sábado 23 de febrero de 2019
21-11-2018 07:19 | TURISMO

Togo, la Meca del vudú

En el país africano conviven las tradiciones ancestrales con la religión católica. Pero allí se especializan en proveer todo lo necesario para la prácticas de los rituales.

“Un día hermoso. Hoy, temprano por la mañana, asistí a
misa”, dice Cosme. Sus ojos brillan. Evidentemente, la misa le hizo
bien. Es una mañana de domingo soleada en Lomé, la capital de Togo, una
antigua colonia alemana en la costa oeste de África. Al igual que
todas las semanas, los fieles acuden en masa a la catedral del
Sagrado Corazón. Sus alegres cánticos resuenan por el templo
neogótico.

Delante de los fieles, un sacerdote entrado en años vierte desde una
calabaza sobre la tierra de color castaño rojizo una bebida que huele
fuerte, de aspecto lechoso. Cuando la mezcla de harina de maíz, agua
y aguardiente de palma ha sido absorbida, los turistas
extranjeros nos podemos acercar. Un joven sacerdote ya ha entrado en
un trance. Vestido con una falda de paja, se retuerce, da vueltas,
corre de aquí para allá y una y otra vez entra en una cabaña sagrada
para cargarse de energía espiritual.

1121_Togo, la Meca del vudú


Entre tanto, muchos lugareños se han congregado en la plaza ritual
bajo las palmeras. Mujeres y hombres vestidos con prendas
multicolores se suman a la ceremonia bailando rítmicamente. En medio
de ellos, el primer bailarín gira frenéticamente sobre su propio eje,
interpretando el papel de emisario del dios iracundo. Una y otra vez
se detiene, se araña la piel con una piedra hasta que sangra y se
echa a la cara tierra amarilla y roja. Tiene los ojos vidriosos
porque está en trance y ha accedido al mundo de Kokou y de sus
antepasados. También Cosme, un togolés culto de 60 años que estudió
alemán en Lomé, es un seguidor del culto vudú.

Kokou es el todopoderoso Dios de la Guerra de los ewé que, junto con
los kabiyé constituyen las principales tribus de Togo. En el día a
día, Kokou ayuda a mantener a raya a los envidiosos, los rivales y
los espíritus malignos. En Sanguéra, en la periferia de Lomé, una
ciudad de dos millones de habitantes, los ancianos invocan al Dios de
la Guerra en una ceremonia vudú.

Togo fue un protectorado germano en virtud de un acuerdo suscrito en
1884, en Lomé entre el cónsul general alemán Gustav Nachtigal y el rey
Mlapa. En la capital togolesa sigue en pie un monumento erigido en
recuerdo de ese pacto, aunque los libros de historia modernos hablan
del dominio colonial alemán como una época de violencia y represión.

1121_Togo, la Meca del vudú

En todo el estrecho país, situado entre Ghana y Benín, todavía se
puede apreciar la arquitectura colonial alemana, no siempre bien
conservada. Un ejemplo espectacular es la ruina de la estación
radiotelegráfica imperial, cerca de la ciudad de Atakpamé, situada
150 kilómetros al norte de Lomé. Antes de que los franceses
invadieran Togo en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, los
alemanes habían dinamitado la instalación. La ruina tiene un aspecto
irreal, como si fuese un parque de esculturas.

La única carretera en Togo comunica Lomé, en el sur, con Kara, en el
norte. La región central del país es fértil y verde. Viejos baobabs y
troncos de ceibas se alzan al cielo azul como postes totémicos
prehistóricos. Campesinos y campesinas trabajan en los campos de
cultivo. Mangos y papayas, limones, mandarinas, aguacates, piñas,
espinacas y zanahorias: en Togo crecen todas las frutas tropicales y
todas las verduras.

Temprano por la mañana, llegamos a la región de Kara, territorio del
grupo étnico kabiyé. Cosme lleva a los turistas a Kao, el herrero de
Kétao, situada unos 400 kilómetros al norte de Lomé. Kao convierte
viejas llantas de coche en hakus, palas para la agricultura. Mientras
que los jóvenes se ilusionan en los cibercafés con la vida en las
grandes metrópolis del mundo, sus madres y hermanas llevan agua y
frutas a las pequeñas chozas del pueblo.

De vuelta en Lomé. En la periferia de la ciudad, comerciantes de
Benín, la cuna del vudú, montan sus puestos para el mercado de
fetiches. Desde muy lejos vienen sacerdotes vudú para buscar
objetos de devoción apropiados. Un olor dulzón a putrefacción se
esparce por la calurosa plaza polvorienta. En los puestos se apilan
calaveras de monos, pájaros cantores muertos, murciélagos, víboras,
buitres y leopardos disecados. El turista que visite este mercado
mejor que se olvide de sus ideas de protección de animales y
especies.

1121_Togo, la Meca del vudú

Información básica:

Destino: Togo es un pequeño país de África Occidental situado entre
Ghana y Benín, a orillas del golfo de Guinea.

Cuándo viajar: la mejor época son los meses de noviembre a marzo.
Durante todo el año el clima es tropical y húmedo. Los meses más
lluviosos son junio y octubre. El más caluroso es marzo.

Cómo llegar: Air France realiza vuelos directos entre
París y Lomé. La aerolínea TAP vuela a Togo desde Lisboa. Ethiopian
Airlines opera desde Adís Abeba.

Los turistas tienen que solicitar un visado para entrar en Togo.
También es obligatoria una vacuna contra la fiebre amarilla. Además,
se recomienda una profilaxis de la malaria.

Por: DPA

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