Thursday 18 de April de 2024
PESCA | 25-01-2024 15:15

Sustancias prohibidas perduran en los tejidos de peces del río Uruguay

Se desprende de un estudio elaborado por un programa de monitoreo de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) en muestras de bogas, dorados, surubíes y sábalos.
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A fines de 2023 se presentó el informe anual correspondiente al período anterior del Subprograma Residuos de Contaminantes en Peces del Río Uruguay elaborado para la CARU. En el trabajo se da cuenta de la presencia de distintos productos nocivos relevados en muestras tomadas sobre la fauna íctica y cuyos resultados arrojaron resultados alarmantes. Esto es porque se detectaron sustancias venenosas que persisten en los peces a pesar que, desde hace años e incluso décadas en algunos casos, se encuentran totalmente prohibidos en el país. Esta es una de las conclusiones a las que se puede arribar leyendo el estudio que también plantea la necesidad de continuar con los monitoreos sobre la evolución de la situación.

El informe compartido por el portal ERA Verde se realizó en base a los relevamientos de las campañas de verano e invierno de 2022 que llevó adelante el mencionado Subprograma. El encargo proporcionó información sobre la concentración de 138 sustancias diferentes en 96 muestras de músculo y 32 de hígado de 4 especies de peces colectadas en 4 localidades diferentes en dos momentos del año distintos. Ello representó un conjunto de 17.664 datos que fueron ordenados, curados y analizados”, a partir de los cuales se desprenden los principales resultados del relevamiento.

Uno de los puntos destacados se señala que “pese a su prohibición desde hace ya varias décadas, los PCBs (policlorobifenilos), aún persisten en el ambiente y son acumulados en los peces. De los 38 congéneres analizados, un mínimo de 3 y hasta 33 fueron detectados en una misma muestra de músculo”. La frecuencia de detección de los PCBs totales fue 100%, la concentración máxima 171,2 μg/Kg, el promedio de 13,8 μg/Kg y la mediana de 6,33 μg/Kg. No presentaron diferencias entre tejidos, temporadas o localidades, aunque en Concepción del Uruguay se observaron los valores promedio más elevados”, señala como dato particular.
El resumen aclara que “las concentraciones medidas (de PCBs) no representan un riesgo para la supervivencia, crecimiento o reproducción de los peces y no se observó un patrón de biomagnificación, pero sólo se podrían comer de forma segura 2 raciones, o media ración, al mes considerando puntos finales no carcinogénicos o carcinogénicos, según criterios de la USEPA (sigla en inglés de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos). Las concentraciones máximas tuvieron el valor histórico más alto desde 2012. Por ello, se recomienda continuar su relevamiento”, se aconseja.

En cuanto a Polibromodifenilos (PBDEs) un compuesto bromado de amplio uso y que se encuentra restringido a nivel mundial, se indica que su detección fue más relevante en las muestras de boga que “tuvieron en promedio valores más elevados que las de sábalo y los dorados. También las tomadas en Concepción del Uruguay, contaron con “valores promedio más elevados que otras localidades”: Mocoretá, Puerto Yeruá y Villa, lugares seleccionados de modo que se pudiera cubrirse “diferentes sectores del tramo del Río Uruguay bajo jurisdicción de la CARU”, se argumentó.

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Insecticidas y herbicidas 

Por otro lado, el muestreo conocido por ERA Verde analizó la presencia de 34 insecticidas. “La frecuencia de detección para los insecticidas totales fue de 94%, la concentración máxima, media y mediana fueron 394,0 μg/kg, 68,56 μg/kg y 31,76 μg/kg. La principal familia de insecticidas por su frecuencia de detección y concentraciones en el músculo fue la de los neonicotinoides (imidacloprid, tiametoxam). En este ítem, “no se encontraron efectos significativos de la especie, tejido, temporada o localidad sobre las concentraciones de insecticidas totales en las muestras. Sin embargo, los promedios más altos se encontraron en muestras de Mocoretá y Puerto Yeruá”, se señaló.

En el rubro herbicidas, se analizaron 13. “Sólo 4 fueron detectados al menos una vez en una muestra de músculo o de hígado y de los 19 fungicidas fueron detectados en muestras de músculo y 9 en muestras de hígado (igual que músculo menos ciproconazol). Tanto para herbicidas como para fungicidas las concentraciones estuvieron afectadas por la especie, la temporada y sitio de muestreo, siendo las muestras de Puerto Yeruá las que presentaron mayores concentraciones. Para los herbicidas también influyó el tejido, siendo mayor la concentración en el músculo. Según la frecuencia de excedencia de los MRLs, la atrazina fue el herbicida que presenta por mucho el mayor riesgo para el consumo, seguida por los fungicidas piraclostrobin y carbendazim. La serie histórica muestra un incremento sostenido de las concentraciones máximas y medianas de los herbicidas y los fungicidas desde 2018, hallándose en las campañas de 2022 entre los máximos históricos. Por todo ello se recomienda continuar con su relevamiento. Para atrazina, los datos del relevamiento 2022 confirman lo recomendado en el informe 2021 y aprobado por la Comisión en 2022 sobre la elaboración de una evaluación de riesgo para establecer recomendaciones sobre aptitud para el consumo”.

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