El río Ebro volvió a entregar una de esas historias que recorren rápidamente el mundo de la pesca deportiva. Esta vez, el protagonista fue Leo Alonso, un joven pescador de apenas 14 años que logró capturar un impresionante siluro de 215 cm y cercano a los 65 kg, en aguas cercanas a Logroño, España.
Lo que comenzó como una jornada más junto al río terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable. El enorme pez ofreció una resistencia feroz y obligó al adolescente a desplegar toda su técnica y resistencia física para poder acercarlo a la orilla.
Más de 20 minutos de pelea contra un gigante
La captura ocurrió el domingo 24 de mayo y rápidamente se viralizó entre pescadores y aficionados, luego de la publicación de El Portal de Aragón. Según trascendió, el siluro no se entregó fácilmente y la lucha se extendió durante más de veinte minutos. En plena pelea, Leo incluso tuvo que meterse al agua para controlar al enorme ejemplar y evitar que volviera a ganar profundidad. Finalmente, con la ayuda de su amigo Rubén, logró sacar el pez a la orilla y medirlo allí mismo. El resultado fue impactante: un siluro de 2,15 m, una talla que confirma el enorme potencial que tiene hoy el Ebro para esta especie.

Además de colaborar en la extracción, Rubén grabó parte del momento y compartió las imágenes de la captura, que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales y medios especializados.


El Ebro, cada vez más asociado a los siluros gigantes
Aunque el Embalse de Mequinenza sigue siendo el destino más famoso para buscar grandes siluros en España, lo cierto es que las capturas de ejemplares gigantes se repiten en distintos sectores del Ebro, incluyendo zonas de Zaragoza, Tudela y Logroño. En las últimas décadas, el río se transformó en uno de los grandes escenarios europeos para la pesca de esta especie, atrayendo pescadores de diferentes países que buscan enfrentar peces de tamaños extraordinarios.
El siluro (Silurus glanis) está considerado el pez de agua dulce más grande de Europa. Puede superar ampliamente los dos metros de largo y alcanzar más de 100 kg de peso. Se caracteriza por su cuerpo alargado, la ausencia de escamas, una enorme cabeza y largos barbillones que utiliza para detectar alimento en aguas turbias. Sin embargo, su presencia en España no es natural. La especie fue introducida deliberadamente en 1974 en el embalse de Mequinenza con fines deportivos y, desde entonces, se expandió por distintas cuencas del país. Actualmente, además del Ebro, también existe presencia de siluros en sistemas como el Tajo, el Júcar y el Guadalquivir.
Especialistas y organismos ambientales advierten que se trata de una especie invasora altamente depredadora, capaz de alimentarse de peces autóctonos, huevos, aves acuáticas y distintos organismos del ecosistema. Además, al remover constantemente el fondo en busca de alimento, puede aumentar la turbidez del agua y alterar el equilibrio natural de los ambientes donde se establece.
Qué dice la normativa
Las autoridades de La Rioja recuerdan que la pesca del siluro solamente está habilitada en determinados sectores vinculados al río Ebro. La normativa vigente establece además que, salvo excepciones específicas en competencias autorizadas, los ejemplares capturados deben ser sacrificados inmediatamente y está prohibido transportarlos vivos.
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