Esquina está a punto

Buena variedad de especies y promesa de excelentes portes con miras a la Fiesta del Pacú. Un rincón correntino para disfrutar del mejor pique. Nota con video.

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Fuimos invitados por Juan Ariel Fretti, director de Turismo de Esquina (Corrientes), a la previa y preparación de la 31° Fiesta Nacional del Pacú, torneo que se llevará a cabo del 22 al 26 de febrero. Es una de las competencias de pesca más convocantes del país: para este año se esperan más de 300 equipos. Junto a Quique Abbate llegamos a la terminal de Esquina a las 6 de la mañana. Allí nos aguardaba Juan Ariel, quien nos interiorizó sobre la jornada de pesca que nos esperaba durante todo el día.

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A la cancha

Luego de desayunar y planificar la salida nos encontramos con Pecho (guía de pesca y conocedor de la zona como ninguno), quien tenía listo un trucker de 7 m y motorización de 200 HP. Nos acompañó en la embarcación Juan Ariel, que iba a compartir con nosotros toda la salida. Unos metros río arriba, en otra embarcación se sumaba el intendente local, Humberto Bianchi, también gran pescador y navegante. Luego de la presentación y los saludos, partimos a la zona de pesca elegida, distante varios kilómetros río Paraná arriba. La idea era relevar la cancha de pesca del torneo, ver el estado de los arroyos, bañados y bancos de arena, que se hallan en constante movimiento y hay que estar atentos para no quedar varados. El nivel del río se encuentra en estos momentos bajo, pero no lo suficiente como para frustrarnos la pesca.

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Primer intento

Lo hicimos en un arroyo profundo pero lento, probando con pasta y caracoles de río que previamente Pecho consiguió en la costa, plato predilecto del pacú. Tuvimos muchos toques, todos piques fallidos. Inclusive vimos lomear a un gran pacú cerca de la embarcación, lo que nos hacía pensar que estábamos en la zona adecuada. La pesca del pacú es muy especial, ya que debemos estar en silencio durante todo el tiempo, atentos a cualquier movimiento en el agua.

En este punto sólo obtuvimos piques de grandes palometas (les decíamos primas del pacú) y algunas bogas pequeñas. Entonces decidimos movernos para tentar a los dorados, esta vez en una gran corredera que estaba separada por un pequeño banco de arena, formando al otro lado una gran laguna. Pecho nos aconsejó no bajar de la embarcación, y si lo hacíamos nos recomendó tener cuidado ya que hay muchísimas rayas y sus picaduras son muy dolorosas.

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Piques dorados

Utilizamos líneas con un plomo de 10 gramos, un líder de acero y encarnamos con morenas (en esta oportunidad se hizo difícil conseguirlas, así que sería bueno prever esta situación y comprarlas de antemano). Lanzamos sobre la corredera y hacíamos trabajar la línea con pequeños tirones. Muy pronto comenzaron a aparecer los primeros doradillos. Hermosas llevadas y piques francos hacían que disfrutáramos de esta batalla y, lógicamente, fotos de por medio todos devueltos al agua con el mayor de los cuidados.

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Como nos molestábamos un poco los tres en la misma corredera, Pecho decidió utilizar un señuelo y dejarnos la carnada a nosotros. Se animó a bajar de la lancha y comenzó a caminar bajo nuestra atenta mirada. Se alejaba y el agua le seguía llegando sólo hasta los tobillos. Nos preguntábamos a dónde se dirigía. Hasta que cuando clavó nos dimos cuenta adónde quería llegar: un hermoso ejemplar de surubí de 18 kilos se había prendido del muñeco, no lo podíamos creer. Una gran pelea para poder sacarlo debido al poco nivel de agua. Y nos sorprendió que había tomado el señuelo con la boca, ya que muchas veces esta especie viene robada de la cola debido a que cuando está cazando, para atontar a su presa le pega un coletazo y luego la come. Por ese motivo pensamos que lo habíamos robamos, cuando en realidad estaba preparándose para almorzar. Fotos de por medio, abrazos, alegría y fue devuelto al agua como corresponde.

Ya pasado el mediodía nos juntamos con la otra embarcación y decidimos hacer un alto en un campamento cercano para degustar un riquísimo asado. Luego de charlas, risas e intercambio de experiencias vividas en el río, partimos nuevamente a pescar, ya que nos quedaba media jornada por delante. Pusimos rumbo a otra corredera muy similar a la anterior para seguir probando suerte y poder sacar un buen dorado de gran porte. En esta oportunidad quedé solo en la lancha y le grité a Quique: “Seguime que vamos por la gran foto”. Me desplacé unos cuantos metros y llegué a un lugar que tentaba para probar.

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Primer lance trabajándolo como nos había indicado el guía y tuve un pequeño toque. Pensé que era otra de las palometas. Pero al instante comenzó a llevar nylon, tenía muy flojo el freno del reel. Recuperé y volví a percibir dos llevadas más bruscas. Ahí nomás pegué el grito: “¡Este es grande!”. Pasaron 7 minutos que me parecieron eternos por lo intensos y por la emoción de sentir del otro lado a quien no quería rendirse fácilmente. Hasta que llegó a la orilla: era un hermoso surubí atigrado. El corazón a mil y la sensación de que en cualquier momento cabeceaba y lo perdía. Se acercó Pecho y lo tomó de la cola. Ocho kilos de este hermoso pez y lo tenía en mis brazos para posar para una
foto que nunca olvidaré. Nuevamente abrazos, emoción, gritos.

Seguimos insistiendo pero el pique se había cortado. Decidimos entonces probar suerte realizando trolling, ideal con un motor 4 tiempos por sus bajas revoluciones y sonidos. Remontamos el arroyo Eriseo, luego otro muy conocido y rendidor como el Aguara, pero no tuvimos ninguna llevada. Ya caía la tarde y emprendimos el regreso, quedándonos con el sabor amargo de no pinchar algún dorado de gran porte, más sabiendo que los hay en esta zona alejada del puerto. Estimamos que no se dio porque había muchísimos cardúmenes de sabalitos y de mojarras, excelente alimento como para competir y que no tomen los engaños.

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Invitación cursada

En bañados de poca profundidad vimos mucha actividad de tarariras, tentándolas al pasar con señuelos de superficie como las ranitas de látex, pero no se molestaban en tomarlas.
Ya de regreso, en la posada comentábamos la excelente jornada de pesca que tuvimos con varias especies, compartiendo detalles con miras al torneo que se aproxima en febrero. Esquina, Corrientes, está lista para darse el gusto.

Mirá el video de esta nota:

Nota completa publicada en la edición 532 de revista Weekend, enero 2017.

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