Viernes 23 de abril de 2021
4X4 | 17-04-2017 09:30

Más allá del cañón de Las Papas

Increíble recorrido en 4x4 a través del Campo de Piedra Pómez catamarqueño, para descubrir paisajes muy pocas veces vistos.
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Sabemos que Antofagasta de la Sierra es uno de los sitios más elegidos por los aventureros cuando se trata de la provincia de Catamarca como destino turístico, pero no muchos conocen en profundidad los lugares y paisajes que rodean a esta ciudad de la Puna catamarqueña, como las Sierras de Calalaste, Aguas Calientes, Sierras de Antofalla, Los Colorados y las Sierras de Buenaventura, así como los volcanes Cerro Blanco o Carachi Pampa. A ello hay que sumar desiertos y grandes salares, casi todos sitios a los que se accede exclusivamente con vehículos 4x4 y siempre en grupos de por lo menos dos rodados.

Para empezar nuestra travesía elegimos como punto de partida la ciudad de Fiambalá, el último gran poblado cuando uno se dirige hacia el paso San Francisco rumbo a Chile por la ruta 60, más de una vez receptora del rally Dakar. Una ciudad donde abundan las plantaciones de olivos y vides, incluso en pequeños terrenos locales, que luego sus pobladores utilizan para la elaboración de aceitunas y vinos regionales. Lugar con termas y ruinas indígenas como las de El Shinkal, Fiambalá ofrece también paseos como la reserva Biosfera Laguna Blanca, un lago salado rodeado de cumbres de más de 5.000 m donde habitan, entre otras especies, el hermoso flamenco rosado típico de estos oasis de altura. Esta singular ciudad posee una buena infraestructura como para aprovisionarse de todo lo necesario antes emprender la aventura hasta Antofagasta de la Sierra pasando por la cuesta de San Buenaventura.

Nos preparamos entonces y bien temprano por la mañana arrancamos nuestro recorrido tomando la ruta 34 hacia el norte, con destino al pueblo Palo Blanco y dejándolo atrás unos 18,2 km por la 34. Allí encontramos a nuestra izquierda la huella que va hacia el pueblo Las Papas: el comienzo de una de las huellas más lindas del país.

Paisajes increíbles

A partir de este momento comenzamos la verdadera aventura, además de contemplar paisajes realmente hermosos, primero siguiendo al río Grande y luego su bifurcación junto al río Las Papas. La huella cruza estos ríos aproximadamente unas 84 veces, al tiempo que va encajonada entre cerros que forman un cañón donde nos encontramos con pequeñas cascadas, con los primeros indicios de piedra pómez que sobresalen de diversos cerros y hasta con tramos donde no queda otra opción que circular por el río. Son aproximadamente 46 km en los que no cabe lugar para el aburrimiento: ideales para detenerse a tomar unos mates o incluso armar un picnic y disfrutar de un rico almuerzo en un entorno natural pocas veces logrado con vehículos todo terreno, no por su dificultad, que no es tan importante, sino por la majestuosidad del lugar.

Al final de esta huella nos encontramos con el pequeño pueblo de Las Papas, una comunidad que se resiste al olvido, nutrida de  numerosas historias y creencias ancestrales, lugar donde la madre tierra tiene un papel importante en la vida de sus pobladores. Aquí comienza la subida hacia los arenales por la cuesta de San Buenaventura, un camino angosto rodeado de precipicios y que nos deja ver paisajes formidables. Durante esta parte del recorrido subimos unos 1.200 m en solo 17 km, hasta llegar a los arenales. Y de aquí en más comenzamos a circular en una planicie de altura, que solo varía en 500 m.

Esta parte del itinerario se caracteriza por ser un amplio desierto de arena y piedras. Siguiendo esta huella vamos a circular por un mar de arena, un singular terreno que se caracteriza justamente por estar conformado por olas de arena que rodean al Campo de Piedra Pómez, un paisaje fantástico que parece sacado de una película de ciencia ficción: rocas con formas talladas por el viento que nacen de esta superficie arenosa y que parecen hechas por un escultor.

Esta parte del recorrido merece un tiempo, detenerse a contemplar estas formaciones naturales es tarea obligada, y al continuar nuestro camino ya nos encontramos con la ruta 43 que viene de El Peñón y nos llevará hasta nuestro destino. Desde ella podemos apreciar la majestuosidad de los volcanes Carachi, Cachamani y Jote, sumados a la belleza de Los Escoriales, y el campo de lava Los Negros, entre otras bellezas casi solo apreciables en 4x4.

Nota completa publicada en revista Weekend 535, abril 2017.

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