Wednesday 17 de July de 2024
VIDEOS | 04-12-2016 18:04

Dorados negros del Iberá

Con su particular pigmentación, a los dorados de los Esteros se los puede pescar a pez visto, una sensación que mezcla emociones y tensiones difíciles de manejar. Nota con video.
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Plop! Plop! Venía el popper de foam con antienganche entre un mar de algas y camalotes. No había muchas alternativas en la zona del Ombucito, demasiada vegetación sub y sobreacuática impedían cualquier otro tipo de intento. Y al pasar por uno de los claros que se forman cada tanto, en una callecita de agua, explotó la superficie de una manera brutal. El popper desapareció en un pandemónium de dientes, escamas y agua en ebullición. Un dorado macho emprendía una descomunal batalla entre camalotes y algas sometiendo al equipo de mosca #7 a una exigente prueba. Hernán Costaguta, nuestro guía, desde la torreta de popa se esmeraba con el botador por acomodar la lancha y tratar de que el pez no ganara los vericuetos del entramado vegetal y alcanzara a zafar.

Finalmente logramos izarlo, fotografiarlo y liberarlo no sin quedar conmovidos por la emoción vivida, magnificada por el hecho de haber sido con un equipo de mosca, con un popper y por la belleza de ese dorado de lomo negro que es tan habitual en las aguas claras del Iberá.

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La transparencia del agua provoca que estos peces adquieran aquí una tonalidad mucho más intensa y oscura que la de sus primos del río Paraná.

No fue el único ni el último, sí el primero que tomó una mosca en la superficie y nos abrió la puerta de otros piques y emociones. No es lo mismo capturarlos en la hondura que hacerlos subir y, merced al agua clara, verlos tomar arriba. Un placer adicional a la pesca de este bravo cazador. Una forma infrecuente y extraordinaria de capturar los dorados de los esteros.

Invitados por Leslie Cook y Valeria Verdaguer habíamos viajado junto a Germán Avalos Billinghurst a realizar este relevamiento pesquero con base en el estratégico y confortable Iberá Lodge, un lugar no solo apto para pescadores sino también para amantes de la naturaleza, el avistaje de fauna, las cabalgatas y los paseos por lugares de singular belleza silvestre.

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Esteros del Iberá

Los Esteros del Iberá, el segundo humedal más grande del mundo –después del Pantanal brasileño– y los ricos ecosistemas que lo componen representan una de las áreas biológicas más notables de la Argentina.

No existe período de veda y la pesca deportiva puede practicarse los 365 días del año con ciertas condiciones: debe ser únicamente con artificiales (spinning, bait cast y mosca), siempre con un solo anzuelo (simple) y sin rebaba, y la modalidad es de devolución obligatoria de todos los ejemplares.

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Si bien existe la creencia de que solo son aguas quietas, nos sorprendió la cantidad de canales con diferente velocidad de corriente que se van presentando entre los embalsados y van conduciendo el agua hacia las nacientes del río Corrientes.

La técnica que mejor nos rindió en estos canales fue la de lanzar con líneas de flote en forma perpendicular a la corriente y dejar que la mosca profundice en una corta deriva muerta para luego recoger con tirones largos, rápidos y constantes. Los anteojos polarizados, en aguas tan claras, además de resguardar del sol, protegen al pescador y acompañantes de algún moscazo inesperado. Y además permiten observar cuando un pez sigue la mosca, o durante el combate se consiguen anticipar maniobras, o ver cuando el pez en lucha arremete para un lugar sucio o enmarañado y así poder sujetarlo o desviarlo.

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Los dorados abundan en toda esta cuenca y suele ocurrir que al prender uno, otros se acerquen a disputarle el presunto bocado. Gracias al agua límpida, esta situación se puede apreciar claramente, llegando incluso a verse a dos o tres dorados junto al pez prendido. Si hay un compañero de pesca listo con otro equipo es conveniente aprovechar esta ocasión. Lo mejor es lanzar cerca del pez en lucha para tentar a los acompañantes encarnizados, y seguramente gracias a la competencia que se establece se logrará una nueva captura casi simultánea con la primera.

Una vez prendido el segundo, la precaución es alejarse uno a cada punta del bote o a cada banda para evitar los grandes enredos y cortes.

Lo ideal es emplear equipos de mosca #7, #8 y hasta #9 de acción de punta, que puedan despedir bien moscas voluminosas aun con viento. El reel debe tener buena capacidad –para alojar unos 150 metros de backing de 20 a 30 libras (1 libra = 0,453592 kg)– y contar con buen freno. Los líderes deben ser más bien cortos, cónicos o anudados en tramos con una progresión que vaya del 0,60, 0,50, 0,40 no mayores a 1,5 m y que termine en un tippet del 0,35. El cable de acero al final debe tener más de 15 cm y ser de al menos de 20 libras. Se lo puede vincular al nailon mediante un nudo Albright y a la mosca con un lazo antideslizante.

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Engaños

Las moscas es conveniente montarlas sobre anzuelos de tamaños 2/0, 3/0 y 4/0 y vestirlos con abundante material y con algo de elementos que le aporten brillo como el flashabou o el kristal flash. Las cabezas muddler son muy efectivas. Y las fibras sintéticas como craft four y las EP Fibers (de Enrico Puglisi) que cargan menos agua y dan buena silueta bajo el agua, son ideales.

Para spinning y bait cast conviene que las varas sean rápidas y de 12 a 20 libras, con reeles frontales o rotativos de bajo perfil cargados con multifilamento del orden del 0,24. Y los señuelos peden ser los tradicionales de media agua o paseantes de superficie, a los que se les retira el triple del medio y el de la cola se les reemplaza por un anzuelo simple sin rebaba, tal como establece el reglamento vigente. En nuestro caso, los señuelos blandos de silicona con silueta de pececito nos dieron varias capturas.

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Dos días nos alcanzaron para recorrer casi 100 km de aguas, canales, lagunas y bañados, para capturar entre 25 y 30 dorados por día con moscas y señuelos, para disfrutar de un entorno virginal y pletórico de vida, para degustar exquisitos platos regionales en excelente compañía y para sumergirnos de lleno en la magia de los esteros. Lejos de colmar nuestras ansias, nos dejaron con las ganas de volver a sentir ese torbellino de emociones que provoca un dorado saliendo de las profundidades a destrozar nuestros poppers. Algo que si no está seguro de poder manejar, le sugerimos que ni lo intente. ¡Es un camino de ida!

Mirá el video de esta nota:

https://youtu.be/_6WqOjMOjUI

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Nota completa publicada en revista Weekend 531, diciembre 2016.

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Alejandro Inzaurraga

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