Viernes 4 de diciembre de 2020
TURISMO | 26-10-2020 09:29

El ejemplo de España para organizar las playas este verano

El control de aforo requirió el uso de tecnología de primera línea, aplicaciones y mucho personal para asistir a los turistas.
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Teniendo en cuenta que las autoridades de la provincia de Buenos Aires confirmaron que el 1 de diciembre comenzará la temporada turística de verano, y sabiendo lo exitosos meses de julio y agosto que tuvieron las playas europeas (aunque en estos momentos se produjo un crecimiento de los casos en España e Italia), es buen momento para saber cómo hicieron en el viejo continente para organizar y controlar a los vacacionistas. Un caso de estudio que conviene tomar como ejemplo para las próximas vacaciones estivales.
Primero hay que tener en cuenta que en España el turismo es una de las principales fuentes de ingreso, por lo que tiene una alta preparación en el rubro. Se trata una industria que, junto con la gastronómica, es la principal generadora de empleos del país. A partir de esto, todos los ayuntamientos que poseen playas se pusieron de acuerdo en efectuar un control de aforo. Una medida de difícil implementación que necesitó de recursos humanos (contratación de personal para regular la cantidad de personas en los balnearios), tecnológicos y la colaboración social. 
Y una de las vedetes del verano español fueron las aplicaciones para celulares que implementaron los municipios para informar si el aforo era bajo, medio o elevado. En los casos de los altos, directamente se prohibió el ingreso de bañistas. Claro que para calcular el aforo usaron drones y cámaras de vigilancia.

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Medidas

La importancia del aforo está relacionada de manera directa con el criterio de distancia social. En España esta situación varió porque cada Comunidad Autónoma tiene la posibilidad de dictar sus propios reglamentos. Así, por ejemplo, en Galicia cada persona debía disponer de al menos cuatro metros cuadrados. En cambio, en Valencia debían estar separadas por dos metros, mientras que la distancia entre sombrilla y sombrilla tenía que ser de seis.
Los mensajes en las playas pedían: “Mantenga al menos 1,5 metros de distancia con las personas con las que no conviva, tanto en el agua como fuera. Las agrupaciones de personas no podrán ser superiores a 10 individuos”.

Otra medida fue la utilización de barbijos para dar un paseo o para salir de la playa a hacer alguna compra. La única excepción era al meterse al agua o tomar sol. También permitieron pasear por la orilla, pero usando tapaboca y dejando espacio libre en la primera línea de mar. Quizás en nuestro país sea de simple implementación por la extensión de las playas. En España hay costas estrechas en las que fue necesario controlar el espacio. Un ejemplo es de Tossa de Mar, un pequeño municipio de Cataluña, que utilizó una cinta roja de un extremo al otro de la playa para poder garantizarlo. “La línea roja de la playa delimitaba el espacio entre la rompiente del agua del mar y la arena, para que las personas pudieran circular y entrar al agua. Este espacio no se podía ocupar para tirarse en la arena y tomar el sol ni para hacer ninguna otra actividad -informó Montserrat Blanco de la Oficina de Turismo de Tossa de Mar-. Planifique estancias más cortas en la playa (máximo de 2-3 horas). Es una forma de reducir aglomeraciones y de compartir. Piense en los demás”, fue la recomendación.

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Control nocturno

A las medidas que se adoptaron en las playas fue necesario sumar una fuerte fiscalización de la noche. Los bares y restaurantes tuvieron durante el verano la posibilidad de estar abiertos hasta la una de la mañana. En algunas regiones se reguló también que debía dejar de tomar clientela a la medianoche. Las restricciones, el temor por los contagios y la recesión económica de todos modos marcaron que una esa temporada de verano no fue redituable. Desde el ayuntamiento de Málaga señalaron a este portal que por “por cada reserva que se realiza, se producen 160 cancelaciones”.

España es un receptor de turismo internacional. Desde Málaga señalaron también la necesidad de solicitar PCR en el lugar de origen. Algo que bien podría valer para nuestro país debido a la inmensidad de territorio. 

Alicante segura

La ciudad de Alicante se encuentra en la costa valenciana, es un distrito menor en población pero igual de turístico que Málaga. “Hemos sacado un distintivo que se llama Alicante Segura, una iniciativa que surge del Ayuntamiento de Alicante para la recuperación turística y comercial de la ciudad. Pretende ser un documento práctico y abierto que evolucionará al mismo tiempo que las medidas que desde el Ministerio de Sanidad, la Generalitat Valenciana y otros organismos se establezcan”, explica Laura Núñez Huesca desde el municipio.

El objetivo fue dar un distintivo gratuito para todas aquellas empresas que adoptasen los protocolos de seguridad frente al coronavirus. De esta forma se buscó proteger a los clientes y también a los trabajadores. Núñez Huesca también explicó que el control en las playas se dio “mediante cuadrículas, dejando una distancia de 10 m entre la orilla y la primera fila, para que la gente pueda tener espacio para pasear manteniendo la distancia de seguridad de 1,5 m”.

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Colaboración

La voluntad de los bañistas es clave para poder respetar las medidas y permitir el trabajo de quienes están encargados de la seguridad. La paciencia será un factor importante si se pretenden tener vacaciones seguras. En Valencia intentaron imponer unos perímetros en la arena para delimitar el espacio seguro de las personas que acudían a la playa., aunque de julio a agosto se fue relajando todo. A partir de agosto fue todo “más relajado, en parte porque había una necesidad de que la temporada funcione. La gente ya estaba acostumbrada a las normas de seguridad”.

Fuente: Infocielo.

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