Domingo 1 de agosto de 2021
ARMAS | 11-07-2021 10:00

Sobrepresión de los cartuchos para armas de fuego: un tema a tener en cuenta

La medición de la presión está fuera del alcance de los recargadores, sin embargo, es uno de los factores más importantes para mantener dentro de los parámetros adecuados la salud de la recámara.
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Las fábricas de municiones manejan la producción de sus cartuchos dentro de estándares establecidos para cada calibre. La Asociación de Fabricantes Estadounidenses de Armas de Fuego y Municiones, a través de su instituto (SAAMI: Sporting Arms and Ammunition Manufacturers Institute), ha establecido ciertas normas seguidas por la mayoría de las marcas del mercado. Y los resultados obtenidos sobre las presiones en recámara son publicados para todos en unidades CUP o PSI. Los usuarios generalmente solemos hablar de ellas sin tener cabal conocimiento de qué significan y cómo se obtienen. Trataremos de entender un poco mejor de qué se trata...

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> Método Crusher. Este es el sistema más antiguo y consiste en utilizar un pequeño cilindro de cobre (denominado crusher) que cumple ciertas normas y medidas exactas. Esta pieza se instala en el cañón de prueba sobre un orificio practicado en la vaina. Al disparar, la presión comprime el crusher y, de la medición de la longitud final de éste (obviamente más corta que antes del disparo), se determina mediante una tabla la presión desarrollada en unidades CUP (Coper Units of Pressure). Para municiones de muy baja presión se utilizan cilindros de plomo, los que arrojan el resultado en unidades LUD (Lead Units of Pressure), método prácticamente en desuso.

> Método piezoeléctrico. El efecto piezoeléctrico (del griego antiguo “piezein”: presionar) describe la propiedad de determinados sólidos para generar una carga eléctrica bajo tensión mecánica. Esa carga generada es directamente proporcional a la presión a la que es sometido el sólido (mayor presión, mayor generación de corriente eléctrica) y, por lo tanto, perfectamente mesurable. Este método aprovecha la propiedad de las pastillas de cuarzo que, al ser comprimidas, emiten una corriente eléctrica. Para realizar la medición se coloca un transductor que en su interior tiene las pastillas y un pequeño pistón apoyado en la pared de la vaina, a través del orificio del cañón de prueba. Con este método no es necesario perforar la vaina, ya que al producirse el disparo, la presión interior provoca una pequeña dilatación en la vaina que actúa sobre el sensor generando una corriente eléctrica.
El resultado obtenido es arrojado en PSI (pound per square inch) o sea, libras por pulgadas cuadradas. Si bien ambos métodos son confiables, la conversión de un resultado en CUP a PSI resulta problemática ya que no hay una equivalencia directa.

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Un dato difícil de medir

Sabido es que los fabricantes de municiones buscan que sus productos desarrollen la velocidad deseada sin exceder la presión máxima para cada calibre. Diría que van experimentando con diferentes propelentes para ver con cuál de ellos –sin sobrepresión– se obtiene la velocidad más alta. Los recargadores particulares, en este punto, nos enfrentamos a un problema: podemos medir la velocidad pero no la presión interna. Por lo tanto, nos tenemos que guiar por manuales y catálogos de fábricas de pólvoras para ir incrementando la carga paulatinamente hasta lograr la velocidad buscada. Los signos de sobrepresión que podemos detectar (deformación de vaina, aplastamiento de fulminante) no son parámetros exactos, ya que el aumento de presión puede provenir de otras cosas –crimp inadecuado, OAL muy largo, etc.–  y no de la c arga de pólvora.

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Sin duda, la elección de la pólvora adecuada para el calibre en cuestión es de suma importancia, ya que sólo nos guiaremos por la velocidad final obtenida al no tener posibilidad de medir la presión. Es de vital importancia, entonces, probar nuestra recarga con una carga de pólvora menor indicada en los manuales (o un 10 % menos si especifica una sola) y, una vez medida la velocidad, observar si notamos signos de sobrepresión. De allí subir paulatinamente la cantidad de pólvora hasta llegar a la velocidad estándar para el calibre, siempre observando en cada prueba los mencionados signos.
Si usted no es una persona experimentada en la recarga, tenga en cuenta que el neumático de un  automóvil se infla a aproximadamente 30 PSI. ¿Vio alguna vez reventar uno? ¿Sí? Bueno… Ahora piense que la presión de trabajo de un cartucho 9 mm Parabellum es de 36.000 PSI y estime los resultados de la sobrepresión.

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Pablo Crespo

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