Viernes 23 de julio de 2021
TURISMO | 01-05-2018 11:12

Los fiordos de Noruega se recorren en tren

La mejor manera de descubrir sus bellezas naturales desde un tour que se hace a través de las vías y de ferrys porque no existen carreteras que unan esas ciudades con la capital.
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Odd Henrik Hansen conoce las preguntas de los turistas:

”¿Cuándo vamos a ver los bueyes almizcleros y los renos?”. Hansen es

revisor de la Dovrebane, un tren que circula entre Oslo y Trondheim,

en Noruega.

El tren apenas ha abandonado la pequeña estación de Kongsvoll cuando

Hansen señala un área verde junto a las vías del tren. “En la pequeña

depresión de ese terreno se juntan, a principios de año, los bueyes

almizcleros. Bajan de las montañas peladas para comer aquí hierba

fresca”.

Unos 250 animales viven en libertad en la sierra de Dovrefjell cerca del

pico Snøhetta, de 2.286 metros de altura. Dovrefjell también es el

nombre del trayecto ferroviario entre la capital noruega y la ciudad

de Trondheim, en el centro del país, que tiene una extensión de unos

500 kilómetros.

Los bueyes almizcleros y el pico nevado Snøhetta son sólo dos de las

muchas atracciones turísticas en el triángulo formado por Oslo,

Bergen y Trondheim. En este paisaje de fiordos, los turistas viajan

alternativamente en tren, autobús, ferry y los paquebotes de la

naviera Hurtigruten.

Lo mejor es dedicar ocho o diez días al recorrido. Dependiendo de sus

propios intereses y recursos, los viajeros pueden planear y reservar

paradas con alojamiento en hoteles.

A lo largo de la ruta hay localidades turísticas populares pero

¿quién conoce Finse? Una estación ferroviaria, un par de cabañas de

verano y el hotel Finse 1222 componen esta remota aldea en

Hardangervidda, el mayor macizo montañoso de Europa. Hasta bien

entrado el mes de julio rigen en esta región temperaturas invernales.

Situada a una altura de 1.222 metros, Finse es la estación

ferroviaria más alta en el trayecto entre Oslo y Bergen, de 471

kilómetros de longitud, y también la más alta en toda Escandinavia.

Hasta el día de hoy no hay ninguna carretera que conduzca a esa ciudad.

Todo lo que la población local necesita para vivir tiene que llegar

en tren.

Los fans de los ferrocarriles visitan en Finse el pequeño museo

Rallar. La exposición está dedicada a la construcción del tren

entre 1894 y 1909. Eran tiempos duros para hombres duros: los

trabajadores tuvieron que luchar en medio de la nieve y el hielo para

construir las vías, subiendo desde el verde valle de Hallingdal hasta

las montañas de Hardangervidda.

Entre Finse y Bergen, a los pasajeros del tren les espera otra

experiencia impactante. Desde la estación de Myrdal, situada a una

altura de 866 metros, las vías bajan serpenteando 20 kilómetros por

empinadas pendientes hasta la estación de Flåm, en el fiordo Aurland,

situada sólo dos metros sobre el nivel del mar. Una obra maestra

desde el punto de vista técnico, ya que el tren tiene que vencer un

desnivel de hasta 55 por mil. Por esta razón, el tramo es uno de los

más empinados en el mundo.

El legendario ferrocarril es una de las atracciones más frecuentadas

de Noruega. En 2016, los trenes de Flåmsbana transportaron a 926.000

viajeros. La mayoría de ellos eran pasajeros de cruceros de China,

Corea del Sur y Japón. En Flåm, una localidad de sólo 450 habitantes,

atracan cada año más de 150 cruceros.

Desde Flåm, el viaje continúa en ferry por el fiordo Aurland hacia el

estrecho fiordo Nerøy, Patrimonio Natural de la Unesco, y después en

autobús interurbano hacia Bergen. En esta ciudad, algunos turistas se

toman una pausa de un día mientras que otros embarcan directamente en

el paquebote de Hurtigruten, que por la noche inicia un viaje de

2.400 kilómetros a lo largo de la costa noruega.

En Bergen, para muchos turistas es obligatorio un paseo desde el

mercado de pescado hasta el barrio hanseático de Bryggen,

mundialmente conocido, con sus almacenes de madera. La mejor vista

panorámica de la ciudad y las islas situadas frente a la costa la

ofrece el mirador en el monte Fløyen. Los amantes de la cultura

visitan los museos de Kode.

El ferry de Hurtigruten sale de Bergen para entrar en la

impresionante naturaleza de los fiordos. Sólo entre principios de

junio y finales de agosto, los paquebotes visitan también el famoso

fiordo de Geiranger. Aquí, como en todo el paisaje de fiordos,

numerosos ferris sirven como puentes flotantes para comunicar las

localidades remotas con el mundo exterior.

En Geiranger, cientos de pasajeros abandonan el barco y suben a

autobuses que los llevan a Molde, pasando por Trollstigen (La Escalera

del Troll), una estrecha carretera de montaña con 11 curvas muy

cerradas.

Sin embargo, el Flåmbana no es el único ferrocarril que ofrece vistas

panorámicas espectaculares del paisaje noruego. La Raumabana es un

trayecto ferroviario de 114 kilómetros entre Åndalsnes y Dombås que

atraviesa el salvaje valle de Rauma pasando junto a cascadas y picos

escarpados. Una alternativa impresionante para quien quiera explorar

la naturaleza de Noruega en tren.

Información básica:

Destino: Norway in a nutshell (Noruega en síntesis) se llama la

oferta de recorridos turísticos en el paisaje de fiordos entre Oslo,

Bergen y Trondheim. El viaje puede ser una combinación entre

ferrocarril y paquebote. Los tours se pueden reservar en Internet a

partir de 90 días previos al inicio del viaje.

Cómo llegar: en avión a Oslo y, desde allí, en la lanzadera Airport

Express Flytoget a la estación central de Oslo.

Cuándo viajar: entre junio y septiembre

Moneda: un euro equivale a 9,60, un dólar a 7,80 coronas noruegas. En Noruega también se pueden pagar con la tarjeta de crédito pequeños importes.

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