son constantes.
  • Vamos con un GPS en donde bajamos el trazado que armamos.
  • Contamos con un rastreador satelital SpotX, que nos da la posibilidad de pedir ayuda en caso de emergencia, enviar mensajes para solicitar el clima actualizado, mandar nuestra ubicación en tiempo real y comunicarnos con nuestras familias o amigos sea donde sea que nos encontremos.

Aplicaciones utilizadas

  • Para la lectura y trazado del recorrido actualmente usamos Ride White Gps y Fatmap, en ellas podemos analizar la geografía del lugar y trazar el recorrido que nos parece más lógico y probable de realizar.
  • Ese track creado luego lo bajamos al GPS y también lo llevamos en el celular tras descargarlo en la aplicación Ride White Gps.

Conocimiento extra

  • A lo largo de estos años, además de acumular experiencia también hemos realizado cursos de primeros auxilios en zonas agrestes, orientación y cartografía, nivología y rescate en avalanchas.
  • Sumar conocimiento técnico nos brinda la posibilidad de poder desenvolvernos mejor en situaciones críticas.
  • Las travesías por zonas agrestes no solo implican disfrute y aventura, sino una gran responsabilidad y respeto por el entorno.

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Marisol López

Marisol López

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