Monday 15 de April de 2024
PESCA | 01-01-2024 15:00

Corvina: cómo levantar a la vedette de la temporada

La rubia es la estrella de la pesca costera en casi todo el frente marítimo, con un fuerte epicentro en el litoral bonaerense. Al ser una especie que se adapta a diferentes escenarios, suele pescarse en cualquier modalidad, pero hay varios artilugios a poner en práctica para marcar la diferencia.
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En consonancia con la llegada de la primavera y su consecuente incremento en la temperatura ambiente, la pesca variada de costa comienza a retomar la acción que había sido interrumpida por los meses de frío. Y entre las típicas especies que integran ese selecto grupo hay una que se destaca por sobre las demás: la corvina rubia. No precisamente por su valoración gastronómica y culinaria, sino más bien por lo deportivo de su captura, y cuya intensa búsqueda la convierte en la verdadera vedette de la temporada estival.

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Sin duda, se trata de una de las pescas más deportiva que hay. La gran adaptación de la especie a diferentes ámbitos permite su presencia casi en cualquier frente marino del país y hasta el pescador menos experimentado puede disfrutar de su tremenda pelea. Podría afirmarse, sin ánimo de equivocarse, que en la Argentina se encuentra desde la zona estuarial del Río de la Plata hasta la parte norte del Golfo San Matías. Es una especie eurihalina, es decir, que tolera un amplio rango de salinidad del agua y también de temperatura.
La corvina genera un entusiasmo especial en los fanáticos. Cualquier persona que emplee una caña en el mar entre los meses de octubre y abril sabe que podrá capturarla con la esperanza de que no sea una roncadora (ejemplar joven, de bajo tamaño) sino una buena rubia de 2, 3 o 4 kilogramos de peso. Estas últimas suelen darse sobre cierre de la temporada, a fines de marzo, antes de emprender la migración hacia el norte. Tampoco se necesita una gran técnica, ni equipos demasiados especializados para dar con ellas. A veces, es cuestión de suerte.

Pesca dirigida

Sin embargo, hay una serie de detalles que el pescador puede tener en cuenta para dar exclusivamente con ellas. Si bien hay momentos en que la pesca es prácticamente exclusiva, dado que arrima fuerte a la costa a comer, suele estar entremezclada con otras especies como pescadillas, pez palo, chuchos, brótolas, rayas o gatuzos, por lo que poner en práctica algunas técnicas puntuales puede dar resultados sorprendentes.
Como se alimenta de moluscos bivalvos, poliquetos, caracoles y similares, los fondos rocosos pueden ser el mejor escenario. Suele estar allí comiendo los pequeños mejillones que se forman en el verdín de la piedra. Las complicaciones vienen entonces ante la dificultad del enganche y la posibilidad de perder los aparejos. Pero el lema que reina en los pescadores es claro: “La corvina está en la piedra”. Por eso muchos se juegan un pleno. Y casi siempre aciertan, sobre todo cuando el agua está algo entremezclada y con leve movimiento.

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Pero también los pequeños crustáceos y algunos peces chicos están dentro de su dieta. Es allí donde entra en juego la carnada. Un encarne con langostino o camarón es el común denominador, pero los últimos registros establecen que combinadas en sanguchito con la anchoíta funciona muy bien. En líneas generales, las denominadas carnadas blancas son del gusto de esta especie, por lo no puede faltar en la conservadora alguna tirita de chipirón, pejerrey e incluso carpa. 
Hay dos líneas que juegan un papel casi central. Si bien es una especie de fondo, un aparejo de 1,20 m con una o dos brazoladas de 60 o 70 cm que trabajen arriba del plomo es lo mejor. Es que los anzuelos rastreros no siempre funcionan bien. Y en sectores donde el pique está lejos y se necesita hacer distancia, aparece entonces una variante: la famosa balancín, que cuenta con la brazolada adosada en una misma línea a la madre y un esmerillón que corre cuando el anzuelo se suelta del baitclip y sube. En ambos casos, la carnada queda siempre despegada del fondo. Esa es una de las claves.

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La corvina tiene un pique franco, muchas veces con bajada de caña incluida y otras veces de afloje. Por eso el encarne debe ser prolijo y dejar descubierta la muerte del anzuelo, que puede variar desde un 2/0 hasta un 5/0. Es que a veces la pieza viene tragada, pero otras tantas apenas agarrada del labio. Es importante mantener la captura siempre en tensión, dado que en la pelea se puede soltar. En cuanto a los momentos de pesca, el amanecer rinde un poco mejor que el anochecer, pero ambos son preferibles al día. La previa de la pleamar y sus horas posteriores suelen ser ideales para dar con ellas.
En los equipos no hay misterio. Ya sea desde una escollera, un muelle o la misma playa, son suficientes una caña de lance que puede ir desde los 3,90 a los 4,20 m, reel frontal o rotativo cargado con nylon del 0,30 mm o 0,40 mm y chicote. Al cierre de la presente edición de Weekend, la corvina rubia hizo su aparición masiva en todo el frente costero e incluso los que recién se inician o los menos experimentados pueden disfrutar de hermosos ejemplares. Por eso es la verdadera estrella. Todavía no estalló el verano, pero la vedette de la temporada ya está con nosotros.

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Diego Fernández

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