Récord en la altura

El buzo polaco Marcel Korkus consiguió la nueva marca Guinness de buceo en altura con 5.990 metros, en el volcán catamarqueño Cazadero.

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Un día recibí un e-mail inesperado de Marcel Korkus, quien me escribió desde Polonia para que organizara la logística de la expedición que intentaría batir el récord Guinness de buceo en altitud en su proyecto “Cazadero Diving Expedition 2016”.
El objetivo era la laguna del volcán Cazadero, también llamado Walther Penck, de 6.659 m, en plena Cordillera de los Andes, en la zona de los seismiles de la Puna catamarqueña. No iba a ser fácil porque había que planificar todo muy bien debido a que esa montaña es uno de los macizos de más difícil acceso de la zona, y la laguna está en la parte alta de él, en la divisoria de aguas a 5.990 m de altura. Hay que estudiar muy bien la zona para elegir el mejor lugar para el campamento base y el campamento de altura.

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Inicio de la aventura

La montaña está a más de 180 km de Fiambalá y a 90 km de la ruta internacional 60 que lleva al paso de San Francisco, y es necesario utilizar mulas o, como en este caso, una 4×4 y recorrer una huella muy difícil.
La expedición utilizaría estilo liviano (sin porteadores ni
armado de campamentos de altura previos) ya que solo éramos cuatro los integrantes: Marcel Korkus; Bartek Wnek, de Polonia; Herman Binder y yo.
Aparte del equipo de montaña, teníamos que cargar todos los elementos de buceo (tubos de oxígeno, reguladores, traje térmico, traje seco, máscara, guantes, botas, aletas y el plomo para
el lastre de buceo), así que cada mochila pesaba 35 kg.
Después de recorrer el difícil camino en la camioneta llegamos al CB (campamento base) sito a 5.300 m, cerca de la huella de 4×4 que lleva al CB del Ojos del Salado. Un par de días más de aclimatación y salimos con el equipo de buceo para reconocer la ruta de ascenso y, si se podía, llegar al campamento 1 para dejar parte del equipo.campamento-a-6000-mts-junto-a-la-laguna

Aclimatación

Después de casi 5 horas de ascenso llegamos al C1. El lugar es excelente para armar campamento ya que está reparado de los vientos, tiene agua que baja del glaciar y se halla a más de la mitad de camino entre el CB y la laguna.
A las 4 de la tarde, Herman dice: “Me voy hasta la laguna así ya sabremos si seguimos adelante”. Salió sin carga para ir rápido y evitar que se le haga de noche antes de llegar al CB, porque las distancias son muy grandes. Casi con las últimas luces regresó al CB con fotos. La laguna era más grande de lo esperado y solo restaba saber qué profundidad tenía, ya que necesitábamos que superara los 5 m para poder homologar el récord.
Partimos temprano con rumbo al campamento de altura, a casi 5.800 m, y luego de recorrer el mismo camino que hicimos un par de días atrás. Llegamos con todo el equipo completo, armamos las carpas y juntamos agua antes de que se congelara. Cenamos y nos fuimos a descansar.
Marcel tenía que estar 12 horas antes del buceo a la misma altitud, así que le preparamos la carpa a orillas de la laguna para dormir allí. Además, serviría de refugio para calentarse apenas saliera del agua.
Después de 3 horas llegamos e instalamos la carpa que estaba al borde del agua. No había rastros de expediciones anteriores, así que casi con seguridad éramos los primeros en estar allí. Cada día que pasaba se ponía más frío y soplaba bastante viento.

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En busca del objetivo

La laguna tenía justo los 5 m de profundidad y Marcel ultimó uno a uno los detalles de su equipo. La temperatura del agua era de 3 °C y de repente comenzó a nevar, había viento, hacía frío y las condiciones eran muy duras.
Marcel no lo dudó y se sumergió en las profundidades
durante los 20 minutos que tenía que permanecer bajo el agua para conseguir el récord. Pasado el tiempo previsto, salió a la superficie y logró lo que había ido a buscar.
Al llegar a la orilla su cara estaba azulada por el frío, y luego de unos minutos de respirar nitrox (mezcla de gases para buceo) lo ayudamos a llegar a la carpa para calentarse y organizar todo para bajar al C1. Tras el merecido descanso, descendimos al C1, armamos la carpa y nos dispusimos a cenar y a dormir, para al día siguiente bajar al base donde coordinamos para que la 4×4 nos buscara.
A pesar del fuerte viento y la nieve, caminamos unas 3 horas para arribar al lugar de encuentro con la 4×4. Con el objetivo cumplido desandamos el camino varias horas antes de llegar con las últimas luces a Fiambalá.
Una nueva experiencia de montaña, esta vez combinada con buceo, lo que hizo de la incursión algo distinto pero muy interesante. Fue todo un desafío completar la expedición y descubrir un impresionante lugar en la Puna, que año a año me sigue sorprendiendo y mostrando que aún hay muchos sitios hermosos por descubrir.

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Nota completa en la edición 530 de Weekend, noviembre 2016.

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