domingo 16 de febrero de 2020
23-07-2018 15:00 | TURISMO

A lo largo de la Costa de la Luz en España

Es la misma zona desde la que partió Colón en 1492 y que, en el verano Europeo, se pone a punto con su conjunción de playas, pueblos blancos e historia. Ver galería de imágenes

El bar de playa donde Pierce Brosnan toma un mojito es

en realidad una casa de baños de 1926. Hoy, el edificio alberga un

centro subacuático arqueológico. Sin embargo, para la película de

James Bond 007, Otro día para morir (Die Another Day), la ciudad de Cádiz,

en la costa atlántica del sur de Espana, tuvo que transformarse en La

Habana.

No fue demasiado difícil. La antigua fortaleza portuaria Castillo de

Santa Catalina, que data de 1554, también podría haber estado en la

capital de Cuba. “En el siglo XVI, Cádiz fue destruida completamente

por piratas y después fue reconstruida al mismo tiempo que se

erigioeron muchas ciudades coloniales españolas”, explica el

arqueólogo Juan Ramón Ramírez Delgado, director del Museo Histórico

de Cádiz.

Durante el descubrimiento de América, Cádiz y la Costa de la Luz

adquirieron una especial importancia. El pequeño monasterio

franciscano de La Rábida, situado cerca de Palos de la Frontera y

fundado en el siglo XIII, cambió el curso de la historia. La pequeña

población está situada en la provincia de Huelva, al norte de Cádiz.

Allí, los reyes de España mandaron construir tres veleros para

Cristóbal Colón, con el objetivo de hallar una ruta marítima a las

Indias.

Sin embargo, los reyes de España primero tenían que reconquistar al

país, que estaba en manos de los moros, por lo que los monarcas

congelaron el proyecto. Colón se retiró al monasterio, donde durante

varios meses preparó su viaje de exploración. Finalmente, el 3 de

agosto de 1492, se echó a la mar. En el monasterio hay una exposición

de mapas marítimos y pinturas que recuerdan aquella época.

Quien viaje ahora hacia el oeste, hasta Ayamonte, en la frontera con

Portugal, encuentra en el camino playas de arena solitarias apenas

obstruidas con edificios y paisajes de dunas. Siguiendo la Costa de

la Luz en sentido contrario, hacia el sureste, uno llega después de

algunos kilómetros al impresionante parque nacional de Doñana,

con una extensión de 53.000 hectáreas (uno de los humedales más

grandes de Europa).

En el extremo sur del parque nacional se puede cruzar el

Guadalquivir hacia Sanlúcar de Barrameda. La animada localidad,

situada en la desembocadura del río en el Atlántico, es conocida por

su exquisito jerez, pescado fresco y numerosas iglesias, monasterios

y palacios. Colón partió desde Sanlúcar para su tercer viaje a

América.

Actualmente, la Costa de la Luz atrae a otros exploradores. Buceando

entre Ayamonte y Tarifa, uno puede descubrir pecios históricos con

cañones que volvían del Nuevo Mundo cargados con oro y plata.

Al sur de Cádiz comienza lo que probablemente sea la región costera

más bonita de toda España. Entre las playas de arena de varios

kilómetros de largo, algunas de ellas vacías, y las dunas, protegidas

por el Estado, sólo hay unos cuantos pueblos costeros, como Conil de

la Frontera, Caños de Meca o Zahara de los Atunes, donde está

concentrado el turismo.

El interior de esta Costa está marcado por dehesas en las que

pastan toros y hay turbinas eólicas. Debido al viento constante, las

anchas playas blancas en el extremo sur de Analucía no están llenas

de complejos turísticos y grandes hoteles como en el Mediterráneo.

También gracias al viento, la Costa de la Luz es el paraíso europeo

para surfistas. En localidades ataño apacibles y aburridas como El

Palmar, Punta Paloma y Valdevaqueros se han abierto para el público

joven bares de playa relajantes y modernos hoteles. La mayoría va a Tarifa, la ciudad más meridional de la Europa continental que, en pleno verano se convierte en un gran centro fiestero.

”¡Mira este panorama! ¿Dónde en Europa uno puede hacer surf con

África a la vista?”, pregunta el italiano Alessandro Bellusci, quien

abrió hace cuatro años su escuela de surf en Tarifa. Por supuesto que

la respuesta es: en ninguna otra parte. Aquí hay una distancia

de 14 kilómetros entre las montañas de Andalucía y las del Rif en el

norte de Marruecos: un canal ventoso perfecto.

A pesar de que el Estrecho de Gibraltar es una vía acuática muy

transitada, se pueden ver con frecuencia ballenas y delfines, dice

Katharina Heyer, una suiza que creó una fundación para investigar la

vida de los animales en el estrecho y que ofrece excursiones en barco

para avistaje de cetáceos.

”El estrecho es rico en nutrientes. Además, las ballenas y los

delfines persiguen los gigantescos cardúmenes de atunes que, desde el

Atlántico, entran en el Mediterráneo para desovar”. Los turistas

pueden disfrutar del atún en los restaurantes de los pequeños pueblos

blancos o en Cádiz. Y después tomar un mojito como hacía James Bond.

Información básica:

Cómo llegar: en avión a Málaga, Sevilla o Jerez de la Frontera,

localidad que está situada cerca de Cádiz. Para viajar a lo largo de

la costa se recomienda alquilar un coche.

Cuándo viajar: la mejor época para el turismo de playa son los meses

de verano, entre junio y septiembre. Los surfistas prefieren ir de abril a junio y de septiembre a noviembre, cuando las playas están vacías y los vientos son más fuertes.

Galería de imágenes

Etiquetas: Viaje Playas Europa España
DPA .

DPA .

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario