Wednesday 19 de June de 2024
ARMAS | 02-06-2024 18:50

¿Cuál es la diferencia entre tirador de long range, sniper y francotirador?

En una completa nota, nuestro especialista detalla además qué tipo de armas y entrenamiento los identifica a cada uno. Características básicas de la mira para larga distancia.
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Los términos francotiradores, snipers y tiradores de long range últimamente los escuchamos en forma reiterada. Y a pesar de que existen similitudes en las técnicas de tiro de precisión con las armas largas utilizadas, también hay varias diferencias, cualidades de destreza y hasta maniobras que les son propias a cada uno, por eso no son sinónimos.
Sin duda, el long range, o tiro a larga distancia, ha adquirido gran popularidad en ésta última década entre los tiradores civiles de diferentes edades. Y es que se trata de una disciplina que requiere de una destreza muy elevada, tal vez la más exigente de todas las ramas deportivas de tiro.

El grado de dificultad se encuentra, básicamente, en circunstancias tales como poseer conocimientos específicos de balística interior, exterior, de efectos y terminal; poder controlar el aspecto mental-emocional y la descarga de adrenalina, coordinar progresiva y correctamente el movimiento del dedo índice con el recorrido de la cola del disparador, saber respirar adecuadamente al momento justo de efectuar el disparo, conocer el terreno, evaluar la posición del blanco y las condiciones climáticas de manera rápida (presión, temperatura, velocidad del viento, ángulo de tiro, distancia, etc.), entre otras.

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Además, existen otras circunstancias propias del estudio del tirador como, por ejemplo, saber elegir y comparar los diferentes calibres y cartuchos que mejor se ajustan a nuestra arma y al blanco que queremos alcanzar; colocar, alinear y ajustar correctamente la mira telescópica, agregar accesorios que mejoren la realización del disparo en diferentes situaciones y posiciones (bípodes regulables y carrilleras para el apoyo del mentón o la mejilla sobre la culata, por ejemplo). Lo ideal, si es posible, es realizar la recarga de los cartuchos con pesos y medidas lo más ajustadas posible, a fin de minimizar las variaciones o diferencias que puedan existir entre unos y otros, o en su defecto usar munición de fábrica de grado Match o Target.

Equipamiento preciso

La mira telescópica es un factor decisivo en la elección: debe reunir cualidades mínimas, como un buen y claro campo de visión, tener corrección de dioptría y paralaje (para estimar la distancia rápidamente de manera aproximada), retículo con escala mil-dot, zoom, parasol, primer plano focal y un gran etcétera. Si queremos ser más ortodoxos, para medir la distancia podemos utilizar un telémetro láser. No obstante, hoy en día se usan para esta modalidad diferentes aplicativos con coordenadas balísticas que simplifican el tiro en condiciones normales, pero poco prácticos en situaciones reales de alto riesgo y furtivas, por razones obvias de tiempo, movilidad, visibilidad y seguridad. Para esas circunstancias, los expertos tiradores se han munido siempre de tablas con medidas proporcionales de objetos comunes y habituales que pueden encontrarse en el terreno o lugar de combate a diferentes distancias.

Otro aspecto importante tiene que ver con el cañón: longitud, espesor de la pared (standard, semi-bullbarrel o bull barrel), paso y cantidad de estrías del ánima. El segundo aspecto es muy importante en los cañones de grueso calibre, donde la vibración es más acentuada debido a la fuerza de tracción y la velocidad que genera el proyectil al desplazarse a medida que avanza por el interior del ánima, y se libera súbitamente al abandonar la boca para comenzar el vuelo libre a través de la atmósfera ocasionando acción y reacción. Justamente, para minimizar y contrarrestar el retroceso generado por el disparo, se debe dotar al arma de un efectivo freno de boca, el cual, sumado a los otros factores antes mencionados, contribuirá a tener una precisión más controlada y efectiva.  

Otras capacidades especiales

Todos los aspectos mencionados hasta acá son comunes a los tiradores que pretenden realizar disparos a grandes distancias. Sin embargo, para ser sniper o francotirador se deben agregar otras habilidades y entrenamientos específicos. En primer lugar, hay que saber que ambos términos son similares pero que tienen una diferencia conceptual. Franco-tirador deriva de “franc-tireus” (tiradores francos), término que surgió durante las guerras napoleónicas con la intención de definir a los soldados que tenían cualidades excepcionales para efectuar disparos a larga distancia y en movimiento contra las tropas enemigas, de manera furtiva y rápida. Sniper, en cambio, es más antiguo, de cuando en territorios de Escocia e Inglaterra los cazadores de la época para entrenarse efectuaban disparos hábilmente dirigidos contra un tipo de ave autóctona, denominada “snipe”, parecida a las codornices, pero con pico largo y levemente curvo, que se movían y volaban muy rápido. Tiempo más tarde, durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, los soldados británicos que tenían habilidades de tiro especiales acuñaron el nombre distintivo de snipers, haciendo alusión a aquellos cazadores escoceses que tenían esa particular destreza.

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En el caso de los tiradores de elite o francotiradores militares, se trata de personal entrenado en más aspectos especiales, como técnicas de camuflaje y el enmascaramiento, que además suele recorrer grandes distancias para infiltrarse, reconocer objetivos y eliminarlos en territorio enemigo. Por lo general, estas personas pueden y deben permanecer al acecho en un lugar fijo durante mucho tiempo a la espera el momento apropiado para cumplir su misión, por lo que se entrenan en técnicas de supervivencia, manejos de explosivos, paracaidismo, rappel, lucha cuerpo a cuerpo y en el manejo de una variedad significativa de armas de fuego y blancas.
Sumado a lo anterior, el entrenamiento psicológico es fundamental, ya que se mueven y actúan en situaciones de alto riesgo, en las que  el estrés del combate continuo no debe afectar sus habilidades y reacciones frente a la amenaza y el ataque enemigo. Estos tiradores de elite de naturaleza militar efectúan disparos que se sitúan en un rango de 200 a 2.000 m o más, de acuerdo al lugar donde puedan darse (campos, montañas, selva y, excepcionalmente, zonas urbanas). En cambio, los snipers o francotiradores policiales, casi con exclusividad efectúan disparos por debajo de los 200 m de distancia, ya que la mayoría de las operaciones se llevan a cabo en el centro o alrededores de las ciudades. Habitualmente, los tiradores especiales de la policía se entrenan y actúan en situaciones de toma de rehenes y, excepcionalmente, en operaciones de búsqueda o de contraofensiva, como es el caso del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), el BEPI de la Policía Militar, el CORE de la Policía Civil y el COT de la Policía Federal, todos de Brasil.
Igualmente es menester aclarar que en la República Argentina existen principalmente dos fuerzas de seguridad que actúan con poder de policía, pero que a la vez tienen jurisdicción nacional, facultades especiales y entrenamiento militar para intervenir en conflictos bélicos. Ellas son la Gendarmería Nacional Argentina y la Prefectura Naval Argentina, ambas veteranas de la Guerra de las Malvinas. Dentro de cada una de estas fuerzas federales existe un grupo de tiradores de elite o snipers preparados para intervenir dentro y fuera del país de manera casi inmediata (misiones de paz, por ejemplo). Además, protegen centros estratégicos, custodian embajadas y pueden actuar a nivel nacional como auxiliares de la justicia en diferentes pericias a requerimiento de los magistrados (jueces o fiscales).

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Desde mediados del 1500, hasta la actualidad se emplearon tiradores especializados en casi todas las guerras. La diferencia con otras épocas radica en que hoy –en circunstancias ideales– existe el tirador y un compañero observador o spotter que se encarga de buscar, identificar y darle las coordenadas para ayudarlo a efectuar un tiro certero, aunque en la práctica de la guerra moderna el francotirador suele operar de manera casi solitaria.
A modo de cierre, sólo nos resta derribar un mito: no es regla general afirmar que un fusil de cerrojo es más preciso que uno semiautomático. Y como ejemplo irrefutable probado en combate a larga distancia tenemos al alemán Heckler und Koch PSG-1, al soviético SVD-Dragunov y al norteamericano Barrett- M-82, entre otros. Lo que sí es importante aclarar es que la precisión no se ve afectada si el sistema de carga y descarga de un fusil o carabina es operado manualmente por cerrojo lineal o rotativo, respecto de un semiautomático. Lo relevante es que el disparo se produzca cuando la aguja percutora se desplace en el momento posterior inmediato al cierre del cerrojo, para que no exista movimiento alguno que afecte la precisión.

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Darío Raúl Chiviló

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