Lunes 30 de enero de 2023
4X4 | 06-12-2022 07:25

Travesía 4x4: placer y aventura en clave Moconá

Tres días a través de la selva misionera con el equilibrio justo de off road, adrenalina, paisajes, historias, lugares desconocidos y gastronomía de primera. Cómo vivir esta experiencia apta para toda la familia.
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Bairuzú es un remolino que se forma sobre el Paraná y que se tragó varias embarcaciones. Los aborígenes lo adoraban”, comenta Héctor Guayuán, guardaparques de la Reserva Natural y Cultural Solar del Che, mientras señala el río y cautiva nuestra atención. Estamos visitando el sitio donde Ernesto Guevara vivió los primeros años de vida. “Sus padres bajaron el Paraná en bote para que naciera en Buenos Aires, pero no llegaron y nació en Rosario, el 14 de junio de 1928 (hoy tendría 94 años). Al poco tiempo se volvieron para acá, donde se cree que el Che forjó los rasgos de su caracter”, continúa Guayuán mientras recorremos la vivienda casi natal del revolucionario y realizamos una caminata por el monte para apreciar flora, cascadas y el cauce del Paraná desde la altura. El lugar es bastante poco conocido, pero muy rico en historia. 

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Así comenzamos la travesía de Mainumby4x4, de menor a mayor por caminos sedientos de lluvia y un primer acercamiento a la naturaleza que con el correr de los días se iría profundizando. De eso se tratan las aventuras organizadas por Verónica Romaña, directora de la empresa: de un mix entre conocer, disfrutar, explorar, aprender técnicas de conducción, saborear buena gastronomía y pasarla bien, ya sea solo o en familia.

Los famosos saltos del Moconá

La localidad indicada por la organización para la reunión de los participantes fue San Vicente, en Misiones, a 1.130 km de Capital Federal. Llegamos allí en vehículo propio y nos alojamos en el mejor hotel de la ciudad. Ese fue también el punto de partida de cada mañana en busca de aventura. Así, el segundo día nos dirigimos al Parque Provincial Moconá (a unos 114 km) en busca de la travesía –náutica, en esta ocasión–  que lleva hasta el nacimiento de una falla geológica única en el mundo, formada hace millones de años y que corre en forma longitudinal (paralela) al cauce del río Uruguay. Como su altura depende del nivel hidrológico, antes de viajar la organización verificó que el parque se encontrara abierto (web: mocona.misiones.tur.ar/informacion/; valor de la entrada, $ 600) y la excursión en lancha, habilitada ($ 2.500), ya que el acceso depende de la altura del arroyo Yabotí: si su nivel es bajo se puede acceder, de lo contrario el lugar permanece cerrado.

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Tras caminar 1.200 m hasta el embarcadero Piedra Bugre (se puede llegar en vehículo), con 10 personas a bordo se pusieron en marcha los dos motores fuera de borda de 90 HP del semirrígido timoneado por Sady Steinhorst y copiloteado por Tini Pereira, nuestros guías hasta la grieta. Fueron ellos quienes en los 25 minutos de travesía nos explicaron que los saltos tienen una altura promedio de entre 2 y 4 m en años de crecidas, y de 6 a 8 m en años de bajantes; que por cuestiones de caudal (depende de las compuertas brasilleñas) es mejor programar las visitas para domingo o lunes; que los próximos tres meses serán buenos en cuanto a la altura; y que la profundidad del río en ese sector llega hasta los 140 m.

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Por la espesa selva

Tras un exquisito almuerzo de pollo, cerdo y mandioca frita en el restaurante del parque, emprendimos la marcha hacia el monte cerrado. Y ahí sí que la cuestión se puso picante. La primera instrucción por radio VHF fue bajar los neumáticos a 25 libras para hacer frente al barro colorado que tendríamos por delante. Si Moconá significa “el que todo lo traga”, habría que buscarle un neologismo a la selva que deglute vehículos entre su follaje. La primera camioneta guía, a machetazos, abría paso por la cerrada vegetación para que los vehículos que la seguían no rayaran (cuidar que nadie rompa ni lastime su pick up es una de las premisas de Mainumby4x4). 

Perdidos en la selva oculta avanzamos varios kilómetros. Una leve curva era suficiente para que el vehículo de atrás desapareciera del espejo. Como la consigna siempre es hacer postas y nunca perder de vista a los compañeros, las conversaciones por radio estuvieron más que animadas para que nadie quedara fuera de alcance.

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Si sorpresa se define como una alteración emocional causada por algo imprevisto o inesperado, eso fue exactamente lo que nos sucedió cuando llegamos al arroyo Paraíso y la camioneta de la organización lo atravesó con el agua hasta el capot. En ocasiones dicen que durante una emergencia el tiempo suele ser más laxo, como si todo ocurriera en cámara lenta, lo que permite que la mente se vaya adecuando a lo vertiginoso y lo compense modificando su percepción. En el cruce del arroyo –claramente– nadie estuvo en emergencia, porque la profundidad había sido verificada y porque todos pudimos vadearlo sin inconvenientes pese a que el zócalo de la puerta quedaba oculto bajo el agua, pero piloto y acompañante, sin duda, sentimos nuestro destino con más intensidad y adrenalina que un mero observador tomando fotografías desde la orilla. Lo mejor es que no fue el único arroyo, por delante quedaban dos más: Soberbio y Tarumá. ¡Tres inolvidables vadeos!

Todavía estábamos entre el espeso follaje cuando el sol se escondió, las luces se atenuaron y las sombras desaparecieron para convertirse en oscuridad. Quedaba una sola trepada de piedra para salir del monte cuando la camioneta del guía misionero sufrió un desperfecto mecánico y no pudo subir: había perdido la tracción en la rueda delantera derecha. 

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Trabajo en equipo

El estrecho sendero imposibilitaba girar 180º y regresar por la misma huella. “Entramos todos y salimos todos juntos”, se encargó de recordar Verónica Romaña como uno de sus axiomas principales. “Así que paciencia...” y manos a la obra: hi-lift, valija de herramientas, maña y trabajo en equipo hasta despejar el camino, colaborar en las tareas y regresar al hotel. “Siempre sabemos cuándo salimos, pero nunca a la hora que llegaremos de regreso –enfatizó Romaña–, estamos en una travesía 4x4, que es sinónimo de aventura; por eso siempre sugerimos llevar a bordo algunas provisiones para alivianar el momento, agua y abrigo extra por si refresca”.

Llegamos al hotel con el tiempo suficiente para relajarnos y cenar a horario: rabas de entrada; pacú asado con ensalada de rúcula, parmesano y tomates cherry como plato principal; y, de postre, reducción de vino tinto con helado y crema. 

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El último día amaneció tan prometedor como los dos anteriores: “Hoy vamos al AutoMotoKart –comentó Romaña–, después almorzamos asado en un sitio privado y exclusivo en medio de la naturaleza, por la tarde quienes lo desean pueden jugar en un sector de barro preparado especialmente para la ocasión, y finalizamos el día en el salto Rosa Mística. A las 18 nos esperan en el lavadero de vehículos para que todos regresen a sus hogares con la camioneta limpia. De esto se trata cuando decimos que el servicio de Mainumby4x4 es all inclusive y que incluye todo lo mejor desde que llegan y hasta que finalizan la travesía. Nos esforzamos por ser 5 estrellas en Google y en cada momento”. 

Autódromo para 4x4

El AutoMotoKart de San Vicente es una pista privada de tierra colorada diseñada a medida para camionetas 4x4. Cuenta con múltiples espacios para vadear, curvas de barro aperaltadas, sectores con obstáculos... Algo así como una Scalextric a escala real donde el pulsador es el pedal del acelerador y el vehículo no dobla solo: exige muñeca. Ideal para aprender debilidades y fortalezas propias y de la pick up, y perfeccionarse en las maniobras. Allí se realiza todos los años, en agosto, la Jeep Fest, un encuentro de jeeperos de Argentina y Brasil que dura varios días y reúne miles de aficionados (este año fueron 50.000). Jugamos tanto que las horas habían transcurrido sin darnos cuenta. Y nos detuvimos por un desperfecto que no pasó a mayores gracias a la rápida intervención de un mecánico local convocado para la ocasión (aunque, en realidad, “un inconveniente es una aventura mal considerada”, según el escritor británico Gilbert Chesterton).

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Al asado llegamos a través de una huella que exigió conducción técnica y lenta, y la ayuda de la coordinadora en ciertas maniobras específicas. Nuevamente, la adrenalina se volvió intensa debido a los obstáculos y las dificultades, pero nadie entró en modo emergencia. A las dos de la tarde, con la carne a punto, nos sentamos a compartir vivencias.

El programa continuó según lo estipulado. Hubo más barro alternativo para quienes deseaban desafiar sus propios límites, más vadeos, el paso por comunidades guaraníes justo en el momento en que los chicos salían de la escuela. Observamos plantaciones de yerba, de tabaco, conocimos acerca de su procesamiento, disfrutamos los 36 m de altura del salto Rosa Mística, y finalizamos mateando en el lavadero como un grupo recién formado pero que parecía conocerse de hace tiempo. Solo se vive una vez. Pero si se hace bien, una vez es suficiente.

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Organización: Mainumby4x4, WhatsApp: 11 6036 1111, [email protected]; Instagram y Facebook: @mainumby4x4. Todas las travesías son multimarca, multinivel, seguras, all inclusive y aptas para la familia. 

 

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Marcelo Ferro

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