Miércoles 5 de agosto de 2020
PESCA | 05-05-2020 09:51

Pesca ilegal: ¿cómo actúa Prefectura ante la aparición de buques extranjeros?

Desde 1986 hasta la fecha se han capturado 80 buques de pesca ilegal en aguas nacionales. El último, de bandera portuguesa, fue interceptado el domingo pasado a la altura de Viedma. En este caso, el Capitán del barco terminó acatando las órdenes de Prefectura, pero no siempre es así. Galería de fotos.
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La captura del barco portugués Calvao, que realizaba pesca ilegal de arrastre (con redes) en aguas rionegrinas volvió a despertar la polémica sobre la correcta protección de nuestro patrimonio ictícola. En los últimos años, la pesca de costa ha sufrido una merma gradual importante y mucho se ha especulado sobre los estragos que fue provocando el accionar de buques extranjeros que saquean el mar argentino sin control.
Si bien la Autoridad de aplicación en materia pesquera es la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de la Nación, Prefectura Naval Argentina cumple la función de Policía Auxiliar Pesquera. Existen seis buques guardacostas con equipos de última generación y dos aviones que controlan la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), fijada hasta la milla náutica 200 por la Ley de Espacios Marítimos. Además, gracias a un convenio con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Servicio de Tráfico Marítimo se refuerza con el uso de satélites que detectan los barcos que no emiten señales.
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En diálogo con Weekend, el Jefe de Servicio de Tráfico Marítimo y Jefe de Departamento Policial de Seguridad Pesquera, Prefecto Mayor Carlos Alberto Villarreal explicó que el monitoreo es permanente y se intensifica en la temporada alta de pesca. 
La Resolución 396/2018 del Ministerio de Seguridad determina criterios y estándares unificados para ejercer la vigilancia de nuestras aguas. “El protocolo es simplemente la formalización de años de experiencia. Existe desde 2018, aunque era un procedimiento que se venía aplicando desde mucho antes”, explica Villarreal.
Lo primero que se hace es efectuar un ploteo del barco, esto quiere decir que se comprueba su latitud, longitud y cuál es el punto que proyecta su línea de base para determinar que efectivamente está dentro del radio de la jurisdicción nacional. Una vez que se comprueba la infracción, se le da aviso por radio en idioma castellano e inglés (este último, establecido como idioma universal por la Organización Marítima Internacional). Se le pide que detenga la marcha y levante sus artes de pesca.
“Hay dos posibilidades”, resume el Prefecto, “La primera sería que el capitán del barco detenga la marcha y acceda a que Prefectura aborde el vehículo para inspeccionar”. 
En ese caso, van el oficial de navegación y el oficial de máquinas para corroborar puentes, radares, elementos técnicos, cámaras y el sistema de propulsión. Ambos estarán acompañados por cuatro expertos del Grupo Albatros, creado especialmente para abordar barcos y dar seguridad a los inspectores.
Una vez realizado el chequeo, el barco se lleva al puerto, donde las autoridades de Pesca de Nación inspeccionan las artes de pesca, labran una multa que puede ascender hasta los 10 millones pesos y se le cobra el gasto operativo del procedimiento.
En el caso de que existiera una carga, Aduana la decomisa para hacer una estimación económica de la misma y le ofrece comprarla a la empresa infractora. Si no la quiere, se la lleva a remate.
Todo termina en un sumario administrativo por infracción al Régimen de Ley Pesquero (24.922) a cargo de la dependencia jurisdiccional que corresponde a la altura en la que se encuentra el navío.
La segunda posibilidad es que se desobedezca la advertencia de Prefectura, en cuyo caso, se vuelve a intentar por radio, por megáfono y por pitadas. Si no hay respuesta, se procede a realizar disparos intimidatorios de prevención con armas livianas a la proa, a la popa y por encima del barco, sin tocarlo.
“A esta altura ya hay un desobediencia a la autoridad, con lo que se le da instrucción al juzgado Federal. Lo que era sólo una infracción, pasa a ser una infracción y un delito”, explica Villarreal. “Si me tira el barco para colisionarme, se agregaría la amenaza, que agrava la falta. Pero generalmente se dan a la fuga hacia aguas internacionales”, agrega.
En ese caso, se activa protocolo de persecución en caliente, que debe ser ininterrumpido. O sea, Prefectura no puede parar hasta que el buque se detenga, salvo que así se lo ordenen. Si el buque no puede ser alcanzado, pero se comprueba la infracción, el juez federal a cargo puede librar una orden de captura internacional.
Antecedente chino

En 2016, el barco de bandera china Hua Li 8 se dio a la fuga luego de ser interceptado pescando ilegalmente en aguas argentinas (Villarreal participó de la persecución). Se libró una orden de captura internacional y La Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) lo detuvo en el puerto de Samán, Indonesia. Fue el primer caso a nivel mundial en que la INTERPOL detuvo un barco pesquero, lo que no sólo marcó jurisprudencia, sino que significó un cambio de paradigma en la seguridad marítima internacional.
Luego de ese episodio, existieron dos casos similares, también con barcos de bandera china, que se dieron a la fuga y al tiempo terminaron entregándose a las autoridades nacionales. De los 80 buques capturados en los últimos 34 años, la mayoría era de bandera asiática (Taiwán, Corea del Sur y China) y se dedicaba a la pesca del calamar.

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Noelia Fraguela

Noelia Fraguela

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