Lunes 26 de julio de 2021
PESCA | 13-06-2020 08:05

Así son las las corvinas rubias que vuelven a brillar en el mar

Ejemplares conseguidos en aguas bajas y canales profundos a los que llegamos desde una estancia antes de la cuarentena, pero que ya están nuevamente a tiro de caña en varias localidades de la costa. Equipos y carnadas.
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Con el objetivo puesto en el mar, emprendimos el viaje hacia la localidad de Teniente Origone, en el partido de Villarino, al sur de Bahía Blanca, hoy vedado por la cuarentena, pero en marzo, no. La propuesta era visitar la estancia San Miguel los primeros días de marzo, que brinda una oportunidad única de reencontrarse con la naturaleza, el relax y el confort. Y también probar la variada de mar, que habitualmente arranca en el mes de septiembre. Se parte de un muelle privado, con una navegación de 30 a 45 minutos –según las condiciones de cada jornada–, para encontrar los cardúmenes. El ámbito cuenta con aguas bajas, canales profundos, gran variedad de islas y bancos que lo convierten en un lugar paradisíaco y, a su vez, seguro para navegar.

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Desde Capital Federal se accede por Ruta 3 y, al pasar por Bahía Blanca, se siguen 70 km más hasta encontrar,  en el Km 749, un pequeño cartel a mano izquierda que dice “Puerto San Miguel” y que indica la entrada al establecimiento. Desde allí son 18 km por un excelente camino de ripio consolidado, hasta llegar al casco de estancia. En el lugar dan la bienvenida su propietario, Agustín (Pipi) Marengo, y Jonatán Larrosa, encargado y guía de pesca de este ámbito. Luego de ubicarnos en unas cabañas y descansar, a la mañana siguiente nos pasarían a buscar en vehículo para trasladarnos hasta el muelle de embarque.

Acompañando al lucero

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La jornada de pesca da comienza muy temprano, a las cinco y treinta de la mañana, para salir con la primera marea. Esta pesca tiene una particularidad: se ingresa al agua cuando la marea comienza a crecer y hay que salir antes de que empiece a bajar. Si no, se corre el riesgo de quedar encallado en los bancos de arena o sobre el mismo canal de ingreso. De este modo, la pesca tiene una duración de entre tres y cinco horas, según los vientos. Cuando sopla del sector Norte, el tiempo de la marea (y de la pesca) es menor; en cambio, si proviene desde otro punto cardinal, podemos  alcanzar las cinco horas de disfrute en el mar.   

Los equipos a utilizar son cañas más bien cortas, de 2 a 2,20 m, para tener buen control y poder accionar bien (aquellos que no cuenten con equipos, pueden alquilarlos en la embarcación). Las líneas son de dos anzuelos, pero también se pueden utilizar las de uno, según la comodidad de cada aficionado. El anzuelo que mejor rinde es el tradicional corvinero de pata larga N°4/0. Los plomos, de 150 a 400 gramos. Reeles rotativos o frontales con nylon del 0,60 mm o multifilamento de 0,28 mm. Las carnadas empleadas en esta jornada fueron anchoas y langostinos, provistas en la excursión. Aquí lo que predomina es una rica variada, destacándose las corvinas rubias y carboneras de muy buenos portes. Pero también le sumamos pescadillas, rayas, bagres de mar y gatuzos.

Festival de piques

El viento soplaba desde el sector norte y, a medida que pasaran las horas se pondría aún más intenso, algo que nos anticipó el guía Jonatán Larrosa. Arribamos a la zona elegida para la pesca y, luego de recorrer 30 minutos aproximados en cómodos truckers, paramos el motor y anclamos.

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Dimos comienzo a la pesca y realizamos los primeros intentos, dividiendo las carnadas: anchoas en el anzuelo de arriba y langostino en el de abajo. También se utilizó el tradicional sandwichito (anchoa y langostino),  que es una combinación perfecta y nunca falla. Los piques se dieron de inmediato, no alcanzaba a llegar el plomo al fondo que ya las pescadillas tomaban con total voracidad los cebos, sumándose gatuzos, rayas y concretando dobletes de bagres de mar.

La pesca seguía muy firme en lo que era variada, pero no podíamos dar con el cardumen de corvina. Así que el guía decidió cambiarnos de lugar en una navegación corta y buscar otro de los lugares marcados en el GPS, en donde anclamos nuevamente y Jonatán nos comentó que no se iban a demorar en picar las corvinas. Y todo surgió como el guía lo anticipó; de un momento a otro en los diferentes aparejos de los aficionados, comenzaron los inconfundibles cabezazos  en las cañas, “llegaron las rubias” ¡cantaron!

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El resultando fue una pesca muy entretenida durante toda la jornada, con portes de más de cuatro kilos y sumándose ejemplares destacados de corvinas carboneras. El tiempo pasó muy rápido, la marea comenzó a bajar y, con el objetivo concretado, la voz del guía anunció que daba por concluida la jornada de pesca. Con un viento Norte cada vez más intenso, emprendimos viaje hacia el muelle para desembarcar. Desde allí nos trasladamos hasta el quincho para hablar de la experiencia y recuperar fuerzas. Algo a destacar es que aquellos que gustan de la pesca desde la costa, también la pueden hacer, incluso desde el muelle. Porque allí es posible pescar distintas especies como pejerreyes, lenguados, lisas y burriquetas. Confiamos en que no estamos lejos de que se vuelvan a dar las condiciones para esta pesca. Partidos vecinos ya habilitaron la pesca de costa.

Villarino, Buenos Aires

Ubicación: el pesquero San Miguel está situado a 710 km al sur de la provincia de Buenos Aires, en el partido de Villarino. Se accede por un camino consolidado de 18 km de extensión que comienza en el Km 749 de la RN 3. Se transita por paisajes agrestes que tienen una particular belleza. Posee truckers con capacidad para 12 personas totalmente equipados. Cabañas para 10 personas con aire frío-calor. Quincho y pileta. Whatsapp: (0291) 15-575-8108. Facebook: Safari San Miguel.

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Marcelo Albanese

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