Martes 2 de junio de 2020
PESCA | 14-01-2020 15:49

Acción en el mar: así tentamos a los cazones desde el kayak

Increíble pesca de tiburones con devolución en la franja costera entre Mar del Plata y Miramar. Además, sacamos corvinas, pescadillas, magrúes y congrios.
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El verano activa en todos los pescadores en kayak la necesidad imperiosa de realizar las primeras pescas en el mar. No hacen falta los incómodos trajes de neoprene y las exquisitas especies de aguas cálidas ya arribaron a la Costa Atlántica (como los cazones, entre otras). Nos propusimos relevar tres puntos: Mar del Plata, Colonias de Chapadmalal y Miramar. Para ello seleccioné dos equipos que utilizaría durante todo el relevamiento. Una caña de carbono liviana de 15-30 lb (1 lb = 453,59 g) con un reel tipo huevito cargado con multifilamento de 30 lb, destinada al uso de artificiales livianos, sabikis o líneas de pesca para variada menor, de dos anzuelos Nº 3. Y un segundo equipo de 20-40 lb de carbono sólido con un reel frontal cargado con multi de 40 lb, para tentar a las piezas de mayor porte o utilizar jigs de más de 100 g en zonas profundas o donde la correntada lo requiriera.

El Torreón

Comenzamos por un balneario marplatense apto para quienes se inician en este deporte y hacen sus primeros lances al mar. El Torreón del Monje se caracteriza por tener una gran escollera que facilita el ingreso al mar sin necesidad de sortear una rompiente. Literalmente, se entra con los equipos sobre el kayak, las cañas en los cañeros y sin preocupaciones por las olas. Claro que no dejamos de llevar todo atado, porque el propio descuido puede hacernos perder valiosos equipos.

Navegamos 600 m hasta estar alineados al muelle de pescadores y, quedando a unos 200 metros del morro, bajamos el fondeo. Para pescar en este balneario podemos armar un fondeo con cinco metros de cabo elástico, 20 m de cabo de 6 mm y el ancla de 2,5 kilos.

En principio costó encontrar el pique, ya que encaramos la pesca directamente con artificiales, utilizando la dupla de sabiki + jigs. Afortunadamente, lo primero que pesqué fue un doblete de pescadillas ideales para utilizar como carnada. Las hice filete y le compartí a Andrés, que estaba en su kayak atado al mío a pocos metros.

¡Enseguida comenzó la acción! Pudimos pescar una buena cantidad de pescadillas, gatuzos, bagres, congrios y hasta nos sorprendieron unas anchoas de banco ¡de muy buen porte! También suelen salir corvinas, chuchos y hasta brótolas. El Torreón es un pesquero de fácil acceso y de un amplio abanico gastronómico.

En Chapadmalal accedimos a la playa por el Hotel 5 y cargamos los kayaks con todos los equipos dentro. En este caso, las rompientes son bastante complicadas y los suelos de roca lo hacen más peligroso aún, por lo que hay que extremar las precauciones. Una caída sobre el pedregal puede ocasionarnos grandes lesiones. Mientras nos preparamos para hacer el ingreso, contamos la serie de olas. Esperamos a que pasen las más grandes y enumeramos cuántas olas chicas pasan, hasta que vuelvan las de mayor tamaño. También calculamos el tiempo entre cada una. Llevando el kayak por la manija de proa, caminamos hasta tener el agua por debajo de la cintura o a una profundidad que nos resulte cómoda para saltar sobre el kayak en el momento justo. Y cuando vemos la ventana esperada, entregamos toda la energía junta para remar a través de la rompiente en forma perpendicular a las olas.

Una vez dentro y a una distancia prudencial, descansamos y sacamos todos los equipos que llevamos dentro del esquife. Preparamos la caña con una línea de tres fiocos y un señuelo profundizador, como los aparejos que se utilizan para pez limón y, en la otra caña, más liviana, solo un señuelo más chico. Lanzamos ambas cañas y comenzamos a avanzar haciendo trolling.

Pescadillas y magrúes

A muy pocos metros dio la nota Andrés con un triplete de pescadillas y, en mi caso, logré capturar algunos magrúes mientras avanzábamos al point que Andrés tenía en su GPS. En otras oportunidades había logrado capturar salmones en este punto.

Comenzamos la tarea de fondear a 25 m de profundidad. Para ello cambiamos el cabo principal que utilizamos antes por uno de 45 m de largo. Al bajar las líneas, supimos que estábamos en el lugar correcto. Los plomos tocaron el fondo, y ¡pam! ¡Clavada y a levantar! Andrés subió un doblete de pez palo y yo unas chanchitas que posteriormente usaría como carnada. Segundo tiro y doblete de mero y cazón. Desbordábamos de alegría, piques a dos cañas y una variedad asombrosa. Siguieron besugos, gatuzos y un segundo mero en la caña de Andrés.

También empezaron los enredos, por lo que preferí levantar una caña y seguir con la más pesada, usando una línea de dos anzuelos Nº 6 en brazoladas de acero. El pique de los cazones se hizo constante, corridas violentas a caña doblada y, de fondo, música de reel chillando. Peleas épicas, adrenalina fluyendo por todos los poros, kayaks arrastrados y mordidos, líneas destrozadas y líderes retorcidos.

Y a todo esto había que sumarle la dificultad de levantarlos para poder fotografiarlos y luego devolverlos, ya que su pesca es con devolución obligatoria. Por tal motivo, solo tomamos fotos de algunos y el resto los liberábamos sin intentar subirlos al kayak, evitando correr riesgos de mordidas y también minimizando el tiempo fuera del agua del pez. Es indispensable contar con saca anzuelos largos o pinzas de punta que superen los 30 cm para no correr riesgos. Chapadmalal es un pesquero excelente para deportistas avanzados. Se pueden combinar la variada costera y, con buenas condiciones climáticas, incursionar en una sorprendente pesca de altura desde nuestros kayaks.

Miramar

Para el tercer día de pesca nos recibieron condiciones climáticas soñadas, agua tan clara que los señuelos no escapaban de nuestra vista mientras profundizaban. La calma era tal que el cabo del fondeo nunca se tensaba. Nos costó encontrar el pique y decidimos acercarnos a la costa. Aparecieron las primeras capturas de gatuzos con los encarnes de filet de besugo que guardamos del día anterior. También se sumaron bagres y algún congrio.

Hasta que un pique en especial me desconcertó. Lo clavo, siento el cabeceo y comienzo a recoger. Dejo de sentir tensión, por lo que recojo más rápido para ver si el pez viene nadando hacia mi, pero no sentía resistencia y asumo que me habían desencarnado. Ya sin estar prestando atención, termino de levantar la línea y me despierta un aplauso sobre la superficie con una salpicadura colosal. Comienza una corrida interminable, al punto de que debe de haber llegado hasta el fondo, recorriendo los 25 metros de profundidad. No pude ver qué era ¡y la intriga hacía más excitante la batalla! Fue el pique y la pelea más memorable del viaje. Era indomable, nadaba debajo del kayak hacia un lado y el otro. Tuve que soltar el fondeo quedando a la deriva porque, en más de una oportunidad, me enredé con el cabo. Costó mucho lograr que depusiera su energía y poder acercarlo. ¡Otro hermoso cazón! Lo liberé del anzuelo y volví al fondeo, para recogerlo y buscar otro point aún más cerca de la costa frente al acantilado, y allí intentar capturar otras especies. Además, siempre es prudencial ir acercándose a la costa antes del mediodía, ya que en estas playas a esa hora siempre rota el viento, incrementa su velocidad y comienzan a aparecer corderos. Completamos la pesca con corvinas, más meros pequeños, congrios, bagres y pescadillas.

Sin duda, tres pesqueros excelentes para ir escalando experiencias y disfrutar todo el verano de la gran variedad y la acción que ofrece el mar Argentino.

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Rodrigo Garcia Cobas

Rodrigo Garcia Cobas

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