Miércoles 5 de mayo de 2021
4X4 | 16-08-2020 17:45

Travesía SUV por las Sierras de Comechingones

Unimos Córdoba con San Luis atravesando el más alto macizo montañoso de la región centro del país. Un recorrido para disfrutar de nuestra SUV en familia, apenas esta pandemia nos permita salir a las rutas.
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El encuentro se produce en las cercanías de Tanti. Luego de los saludos e indicaciones de rigor, nos internamos en el corazón del pintoresco pueblito serrano de Cabalango, bordeando su río y atravesando pintorescos paisajes. Un bello paraje bucólico es la excusa para un alto en el camino y degustar un calentito café con tortas caseras. Por mágicas huellas serranas, que van en revirada secuencia atravesando valles, arroyos, quebradas y cerros, llegamos al Valle de Calamuchita; tomamos por el nuevo y asfaltado camino de San Clemente. Desandando entre pinares, lagos y montañas, llega la hora del almuerzo, que se desarrolla con un suculento picnic gourmet bajo la sombra de una arboleda cercana al río, que nos acompaña con el rumor de su andar.

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Retomamos el camino hacia las cumbres más altas por un camino que va ganando altura, mientras se enrosca sobre sí mismo en los faldeos de los cerros. Este camino fue inaugurado en 1995 y nos llevará a estar a 40 minutos al pie de la cumbre más alta de Córdoba, tras sucesivas subidas y bajadas que se alternan con los pequeños valles o quebradas. A medida que ganamos altura, la cima del gigante cordón montañoso de las Sierras Grandes se ve más cerca.
Esta porción sur del macizo lleva por nombre Sierra de los Comechingones. El camino se va tornando en una ancha senda de piedra, donde sus grietas se dejan sentir en cada sobresalto de nuestras camionetas, al no poder ser totalmente absorbidas por la suspensión. Las cubiertas tratan de aferrarse, resbalando a veces, con la arenilla que cubre la dura superficie, tiznada en sectores de negro por el sucesivo paso de las cubiertas y sus vanos intentos de lograr tracción.

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Finalmente, llegamos a coronar el filo, la cumbre del cerro Los Linderos y al pequeño estacionamiento bordeando las instalaciones de múltiples antenas, donde descendemos. Desde allí, podemos observar en un radio de 360 grados el brazo sur del cordón, el Valle de Conlara, San Luis al Oeste; el valle de Calamuchita, Córdoba, al Este; y las Sierras de Achala al Norte, como continuidad. El Champaquí, la cumbre más alta, se eleva en lo alto de la mole con sus 2.884 msnm. La vista es a vuelo de pájaro, los colores de sembradíos en parches de distintos verdes se alternan con los bosques, con el monte. Las líneas grises de las carreteras, las tenues de las huellas, las blancuzcas y amorfas siluetas de los poblados semejan el haberse estrellado contra el suelo del valle, salpicando siluetas de viviendas a su derredor. Es espejo de los grandes lagos, que reflejan una porción de cielo en la tierra. Y las nubes, que pasan frente a nosotros, las podemos ver de tú a tú, mientras son llevadas por el viento. Un día de paisajes infinitos. Desandamos el mismo camino de descenso, hasta tomar una huella que nos lleva al hotel, donde nos esperan la cena y descanso.

El cruce de los cerros

La pintoresca Villa General Belgrano nos despide con acento alemán en su arquitectura, bordeamos Santa Rosa de Calamuchita, la ruta transcurre entre pinares, hasta que van desapareciendo, dando lugar al azul del embalse. Trasponemos su paredón y avanzamos hasta la rotonda que, en Embalse de Río III, nos derivará hacia el bosque donde se levanta el viejo complejo hotelero del gobierno nacional. Una vista a la planta atómica y un delicado paisaje con el recorte de las altas cumbres contra el celeste del cielo se apoderara del horizonte. La pequeña localidad de La Cruz, su iglesia de piedra y la propia cruz de hierro nos dan la despedida.

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A poco de empezar a desandar el camino de tierra se torna blanquecino por momentos, debido a los emprendimientos calíferos cercanos. Tomaremos la senda que traspone el río Quillinzo, la más intrincada, pero la más bella, que luego se suma al camino principal. Avanzamos por una angosta huella que pasa por emprendimientos ganaderos y puestos perdidos en las quebradas, con hermosos avistamientos a los embalses y los cerros.

Camino de tranqueras

El puente sobre el río nos depara un rincón y uno minutos para desayunar en el camino. Más adelante, y unas cuantas tranqueras más por abrir, una curva a la izquierda en descenso nos devuelve a la ancha ruta de ripio. El entorno es cambiante e irá perdiendo el verdor, que quedará para ser sólo manchas en el paisaje pedregoso de las alturas. Deberemos abrir y cerrar varias tranqueras. Pequeños riachos y asentamientos o comunidades, como Lutti, van quedando como parte del recorrido.
Pasado este último pueblito, el camino desmejora un poco; en partes se transforma en una huella pedregosa, sobre todo luego de lluvias que lavan los rellenos y dejan piedras al aire. En tales días, no es difícil ver decenas de cascadas caer de las cimas que rodean el camino. Un cartel nos indica, el ingreso al duro camino de 4x4 de la Mina de Pueblo Escondido, recorrido preferido de los amantes del off road más extremo. Siete kilómetros, algunos puestos más, unos retomes y una última tranquera, abre paso desde el territorio de la provincia de Córdoba. Llegamos a El Filo. Desde allí podemos avistar todo el valle de Conlara y, a nuestros pies, la bella Merlo recostándose sobre el faldeo. Comienza el asfalto, que siguiendo el intrincado filo de las quebradas, parador panorámico de por medio, nos hará llegar a la tranquila y hermosa ciudad. 

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Luego del descanso, al día siguiente tomamos la Avenida Serrana; la primera parada es bordeando el dique La Florida, pasamos la localidad de El Trapiche. De allí en adelante de-sandamos un exquisito camino de asfalto hilvanando faldeos montañosos, con un paisaje espléndido. Siguiendo adelante por la RP 9, el escenario que nos rodea nos mantiene atrapados. Los restos de las gruesas paredes de la Capilla Paso del Rey se hacen eco de nuestra visita. Cada tanto la continuidad de las suaves lomadas se ve alterada por los picos truncos de antiguos volcanes, mientras vamos llegando al Valle de Pancanta. Una vez superado, La Carolina con su macizo respaldándola al naciente, nos da la bienvenida.

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Un sueño de oro

Accedemos por la calle central del pequeño y pintoresco pueblito. Fue el emprendimiento minero más importante de la época colonial en estos lares; nos calzamos botas y cascos, munidos de una linterna y nos internamos junto a nuestro guía local, varios centenares de metros por uno de sus oscuros y húmedos túneles para vivir, aunque sea por una decena de minutos, la experiencia que diariamente vivían los abnegados mineros que intentaban arrancarle la riqueza del oro, trozo a trozo, piedra a piedra, al cerro Tomolasta.
Luego de almorzar tomamos rumbo hacia nuestro próximo destino, por un angostísimo camino de montaña que será motivo mismo de nuestra visita por su hermosura; atravesamos el ondulado valle donde imponentes cerros como el Sololosta nos obligan a fotografiarlos.
A pocos kilómetros, la inmensidad de la Gruta de Inti Huasi nos muestra las condiciones de vida de sus moradores hace más de 10.000 años. De allí en adelante seguiremos por al RP 9 con rumbo a la Pampa de la Invernada, un gran pastizal de altura. El camino se torna un poco más sinuoso y estrecho.

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Corrales de piedra se yerguen desde épocas inmemoriales a nuestro lado. Un abrupto corte en el paisaje, al pasar por delante de unas antiguas antenas repetidoras, nos pone en el borde del desfiladero, por el cual desciende abruptamente un camino en forma serpenteante mientras la altura y las distancias, permiten que la vista llegue hasta un horizonte lejano.
Debemos descender con precaución y con el cuidado de no someter a un esfuerzo en demasía los frenos del vehículo. Pasamos junto a un pequeño dique, a la primera escuela fundada por Sarmiento, y ya nos recibe San Francisco del Monte de Oro.
Finalmente, una recta ruta de asfalto nos lleva rápidamente hasta las puertas del esplendoroso Parque Nacional Sierra de Las Quijadas, donde luego de una caminata por sus senderos, el fulgurante color rojizo de sus cerros da color y marco adecuado a la despedida de esta aventura.

P.N. Sierra De las Quijadas

Tiene una superficie de 73.534 ha. Posee senderos de diversa dificultad que posibilitan recorrerlo.
Protege las especies y ambientes representativos de las ecorregiones del monte de llanuras y mesetas, del monte de sierras y bolsones y del Chaco árido, además de yacimientos arqueológicos y paleontológicos.
Fauna. Mamíferos como puma argentino, gato montés, zorro gris y mara. Aves:  ñandú, halcón gris, águila mora y el cóndor andino, entre otras.
Se encontraron restos fósiles de dos especies de pterosaurios o lagartos alados. Uno de ellos tiene una dentición peculiar, con barbas que formaban una especie de canasto, que le servía para retener los microorganismos de los que se alimentaba filtrando agua
El origen de su nombre  Sierra de las Quijadas es incierto. Puedo devenir de una banda de salteadores de la vieja ruta a San Juan, en el siglo XIX, que utilizó la intrincada geografía para esconderse y dejó gran cantidad de quijadas en el lugar luego del faenar vacunos. La cartelera oficial de la época ofrecía importante recompensa por la captura de los Gauchos de las Quijadas.

Mina La Carolina

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Ubicada al pie del cerro Tomolosta, de 2.018 msnm. Los yacimientos de oro de 18 quilates fueron descubiertos a orillas del cerro Tomolasta y Cañada Honda, en 1784.
Fue fundado en 1792 por el Marqués de Sobremonte, quien intervino las minas y decidió el trazado de una villa. Bautizó a este pueblo con el nombre La Carolina en honor a Carlos III de España.
Se extraía oro que se llevaba a Chile y se acuñaba en la Casa de Moneda de Santiago. Allí está la casa natal de Juan Crisóstomo Lafinur.
Desde 1789 y hasta 1810, la mina proveía trabajo a alrededor de 3 mil personas.
Se estima se extrajeron unos 10 mil kilos de oro.

Waypoints del recorrido

1     Yacanto / 32° 6’17.39”S 64°46’11.48”O
2     Desvío a la Derecha / 32° 3’5.31”S 64°55’44.69”O
3     Puente río Quillinzo / 32°19’44.94”S 64°36’22.66”O
4     Límite Interprovincial / 32°23’39.30”S 64°55’32.05”O
5     Capilla de Paso del Rey / 32°56’42.87”S 66° 0’10.11”O
6     Mina La Carolina / 32°48’16.61”S 66° 5’7.72”O

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Combustible disponible a lo largo del recorrido. Última posibilidad de carga antes del cruce a provincia de San Luis en estación blanca, La Cruz.

 

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Marcelo Lusianzoff

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