jueves 27 de febrero de 2020
09-12-2015 12:45 | BIKE

A toda aventura en Rojas

Realizamos un recorrido de una excelente carga de adrenalina por la localidad bonaerense. Nota con video. Ver galería de imágenes

No todos los viajes en bici son pura adrenalina, pero tampoco significa que no los disfrutemos. El pedalear con tiempo y tranquilo nos da otra perspectiva y ese era nuestro objetivo cuando junto a Rodrigo nos trasladamos a Rojas, provincia de Buenos Aires. La localidad es conocida por su desafío extremo de rural bike, pero nosotros estábamos focalizados en un periplo histórico y geográfico que conocimos vía Facebook y la web Rojas Inicios que crearon y desarrollan dos bikes locales.

Teníamos dos días para pedalear junto a Mariana McKeon y Pablo Silva y visitar antiguas casonas, ramales de tren olvidados y llegar hasta la naciente del río Rojas. Ni bien arribados, nos instalamos en el hotel Central Rojas y preparamos las bicis con la típica ansiedad de conocer nuevos lugares. Salimos con nuestros dos guías y con otro compañero que nos sería fiel siempre: el viento en contra que nos hizo sufrir hasta llegar a La Portería. Esta centenaria edificación en una esquina de campo era la entrada a la estancia San José, en la localidad de Roberto Cano.

Pero los años de abandono y vandalismo hicieron estragos en la noble construcción que se veía más tétrica a medida que el sol se escondía detrás de unos nubarrones de los feos, pero también nos aseguró unas fotos impresionantes. Nuestra próxima parada era la inactiva estación Roberto Cano. Cuando llegábamos al pequeño caserío que la circunda, el viento murió y nos miramos preocupados: nubes bajas y negras, truenos y ese silencio mortal que precede al rock’nroll.

En el medio de la tormenta

Hicimos fotos rápidas en la estación, juntamos celulares, documentos y todos los elementos delicados para protegerlos dentro de los Camelbaks (que cuentan con funda cobertora) y dejamos la visita a una fábrica abandonada para otra ocasión. Salimos a las chapas, bien raudamente. La buena noticia era que no había viento, la mala que la tormenta era eléctrica y empezaron a caer rayos a los lejos. Teníamos por delante 15 km de camino de tierra y cuando hicimos los primeros 2 ya goteaba. En fila india (a la rueda, en nuestro idioma) y a 26 km/h no guardábamos nada, porque una tormenta eléctrica en campo raso y encima con una bici de carbono (la de Rodrigo) no era muy tranquilizador. Y se largó nomás. Patinábamos un poco, pero el camino que estaba bien mantenido posibilitó que siguiéramos a buen ritmo y llegamos a Rojas mojados, sucios, pero felices. Terminamos la primera etapa del viaje sanos y salvos aunque agotados.

Nota publicada en la edición 519 de Weekend, diciembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

player.vimeo.com/video/147655757

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Aldo Rivero

Aldo Rivero

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