Sunday 16 de June de 2024
ARMAS | 09-06-2023 07:08

Chalecos antibala: cómo funciona el blindaje corporal moderno

Esta protección corporal deriva de lo usado por el hombre en tiempos inmemoriales para defenderse de las garras de animales y derivó en las armaduras. Hoy se hacen de polímero y son resistentes a los impacto de proyectil y a las altas temperaturas.
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Desde las épocas más antiguas, el hombre comenzó a proteger su cuerpo no solo de los agentes climáticos adversos, sino también de las posibles agresiones y heridas causadas por ciertos animales cuando debía cazarlos para alimentarse. Es por ese motivo que los cueros de algunas especies eran utilizados para cumplir, por lo menos precariamente, esa función de protección, cubriendo totalmente o en parte el cuerpo del sujeto.
Varios siglos más tarde ese sistema de defensa derivaría en las armaduras, compuestas por mallas metálicas, de cuero o placas de metal medianamente articuladas, como así también yelmos y cascos de diferentes tipos y materiales. Primordialmente las armaduras corporales, en esa etapa evolutiva de la historia, servían para proteger a una persona contra el ataque de otra, en los enfrentamientos no grupales. Posteriormente, su utilización se hizo extensiva a todo tipo de combate o enfrentamiento, fuese individual o colectivo.

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Cabe hablar ahora de los chalecos antibalas, denominados en inglés body armor, es decir armadura corporal. Esos chalecos se componen de un panel anterior que protege el tórax y parte del abdomen, y uno posterior que cubre la espalda. Todos cuentan con una placa o sector antitrauma encargado de absorber la energía resultante del impacto contra el cuerpo. 
En la actualidad, ese sector está compuesto por materiales sofisticados y muy bien desarrollados en dos grandes tipos de polímeros plásticos especiales: las fibras de polietileno y las aramidas. El polietileno usado en la confección de chalecos antibalas posee características especiales y únicas en materia de protección contra proyectiles resultantes de los disparos de armas de fuego. 
Este polímero es llamado polietileno de peso molecular ultra alto o UHMWPE y, al igual que las fibras aramidas, son varias veces más fuertes y resistentes que el acero a igual peso. Sus fabricantes más conocidos son las empresas Allied Signal (que produce el Spectra Shield) y DSM (productor de Dyneema).
Esas fibras de polietileno especial tienen como ventaja con respecto a las aramidas, que a igual resistencia balística, son sensiblemente más livianas y menos voluminosas, aunque se ven afectadas por el calor excesivo. Tal es así que el polietileno antibala es usado generalmente en lugares de climas más bien templados o fríos.
También existen las fibras aramidas que pertenecen al grupo de las poliamidas, juntamente como el nylon. Este material se conoció inicialmente con la fabricación masiva y revolucionaria de cepillos para dientes, y luego hacia fines de la década de 1930 se comenzaron a elaborar con éste termoplástico diversos artículos como medias femeninas, hilos para pesca, cuerdas para uso naval y paracaídas, como así también los primeros y pesados chalecos antibalas, combinados en algunos casos con placas de metal.

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Existen dos tipos de fibras aramidas o poliamidas aromáticas: las para-aramidas y las meta-aramidas. Estas fibras de gran resistencia fueron descubiertas por una química investigadora de la empresa Dupont (en los Estados Unidos) llamada Stephanie Kwolek hacia 1960. Las primeras poseen esencialmente una gran resistencia mecánica y por lo tanto son excelentes fibras antibalas; también posee otra característica destacable, que es la gran resistencia, y estabilidad a los solventes y a las altas temperaturas cercanas a los 500° centígrados. 
Los chalecos resistentes a los proyectiles disparados por armas de fuego y construidos en cualquier tipo de fibra sintética deben protegerse del sol, de la humedad y del polvo, a fin de evitar que con el transcurso del tiempo se degraden o se produzca la “Despolimerización”, perdiendo elasticidad y resistencia a la tracción. En el caso de que posean suciedad, deben ser lavados con agua limpia sin uso de detergentes y colocado para secar rápido a la sombra, preferentemente en una corriente de viento.
Las para-aramidas se comercializan bajo las marcas de Kevlar (de Dupont), Twaron (de Akzo Nobel), Rabintex, y Technora (de Teijin). Cabe mencionar que ya hace unos años atrás hubo un acuerdo entre Teijin y Twaron para comercializarlas en forma conjunta.
Las meta-aramidas tienen como característica principal una gran estabilidad y resistencia a las altas temperaturas (entre 650 y 800° centígrados). Estas cualidades excepcionales las hacen aptas para la confección de trajes, guantes y máscaras antiflama para pilotos de automóviles de carrera, bomberos y otros usuarios; también poseen muy buenas dores como aislantes contra la electricidad. Esas telas especiales se comercializan bajo el nombre de Nomex (de Dupont) y Conex (de Teijin). Volviendo a las para-aramidas, cabe mencionar que existen varios niveles de protección, como así también distintos tipos de chalecos antibalas. 

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En nuestro país el ente regulador de estos materiales especiales es la ANMaC, antiguo Registro Nacional de Armas (RE.NA.R) y cuenta con una normativa denominada MA.01 que rige todo lo referente a los niveles de resistencia, a los controles de fabricación e importación, a las exigencias técnicas, a los métodos de ensayo, preparación y acondicionamiento, etc. Es importante destacar que esa disposición del RENAR deriva de la norma NIJ del Instituto de Justicia de los Estados Unidos, la cual fue adaptada a las necesidades y a las características propias de nuestro país.
Los blindajes corporales y vehiculares (opacos y transparentes) están regulados por otras normas también, que son específicas (antiguas y actualizadas) como la NATO, STANAG, MIL, MUL, EN B1-B7, VPAM, VR, TR y CE y todas las pruebas se realizan a una distancia entre el cañón y el blanco específica, debiendo existir una separación mínima entre los impactos, una velocidad del proyectil determinada con un tipo de dureza y formato estandarizado, y el blindaje debe cumplir con los pesos y medidas correspondientes. 
En la República Argentina estas pruebas de blindaje y de armamento son realizadas, bajo estrictos controles de calidad y seguridad, en la Escuela Superior Técnica del Ejército Argentino, donde se utilizan para tal fin los llamados “cañones manométricos” y equipos de medición especiales. 


Darío Raúl Chiviló

perito forense, en balistica y experto en defensa

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