Autos a hidrógeno, ¿más cerca de lo que pensamos?

Usan pilas. Una tecnología no contaminante que avanza a pazos agigantados en Corea del Sur.

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Para Sae Hoon Kim ya comenzó el futuro. Sus colegas recorren Seúl en
autos híbridos. Pero el jefe de proyectos de Hyundai se traslada en
un automóvil impulsado por una pila de combustible, alimentada a
hidrógeno. Y no se trata de un prototipo como los que han construido
casi todas las automotrices en los últimos años. No. Sae Hoon Kim
conduce un Nexo, el primer auto producido en serie por los
fabricantes surcoreanos con motor con pila de combustible de
hidrógeno.

Este año se podrá adquirir también en Europa, a
partir de unos 69.000 euros. Revive así la esperanza de que se
propague esta tecnología no contaminante. A pesar de que fue saludada
con elogios al ser desarrollada, hace ya décadas, pareció ser siempre
la Cenicienta de las tecnologías automotrices alternativas, sin
terminar de arrancar en las líneas de producción.

El Nexo, un SUV de diseño moderno, tiene una autonomía de hasta 756
kilómetros libres de emisiones contaminantes, según Hyundai. Alcanza
una velocidad máxima de 179 km/h y se recarga a tanque lleno en menos
de cinco minutos. La propulsión es eléctrica, la electricidad es
generada por una pila de combustible que sólo libera emisiones de
vapor de agua.

Lejos de Seúl, también destaca las ventajas de la tecnología en base
a hidrógeno Christian Mohrdieck, director del desarrollo de
motorización por pila de combustible en Daimler. Una de estas
ventajas es que se puede ganar hidrógeno fácilmente a partir de
energía regenerativa, sin necesidad de combustibles fósiles. Otras:
que el hidrógeno se puede almacenar mejor que la electricidad y que
los autos de pila de combustible no requieren recargas de varias
horas, sino apenas minutos, como cualquier auto de combustión
interna.

Hay sin embargo expertos que advierten que la ausencia de
infraestructura de recarga y los costos de la tecnología de hidrógeno
pueden dificultar su difusión. Hace falta mucho platino para las
superficies de reacción del hidrógeno. “Que los fabricantes se
concentren por convicción propia o por presión de la opinión pública
en el desarrollo de los autos a hidrógeno no va a acelerar su
producción”, opina Ferdinand Dudenhoeffer, especialista en economía
de la industria automotriz de la Universidad de Duisburgo-Essen, en
Alemania.

”Hacer una cosa sin abandonar la otra”, sentencia en tanto Sae Hoon
Kim, en consonancia con la política llevada adelante por
Honda y Toyota. Las dos automotrices japonesas habían
sido hasta ahora las únicas que sacaron, con sus modelos Clarity y
Mirai, vehículos parcialmente impulsados a pila de combustible,
llevándolos en series reducidas a segmentos de mercado seleccionados.
A fines de esta década tienen planeada una producción masiva de autos
a hidrógeno destinada, sobre todo, a distancias cortas y tráfico
urbano.

También Mercedes aborda esta estrategia doble. Este año será la
primera automotriz alemana en sacar un auto, el GLC F-Cell, que
incluya propulsión en base a hidrógeno. Este todoterrreno apenas
modificado ligeramente se moverá gracias a un motor eléctrico de 147
kW/200 CV. Pero éste no será alimentado únicamente por la pila de
combustible, sino que también tendrá disponible una batería para
carga externa. A los 447 kilómetros de autonomía aportados por los
4,4 kilogramos de hidrógeno se agregan de este modo otros 49
kilómetros que pueden ser recorridos gracias a la carga desde la red
eléctrica.

La distribución del GLC F-Cell no seguirá caminos tradicionales. “Lo
daremos en leasing para clientes seleccionados”, anticipa Madeleine
Herdlitschka, portavoz de Mercedes.

Lentamente crece también la red de recarga. En Alemania hay apenas 50
estaciones. Una alianza entre las automotrices y las empresas petroleras planea duplicar este número para el año próximo. Y en 2023 ya deberían llegar a 400 estaciones, según Mercedes. No es poco para una tecnología que parecía perderse en un futuro lejano. Para la consultora de mercados británica Frost & Sullivan se está iniciando un crecimiento sostenido de modelos y participación en el mercado,
aun a niveles cuantitativamente bajos. Los gobiernos están adoptando
medidas para mejorar la infraestructura para recarga de células de
combustible e incentivando la adquisición de los autos mediante
ventajas impositivas.

Los responsables de la industria ponen sin embargo un límite a las
expectativas. Mohrdieck, el hombre de Daimler, advierte: “Recién
estamos en los comienzos, la relevancia de la pila de combustible
recién alcanzará valores significativos a partir de 2025.”

El lento aumento de la producción contribuirá a bajar los costos,
señala Mohrdieck. “Para que esta tecnología logre imponerse tiene que
ser conveniente para ambas partes, tanto para los fabricantes como
para los clientes.”

Fuente: dpa
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